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ANIMA

Thom Yorke

Lun 12 agosto, 2019 - Diego Montanari
Etiquetas: ANIMA Pablo Rebolledo Bañados Thom Yorke
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La mente inquieta de Thom Yorke nunca deja de sorprender, sus trabajos más regulares incluso tienen un espacio enorme para el análisis musical e interpretativo de lo que su vida ha significado alrededor de la música. Con el último disco lanzado con Radiohead, “A Moon Shaped Pool” (2016) claramente el vocalista y genio musical trató de cerrar un ciclo sentimental, uno que en el fondo era amoroso y que tuvo como resultado un bello tema como “Daydreaming”, máxima prueba de que su gusto por las bandas sonoras estaba solamente en un auge. “Suspiria” y “Why Can´t We Get Along”-ambas del 2018- y ahora nuevamente metido en la producción de una nueva composición para ayudar a Edward Norton en una película, todo eso daba indicio para que el músico ambientará estas diferentes historias que abordaron el horror, el drama y la realidad.

“Anima” (2019) llega a ser algo necesario e innato, las pulsaciones y beats llegan a ser muy personales, se perciben como únicas y al mismo tiempo se convierten en una historia intima, y esa es la gracia del cual tal vez no todo el mundo comprenda más allá de lo que se escucha. No es fácil de digerir al trabajo anterior realizado en The Eraser (2006), al cual después lo sucedió un disco tan distinto y bailable como “In Rainbows” (2007). El tema es que tal vez estamos presenciado un tiempo de extasis y total honestidad de parte del peculiar vocalista, y eso se hace presente desde el primer track. Lo que se percibe constantemente son esas mismas variantes que han permitido al cantante hacer uno con un género en específico, el humanizar con los sonidos menos vivos, y hacerlos una narrativa propia de su lenguaje musical. La cotidianidad, la eterna ansiedad y la sociedad de la inmediatez (redes sociales, plataformas, etc.) vuelven a la palestra del gran músico. Estas mismas revisitadas en trabajos de culto como OK Computer (1997) y Kid A (2000), convertidas en el diario de vida más honesto y personal de Thom.

Y claro, es cosa de entender que tracks como “Traffic” o “Not News” son la clara referencia a esa incapacidad rutinaria de la cual el mundo entero sufre, esta representada de manera mucho más intimia y embellecida por arte expresionista corporal en el corto del mismo nombre, con el cual Paul Thomas Anderson ayudó al británico a llevar a la vida su obra musical. Pero no solamente en esta carrera tecnológica hay maquinaria siendo reemplazada por la emoción, “Dawn Chorus” es un claro ejemplo de cómo el amor existe en los momentos más indelebles e internos de la vida moderna. Si lo vemos de una manera recreativa, piensa que eres esa persona de oficina que tiene que abordar el metro en hora punta, viendo a todos viendo contenido en sus celulares en la misma posición (boca-abajos y sin alma) mientras tú eres uno más del montón. Llegas a tu casa, después de arduas horas de trabajo, cansado, eclipsado y totalmente gastado, es justo ese momento en donde los verdaderos arrepentimientos y sensaciones se vuelven un rio de eternas discusiones psicológicas. Claramente con temas como “Twist” o “The Axe” se hace este contraste de secuencia que sigue un patrón repetitivo y maldito. “Runwayaway” define totalmente a lo que este álbum apunta, a darte cuenta de las falsedades, de lo que priorizas, de escapar lo más rápido posible apenas insertada la tecnología esté metida en tu vida.

 

 

En producción, claramente estamos ante un trabajo profundo y lleno de pasajes bien equilibrados en mezcla como también en la ejecución de sus transiciones. Claramente este no conlleva que sea un trabajo digerible para todo el mundo, al contrario, llega a ser como esa pintura u letra la cual tienes que sentarte y tratar de buscarle el sentido. En eso, las letras de Thom son mayormente un acercamiento a su papel como escritor, cosa que solamente se ve complementada con la música ambient que va completando esta instancia.

 

Thom logra llevar esta fórmula a su manera, el se deja llevar por lo que su corazón y mente dicte, haciendo un equilibrio entre ansiedad y amor, entre resiliencia y fracaso. Esas confusiones de las cuales ya nos hizo un repaso con Radiohead, pero que ahora las hace su propio relato complejo y largo, razón principal por la cual tal vez este trabajo puede tener muchas sorpresas escondidas y bien logradas. Claramente, uno de los experimentos llamativos de este año, y que es más recomendado complementar con el corto lanzado por Netflix, el cual te interpreta de una manera más concreta la visión del músico con la unión asertiva de Paul Thomas Anderson con su arte expresionista.

Por Pablo Rebolledo Bañados

 

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