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Fear Inocuolum

Tool

Lun 09 septiembre, 2019 - Diego Montanari
Etiquetas: Fear Inocuolum Pablo Rebolledo Bañados Tool
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“Paciencia”. No puede haber palabra más correcta para definir una espera de 13 años, esto viniendo de una banda que ha deconstruido y creado una nueva manera de hacer música dentro de los cánones del metal alternativo, como también dentro del rock progresivo. Esa palabra, “paciencia”, puede ser una clave enigmática como también algo literal, al menos Maynard James Keenan dejó claro durante entrevistas previas al lanzamiento de este disco que de lo que habrá que estar seguros, es que no será fácil digerir este nuevo trabajo, de que tomará tiempo para entenderlo de manera emocional y estructural, porque fue hecho con “paciencia”.

Esa palabra tiene tantos temperamentos como también situaciones, no solamente es considerado paciente a la persona que puede estar mucho tiempo esperando algo, sino que también a la persona que puede estar soportando insultos, vapuleadas, estupideces y faltas de respeto. En este caso, esta espera de 4869 días fue el combustible para sacar lo peor de una fanaticada fascinada y obsesionada por la grandeza de una agrupación en la cual 4 músicos les dieron una razón para por fin sentirse como almas especiales. Pero esa misma ansiedad que un fanatismo horrible hostigaba, se convertía en un gaje del oficio, mientras Adam Jones, Justin Chancellor y Danny Carrey descifraban que hacer, después de haber encontrado una dimensión desconocida con “Aenima” (1996), alcanzar la iluminación y la apertura de un tercer ojo con “Lateralus” (2001) a través de las matemáticas, y encontrar la progresión y ejecución más terrenal en “10,000 days” (2006).

Con esas obras instaladas en su discografía, desafiando lo establecido dentro de la música, y creando un método revolucionario de la espiritualidad, la crítica y la transcendencia, Tool ha influido en todos los movimientos musicales post 2000, como también ha sido la fuente de inspiración para tantos análisis y extensos de cómo las matemáticas van haciendo juego con los tiempos de sus canciones en su totalidad. 13 años ¿Qué tanto se hace esa cantidad de tiempo? Sin entrar en profundidad, la respuesta única e irrefutable es la continuación de la vida, y la cercanía a la muerte, proceso que conlleva un desarrollo relativo de cada individuo en este plano.

“Fear Inocuolum” está en nuestros oídos por fin, un momento del cual nunca se pensó que llegaría a ser posible, de una hazaña que fue un chiste infaltable dentro de los seguidores del género, la verdad se mostró, y claramente con eso la emoción de poder escuchar material nuevo entero y con su larga-duración extenso, tal vez el lujo que todos querrían vivir después de tanto tiempo, el tener temas largos de esta banda de culto.

Sabemos de las exageradas medidas que esta espera tuvo que tener, las amenazas de muerte de aficionados tóxicos de Maynard, los grandes problemas discográficos con Volcano Records, el cual los tuvo con muchos impedimentos para lanzar nuevo material por años.  Pero independiente de todo lo que se tuvo que demorar esto, como una inimaginable estrategia de duración y una expectación eterna, “Fear Inocuolum” llega a ser un trabajo que deja de lado las pretensiones, para dejar fluir el corazón por, sobre todo. Madurez, brillantez, fluidez y creatividad, estas 4 aristas son revisitadas por sus 4 miembros, en donde cada uno se desmarca del otro para otorgar una performance distinta, pero cercana al crecimiento personal.

 

 

A modo general, es imposible encontrar respuestas definitivas de cada simbolismo y pieza que este disco construye, porque de por sí por ciertas letras y patrones, se sabe que algo con los discos anteriores calza de alguna manera u otra. Pero lo que parece ser un trabajo de retoques desempolvados de su material antiguo, de verdad es glorificado por una capacidad emocional que es vibrante y admirable. Cada miembro tiene un spot en donde brillar, y de manera muy respetable, se nota el como trabajar por separado les permitió indagar en profundidad con sus propios pensamientos. Por ejemplo, “Descending” tiene una cara de Tool que es bella, el despliegue vocal de Maynard es entrañable, y mientras vas escuchando con más detenimiento y concentración, te das cuenta de que lo parece plano-digamos- es realmente una digna manifestación de emociones. En ese mismo tema, unos experimentos de tonos de Adam Jones muestran un lado sentimental del guitarrista, en algo que se aprecia de manera directa y logra transcender por su despliegue.

O los clásicos pasajes ambientales de “Pneuma” que te mantienen atento a los quiebres y momentos de suspenso. Secciones pesadas como las de “Invincible” o la implacable “7empest” son piezas que muestran fijo todas las etapas de Tool en una mezcla maestra y honesta. Cada canción va mutando con cada repasada, va transformándose y haciendo la magia que hace especial este momento. El tema homónimo fue una gran jugada de prejuicios, que se atrevió a poner en cuestionamiento un álbum tan esperado, y gracias a las entrevistas dadas por la banda, se pudo esperar que el disco fuese una caja de sorpresas, o un simple repaso.

A la primera escucha puede parecer un poco monótono para el oyente exigente, pero de acuerdo a como vas tomando cada pensamiento o idea propia, cada reproducción cuenta como una nueva oportunidad para descubrir detalles. Es una obra que crece a medida de la espera, de la real detención de tu rutina y consumo, para de verdad dejar tu mente y oído fluir con este viaje cinematográfico.

Objetivamente, Tool siendo Tool es lo que se pedía, temas de más de 10 minutos con alma y ganas- y si llegase ser así- sentenciar una despedida no es responsable, pero si esta llegase ser la última pieza del puzle, pues sería una bonita parte final. Dejando de lado eso, con la paciencia que este se creó, pues así mismo cobrará más importancia y vida. Lo nuevo de Tool cumple, no para sus fanáticos obsesivos que pedían agresividad y partes pesadas, sino que para ellos mismos como músicos.

 

Maynard James Keenan: Cantando más bello que nunca, de verdad mostrando madurez y sabiduría, haciendo valer su posición como uno de los interpretes más importantes del siglo XXI

Adam Jones: Descubrió todo, y aún así nos entregó una ejecución y animosidad que no le habíamos escuchado antes. De los más satisfechos de su trabajo, asegurado.

Danny Carrey: Inquieto e inmensamente creativo, aprovechó cada puto segundo de esta vuelta en gloria, haciendo alegoría de su insuperable talento e influencia, sonando fresco y activo.

Justin Chancellor: Cada vez más indagues este álbum, te darás cuentas de sus maravillas escondidas. Es parte de su magia, es parte de su rol.

Por Pablo Rebolledo Bañados

 

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