Medicine at Midnight

Foo Fighters

Mar 16 febrero, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Foo Fighters Medicine at Midnight Pablo Rebolledo Bañados

Desde su obra maestra de rock and roll puro que fue “Wasting Light” (2011), Foo Fighters ha tenido que llevar el peso de igualar una obra o superarla, si bien “Sonic Highways” (2014) cumplió para darle realce a sus documentales biográficos y “Concrete and Gold” (2017) pudo haber sido percibido como otro intento de crear una obra de rock épica, pues hace tiempo que la presión creativa estaba presente. Durante noviembre del año pasado, “Shame Shame” se lanzó como el primer sencillo de lo que sería el nuevo trabajo de la banda, uno que no dudó en describir en su letra un crecimiento en temas de madurez y propuesta. Dave Grohl dice sin tapujos que “te hará sentir algo real solo para molestarte” (i´ll make you feel something real just to bother you).

Ese primer adelanto demostró que la banda de Grohl dejó de lado las pretensiones para “Medicine at Midnight”, que al igual que su título, es un tipo de calmante para lo que han hecho anteriormente, con algunos aciertos y otros intentos que, si bien tienen el ímpetu para ir hacia otro lado, pues se quedan ahí simplemente cómodos y fluyendo. “Making a Fire” comienza este nuevo viaje, en donde entre coros de fondo y un apego a las melodías de las guitarras, la declaración de hacer música diferente se aprecia desde el primer momento. Las letras de Dave van armando esta narrativa que potencia la necesidad de vivir y seguir descubriendo horizontes sin importar lo que digan los demás.

Hay una variedad de sonidos que la banda se atrevió a trabajar y darle más énfasis, este claramente no es un compilado de temas rockeros y power chords en su estructura. Se percibe como un trabajo muy colaborativo dentro de su discografía, en donde todos los miembros trabajan en una amalgama de sonidos que nos entrega momentos para todo.

Del lado de los temas más poperos y distintos encontramos “Cloudspotter”, donde las influencias rítmicas de Talking Heads y LCD Soundsystem se cruzan para crear un tema bailable, incluso teniendo un trabajo de cuerdas llevado de los punteos y puentes que se crean a tres guitarras. El track homónimo tiene esta misma sensación con más sensualidad y calma, con coros gospel de fondo que le agregan espiritualidad al ambiente, con intenciones de ser un tema disco del cual se mezcla los raspados característicos de Grohl con acordes serenos y un solo sacado del manual de David Gilmour. “Love Dies Young” juega a ser algo más post punk en sus bajos y efectos, con pasajes que recuerdan a The Cure y New Order por su consistencia, una de las canciones más movidas en ese universo musical.

El rock a la vena tiene sus lugares bien elegidos, creando equilibrio y dinámica entre canción, la épica con quiebres a lo Deep Purple de “No Son of Mine” complace a todos sus oyentes clásicos, con personalidad y texturas que van creando una canción con un final explosivo y lleno de de arranques potentes a base de guitarras y una batería intensa. Y las clásicas baladas acústicas llegan con “Waiting on a War”, la cual contiene esa fibra de voz y cuerdas acapella que han practicado en canciones anteriores, con flotantes guiños a The Beatles jugando con cuerdas de orquesta en el fondo. “Holding Poison” es ganchera en la sonoridad, con un quiebre que recuerda a los mejores momentos de Queens of the Stone Age en sus etapas más sofisticadas, aprovechando los espacios para agregarle detalles.

El romance está presente en “Chasing Birds”, una oda a las baladas ochenteras y los lentos icónicos de la época, en donde sorprendentemente un estilo de esa línea calza bajo la dirección que los Foo Fighters pueden crear. Se percibe a Spandau Ballet y Bee Gees en su instrumental tranquila e íntima.

Foo Fighters deja en claro que quieren surcar en otras sonoridades, pero ¿Este era el momento? Wasting Light dejó la vara alta a todo lo que vino después, y si bien esta movida del grupo se permite darse libertades creativas y composiciones que son novedosas en su ADN, se siente que este paso lo dieron muy tarde. Pero parte de lo que conlleva grabar una producción así, una sin preocupaciones y más relajada en sus temáticas, puede ser consecuencia de los tiempos modernos y la de visión personal de cada integrante.

“Medicine at Midnight” es el relajo sonoro de una discografía llena de momentos poderosos y enrabiados, es el soltar más el corazón para donde el oído vaya acercándose en el momento. Un bichito interno se les pegó con el pop más ochentero y con los matices melódicos, en lo que parece ser un experimento más que un álbum solido con sus convicciones. Como un capítulo de transición puede funcionar perfectamente, observando en que se puede fortalecer y pulir, es una medicina como dice su título, uno que calma ansiedades, pero no da respuestas claras, solo pinceladas de algo a futuro.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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