oscar-jalil-luca-prodan-libertad-divino-tesoro-planeta-882901-MLA20434172823_092015-F

La historia humana de Luca Prodan

El italiano rudo que cantaba en la banda argentina Sumo se convirtió en un mito al morir tempranamente. En Luca Prodan, Libertad divino tesoro, Oscar Jalil trata de humanizar al personaje más que endiosarlo.

Mie 27 enero, 2016 - Diego Montanari
Etiquetas: Diego Montanari Luca Prodan Oscar Jalil
Share on FacebookTweet about this on Twitter

 

 

 

Por primera vez se aclara el origen familiar del autor de la Rubia Tarada, sin mostrarlo como el niño rico díscolo que se negaba a ser parte del sistema. Destaca que Mario Prodan conoció a la escocesa Cecilia Pollock, la mamá de Luca en China, donde se hizo experto en antigüedades y arte chino. Ellos fueron encarcelados en un campo de concentración japonés durante la Segunda Guerra Mundial por un tiempo prolongado.

Después ellos volverían a Roma, donde nacería Luca en Mayo de 1954. Luca se crió en un ambiente normal con sus hermanos Andrea, Claudia y Michela, mientras su padre empezaba a colaborar en el trabajo de dirección en Cinecittá, una especie de Hollywood. Jalil muestra que la personalidad rebelde y contestataria de Luca, empezó al entrar al internado de Gordonstoun de Escocia, lugar donde conoció a Timmy Mackern y del que se escaparía más tarde para ser hippie y después punk.

Mackern recibió a Luca en 1979 en el pueblo de Traslasierra en Cordobá, Argentina para salvarlo de su adicción a la heroína. Prodan desarrollo esta dependencia en sus años en Inglaterra en donde conoció de primera mano a bandas como Sex Pistols, Joy Division, Roxy Music, Bob Marley y Ultravox, que serían influencia notorias en el sonido Sumo y de la música argentina que vendría en el futuro.

Oscar Jalil señala la dualidad de la personalidad de Prodan, en base a las entrevistas al circulo cercano generacional de este, que lo describen como excesivamente crítico y frontal, que se vestía con chaqueta de cuero y pantalón de buzo, saltando y disparando letras incendiarias sin tanta poesía como la de Spinetta y Charly García. Por otra lado tenía su lado intelectual, lúdico y reflexivo; le gustaba contar buenas historias de sus épocas oscuras en Europa y a su vez tener gran sensibilidad con las mujeres.

Este italiano trajo a Argentina en plena dictadura, una mezcla de reggae con post punk cantado en inglés. Los únicos que se arriesgaron con ésta apuesta musical fueron Germán Daffunchio, Diego Arnedo, Roberto Pettinato y Ricardo Mollo, en una época difícil en donde el chovinismo producido por la guerra de Las Malvinas se respiraba en el aire y todo lo que sonara a británico era sospechoso y no se tocaba en las radios.

Pasaron un par de años y ya comenzaba la democracia en Argentina y las cosas empezaban a fluir. Luca metió a Sumo en el ambiente under de Buenos Aires especialmente en el Bar Einstein y el Bar Zero, con su estilo punk –reggae, enemigo de las hombreras, los peinados exagerados y el divismo; lugares de la ciudad donde paradójicamente compartió escenario con sus enemigos públicos: Soda Stereo, Virus y Los Violadores, bandas que el denostaba públicamente, mostrando la dualidad de Luca, de ser el bueno- malo, según su estado de ánimo o de cuanta ginebra había tomado.

Los testimonios de las mujeres de Luca, su hermano Andrea, Herbert Vianna de Los Paralamas, Daniel Melero, Gustavo Cerati y Marcelo Moura, bajan el perfil mítico de Luca, lo muestran como un gran conocedor de la música, que trataba de mostrar su lado rudo en el escenario y frente a la prensa, pero que al apagarse las luces era un hombre sencillo, amable pero atormentado por el pasado y sus vicios.

En tres años Luca lanzó tan solo tres discos con Sumo: Divididos por la felicidad, Llegando los monos y After Chabón. La fama no aplacó los fantasmas internos de Prodan, siguió en sumida en el caos, los excesos con el alcohol mermaron en parte su pasión por la vida y la músico, su relación con su novia Mónica Stromp no prosperó, se cambiaba de casa en casa hasta llegar a un cité en San Telmo, donde lo encontró la muerte.

Más allá de su misteriosa muerte en diciembre de 1987, inevitable según algunas personas, la biografía de Jalil le da espacio a la historia de un hombre con sus contradicciones sin convertirlo en un mártir del rock argentino como Tanguito; más bien mostrándolo como un músico que fue parte del Rock Latino. Terminología que se queda corta con el estilo particular de la música de Luca Prodan, que no deja indiferente a nadie hasta el día de hoy .

 

 

Por Diego Montanari

Deja un comentario

comentarios

Últimos Posts

25158480_1784262308282031_7278643700009306905_n

Jose Nazcar estren...

Producido por Jose Nazcar y masterizado por Adam Matza en Miami...

Leer más

jim-and-andy-the-great-beyond-1

Jim and Andy, The ...

Un encuentro entre el personaje y el actor, mostrada en este documental dirigido...

Leer más

20914673_10154942767175208_1506044753220271248_n

Retorna a Valpara...

En lanzamiento del nuevo libro de la periodista Marisol García en sala Rubén ...

Leer más

21246509_1571193996271971_8105504779108480464_o

Tocatas del Jueves...

Pirámides, Icarus Gasoline, Los animales también se suicidan, Discos Nobita, V...

Leer más