brigido parálisis sueño

Brígido

Parálisis del Sueño

Lun 04 mayo, 2020 - Diego Montanari
Etiquetas: Brígido Parálisis del sueño Valentina Armijo
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La palabra brígido viene del latín frigidus que significa muy frío. A través de los años ha evolucionado a representar amenaza, causal de miedo, o algo complicado. “Brígido” de Parálisis del sueño presenta relatos que le otorga más que un nuevo significado, una nueva sensación. Demuestran que la palabra no es solo frío, es otro tipo de miedo y a que a veces las cosas son más que complicadas.

 

Con “Zodiaco”, PDS se presenta de mejor manera como una banda de rock alternativo y presenta el tono del disco. La presencia de la guitarra es muy bonita y es acompañada gratamente por las vocales. La voz de Kotalo es más suave, más serena que en los proyectos anteriores y asemeja. Lo especial de este primer tema es que muestra un lado inédito. Además le dieron un toque especial con un solo de trompeta sencillo pero inesperado. De repente, con “Música, maestra” el disco arranca. La bateria es más potente aquí al igual que la guitarra, y así dejan claro que el rock más intenso de antes aún existe pero mejor trabajado. Tal como dice el nombre de la canción, es una tributo al poder de la música, pero también fácilmente -si así el público lo desea- podría ser una persona. El final es un climax tremendo, rabioso, y desafiante. Es un punto final. No se repite, pero sigue un hilo similar con “Sincerarnos”. Esta es más personal. Aquí, guitarra y bateria  se juntan de modo complementario, ambos instrumentos están al mismo nivel, en la misma página. Respecto a la bateria, me hubiese gustado que se hiciera más presente, algún tipo de solo o más potencia, sobretodo en los remates aunque acepto y disfruto el solo de la guitarra. Le da un buen final.

 

“Vamos a encontrarnos” delimita un nuevo tono, quizás una exploración. Su entrada de los instrumentos en su inicio resulta bastante atractiva. Tiene un efecto de eco en la voz que provee toda una escena de esas con luces y humo. La letra cuenta una buena historia: “vamos a encontrarnos, no importa que sea para bien o para mal”, podría ser triste pero la manera en que juegan los instrumentos y las vocales le otorgan una vibra diferente a este tema. Posee una melodía pegajosa, con armonía, y su final es satisfactorio cuando el guitarreo se va disipando. Se asemeja a final de “Stop Crying Your Heart Out” de Oasis, aunque sin perder el estilo propio de la banda. Aquel guitarreo sigue en “Gran desvío”, aparente ser la continuación de la canción anterior con la bateria más saliente.

 

En “Rézale a todos los santos” vuelven más al rock pero ahora más proporcionado, más ordenado a como se les había oído antes. Las vocales no son fuertes, sino tiernas, no obstante, no le quita potencia.

 

Nos transportamos con “Antes disfruta del silencio”, una especie de balada. Y pese a la semejanza con el eco de la voz, como en “Vamos a Encontrarnos”. Es más rockero el tema y se juega con la guitarra y lo sintético. Es apasionada, también entrega una visual rica en sus letras. “Hablo de estar juntos y lejos”, es una oración precisa y suficiente para entender y captar, incluso irse a lo que sea que uno comprende de esa escena. Gran término. Te lleva a una especie de limbo que comienza con la guitarra pero que finaliza la bateria. Simple pero tremendo.

 

 

Nos movemos totalmente con “Brígido”, la canción del mismo nombre del disco. Instrumentos y vocales comienzan de inmediato para relatar un poco de la realidad. El acto de figurar y de no preocuparse por quienes lo hacen es la historia. “Es brígido pero es verdad”, dice Gonzalo Gallardo. Es mucho más rockero que los demás temas y se posiciona como una pausa, como si no fuese con los demás temas.

 

“Tanto duele” es totalmente diferente. Totalmente. Reconocemos la voz, pero la guitarra evoluciona y suman a Erika Céspedes otra artista invitada, con bongo y maracas, que van no muy bien, sino excelente con la letra. Finalizamos continuando hacia este lado atípico que Parálisis del Sueño ha presentado, esta vez con “Japonesa”. Se hace presente un piano y sonidos brígidos, agudos, de misterio, fríos. Y la voz aparece un poco después del minuto de estas melodías.

 

Parálisis del Sueño se consolida como rock alternativo, pero los cinco años de experimentación, exploración y creación que tuvieron se ven reflejados en su totalidad. Solían sonar como una banda de rock no -tan- pesado, pero bastante típica. Este año con “Brígido”, su primer álbum, demuestran una madurez que transmitieron de forma bastante impecable no solo en lo limpio del sonido y la sincronización de instrumentos sino también en las letras. Las narraciones son dignas de un álbum.

 

Todas las canciones fueron escritas únicamente por su vocalista, Gonzalo Kotalo Gallardo, pero la música está compuesta por todos sus integrantes, en esta ocasión hasta disponen de artistas invitados. Demuestran que han alcanzado a complementarse con armonía y continuar ya sea con impulsos de energía, instrumentos caóticos, y ambos polos, ambos extremos, cálido y frío.

 

En 2015, Parálisis del Sueño se definió como un grupo de rock alternativo en busca del equilibrio entre la estridencia y la calma. Y parecer ser que después de cinco años pueden decir que han encontrado ambos.

 

 

Por Valentina Armijo

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