Arde lento

Chicarica

Mié 15 septiembre, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Arde lento Chicarica Pablo Rebolledo Bañados

De las muchas bandas que tuvieron que atrasar sus lanzamientos y procesos creativos, pues chicarica siempre estuvo marcando terreno con su sonido etéreo y su composición interesante, creando pasajes donde la belleza y los pensamientos confabulan entre ritmos andantes. Con sus sencillos lanzados durante el año pasado, solo bastaba un poco más de tiempo para aprovechar el encierro, en pos de crear un disco digno de los momentos y emociones que les cabres atravesaron para lograr este primer LP.

“Arde Lento” se llama esto que es denominada por la banda misma como un trabajo de producción que debe escucharse desde principio a fin, respetando su ritmo y simulando lo que sería una caminata reflexiva y relajada en su transcurso. Al igual que su portada, que es un tipo de art pop con fotos de glaciares que simulan paisajes y temples, ese camino que uno atraviesa va siendo muy sincero con su entorno, y a la vez una crónica de un día cotidiano bajo la ansiedad y el pasado viéndose frente a frente, donde la idealización, el amor y la compañía añoran tener su espacio. Todo es extraído del corazón, y ese beat continuo que va evolucionando es el pulso de su existencia.

“diamantes” parte con un sentido consciente de sus vibraciones y compases, entre filtros lo fi, la voz de Lorena Pulgar parece una que está escondida entre burbujas sonoras, donde ella cantando al fondo pareciese una simulación de la soledad. “Se escucha afuera y ojalá nos pille” es lo que replica entre beats pasteles y esencias alternativas, atravesando en ambientes sofisticados y vibrantes en cada paso, con una sensación de atardecer que da inicio a este recorrido.

El track homónimo sube de a poco la envoltura de sus pulsos, con mayor profundidad en su producción, en un colchón con melodías agradables y sutiles. Se mantiene esa faceta autocrítica y que busca un espacio a solas, algo como una paciencia que simplemente espera a que las cosas se den, a lo que “ay tentación” se convierte en ese tropiezo con el cual uno sigue las emociones y gustos más que la razón. Estas tres canciones en conjunto son un lamento y una declaración en su estructura, acá las vibras son más chill y concentran sus colores en los sintetizadores, cálidos y totalmente abrazables. Se van agregando detalles y adornos que se convierte en toda una experiencia, hacia un final más prendido y con la guitarra metiéndose como un segundo hablante.

“a.” es como ese espacio desconcentrado y ocioso que se aparece en nuestras mentes cuando queremos distraernos. Funciona como una transición divertida que va vocalizando para meterse en un terreno más denso con “no pide rescate”, la voz está más baja y monótona, dejándole más protagonismo a las guitarras, los sintes y el bajo que constantemente van conversando entre salidas creativas. Se sumergen en palpitaciones acuáticas, mientras un acumulo se forma en el fondo, con una sección con tintes tribales y ambientales. Parece como una etapa de videojuego muy enérgico, de esos donde la memoria y el reflejo son esenciales para avanzar de nivel.

La transición queda perfecta para la canción más directa líricamente, que es “hermoso final”, la guitarra aprovecha de ser un buen ingrediente en secciones donde la voz goza de una intimidad, mientras en forma de cascada, el sintetizador llega a preparar todo lo que se viene. La guitarra se suelta más, con un punteo que tiene personalidad y sabrosura, en una letra que retrata un poco lo complejo de vender marihuana en las calles, y representando una discusión respecto a un ser querido caído por esta venta. Este tema comienza a soltar con mayor seguridad sus intenciones y cartas, como una paciente tarea del oyente para esperar movidas más arriesgadas.

“piensa en mí” vuelve a ese lugar cómodo donde partió, con unos teclados oníricos y con mucha nostalgia de por medio. Las cuerdas van creando sonidos placenteros, mientras segundas voces les dan más sentimiento a las vocales principales, en compañía de una batería eléctrica más agitada quebrando intensamente para sumergirse en la parte trasera de la producción. Es un vistazo del mismo ser desde adentro hacia afuera, observando el sueño mismo con los propios ojos de les protagonistes.

“invierno en mi vaso” aprovecha más el espacio de sus componentes, con un bajo más jugado en ritmo, que parece disperso en su tranquilidad. Se crea un aura de misterio y tensión entremedio, entre cencerros eléctricos y beats apresurados, aprovechando lo más mínimo para seguir este relato.  Efectos desérticos y trémolos hacen que la experiencia sonora sea psicotrópica, pero manteniendo su lado mecánico en la instrumental.

“té” es la colaboración que tienen con Catana, entre alarmas que anuncian un peligro o algo que incomoda, y es que es un track que observa todo en su alrededor. Es un amarre que se sabe que está ahí, en un limbo experimental que aprovecha sonidos cetáceos para darle con un rapeo que le entrega dinamismo a su entorno. En su intención funciona más como base de r&b alternativo que lo hace totalmente atractivo.

“b.” se siente espeluznante en su minuto y trece segundos de duración, con voces graves que se sienten en reversa y con teclados que crean una sensación más cercana a un miedo, como un viaje agotado. “mirada bella” es más centrada en el bajo y en todos los recursos orgánicos que se pueden aprovechar en su ejecución, volviendo a despertar donde los sueños se desarrollan, desapareciendo inmediatamente y convirtiéndose en simples rasgos perdidos. Memorias de algo que ya fue, y que no será igual de nuevo.

Cuando el grupo declaró que este disco se disfrutase como una caminata y entender ese ritmo como tal, pues la obra cobra un sentido totalmente sensorial y placentero en sus ideas. Uno puede ponerse los audífonos y recorrer paisajes, y con esta banda sonora de fondo todo es poético y con hartos simbolismos. Las letras no tratan de crear metáforas complejas, sino describir diferentes etapas con letras que dejan una libre interpretación a lo que se quiere transmitir. Tomando en cuenta lo que su EP de 2018, “Dale Mami”, cada une de les integrantes buscó una manera más envolvente de retratar su música, con un concepto minucioso que abraza el minimalismo como algo preciado con lo cual hacer mucho.

“arde lento” es de los discos más frescos que han salido este año en la escena emergente de la música chilena, donde la falta de tocatas y presentaciones se condensan en un LP que contiene una vibra novedosa en su fórmula. Es totalmente pasajero en su cometido, pero logra mantenerte concentrado/a/e en darle atención a detalles con un pop experimental muy bien logrado. Es perfecto para relajarse con todas sus variantes.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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