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Patti Smith en Teatro Caupolicán: “El Micrófono Abierto del Pueblo”

La Madrina del Punk debutó en el Teatro Caupolicán, otorgando un cancionero de culto que potenció a un público empoderado de la contingencia social, esto en el primer aniversario del estallido social del país.

Mar 19 noviembre, 2019 - Diego Montanari
Etiquetas: Pablo Rebolledo Bañados Patti Smith
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18 de noviembre de 2019, hace un mes fue cuando la evasión de un estudiante perteneciente al Instituto Nacional saltó para protestar en contra de la desigualdad y la jubilación indigna de un país deformado por leyes injustas. Esta ocasión, eran solo 30 pesos en el alza del transporte en el metro, un salto a la inmortalidad, el torniquete que dividía la diferencia entre el seguir las normas o romper con estas para dar el gran paso. La oportunidad de la vida, el momento del ahora o nunca, lo que esta evasión logró fue unir a todos los chilenos de la clase obrera, de los abuelitos/as que han terminado en una jubilación denigrante, como también la privatización del agua y nuestros recursos. Si, esta fue la gota de descontento que revalsó el vaso de una tierra injusta y exitista, que, en su contra, el Presidente Piñera decidió crear una guerra, y dar por muerto a 23 personas, cegar más de 200 ojos por perdigones, y violar los DDHH para no perder sus privilegios. Todo eso ha ocurrido en un mes, muchas trincheras resistiendo, innovaciones externas para fortalecer las protestas del pueblo, y también el apoyo mundial de músicos/as que han sido los principales mensajeros de la protesta internacional. Entre ellas, la imponente Patti Smith.

26 de octubre de 2019, Patti desde sus redes sociales nos dedica un poema entero durante el apogeo del estallido social causado por los 30 pesos, en donde en sus toques literarios y contestatarios escribe que somos “un reino de coraje/ un reino de convicción/ un reino de unidad. Un millón de gente en Santiago de Chile exigiendo igualdad”. A semanas de la que sería su primera visita a nuestro país, la incertidumbre se convertió en una cadena angustiante, cada segundo podía ser decisivo, como también doloroso. Volvemos al presente, es 17 de noviembre, y la madrina del punk se encuentra en la conferencia de prensa previo al show del día siguiente. Preguntas sobre protesta, admiración a poetas nacionales como también a sus técnicas para crear letras de gran contenido, todo se conversó en este tipo de conversatorio, el cual también tuvo su instancia en la Universidad Diego Portales, al dar una charla. Mucha actividad, pero una frase quedó sellada como una muy importante: ‘No puedo acompañarlos en las calles, pero sepan que los escucho”.

El ingreso hacia el Teatro Caupolicán se volvió una convocatoria más que una fecha de recital, pancartas con mensajes respectos a los ojos perdidos por el Terrorismo de Estado ejercido por Fuerzas Especiales, exigencias de dignidad, y la más potente de todas, los cánticos de las miles de marchas que se han hecho alrededor de todo el país. Las banderas negras de luto no se reservaban, las voces se agrandaban con fuerza mientras la espera al debut cada vez se acercaba. Y ese roer enorme de un recinto que vivía a flor de piel cada instante de este primer aniversario de movilizaciones, hizo que la histórica cantautora saliese a escenario con una ovación enorme. Tal vez, una de las mejores y más ruidosas que le tocó vivir por primera vez a la cantante y a su banda de acompañamiento, quienes tomaron esta adoración para convertirla en el grito de protesta más incendiario hasta la fecha.

La puesta en escena es de bohemia, es de los tiempos de trova de los 70s, es Patti Smith invocando esas fuerzas e intacto impacto con el cual sus palabras comienzan a convertirse en una poesía que transciende en su mensaje. Con su esencia folk rock, ´Dancing in Barefoot´ fue la elegida de la noche para recordarnos la importancia de la independencia, haciendo alusión de la portada del disco “Wave”, donde ella sostiene una paloma en sus manos mientras posa con una camisa blanca.  Veíamos a Smith conectada con sus palabras, mientras detrás se ubicó una bandera chilena negra, la cual en varios sectores del teatro se pudo observar alzada como una señal de justicia para los muertos. Eso seguido a ´Ghost Dance´, en donde de alguna manera el duelo trajo consigo una esperanza de seguir luchando por lo justo, mientras el coro de “viviremos de nuevo” sacó aplausos por los caídos. Tomar el dolor, como combustible para poder ganar en el intento. Una canción de unidad dice ella al público que replicó su nombre seguidos de algunos oles, para más adelante también dedicar directamente la canción ´Beneath The Southern Cross´ a los manifestantes que perdieron sus ojos.

Patti Smith tiene a la gente en sus manos, hecho que solo prende los entremedios con cánticos masivos de las marchas que han estado llenando la re-bautizada Plaza de la Dignidad en Santiago. Se podía escuchar el salto de los que no querrían ser pacos, como también el grito de coraje de las balas que se iban a devolver. Y el siempre ejemplar de “el Pueblo Unido Jamás Será Vencido”. La interprete no paraba de prender al público, y de tal reacción, la experiencia fue como la de un abrazo fuerte en tiempos de cólera.

Pero tratar de buscar la sensación momento por momento, le puede quitar la emoción a este escrito. Patti llegó, y lo primero que ocasionó fue desatar una euforia que iba siendo amplificada con mayor sentimiento debido a la contingencia nacional, con eso, una fanaticada chilena que esperó años por verla parada en un escenario, y que, en la hora exacta, la tenían al frente cantándole a la vida en una fecha importante. Fue una avalancha de sentimientos encontrados, que fueron dándole una banda sonora que fue necesaria recibir, después de tantas semanas con ataques violentos, de una manipulación mediática que trató de frenar a un país entero, que hoy está más consciente que nunca en no retroceder.

 

Ella demostraba ser mucho más poderosa con su manejo del micrófono, y de sus métodos poéticos para poder transmitir esa contra imponente, cuando ves lo que la constancia empírica de un personaje como Patti logra al momento de encontrarse con el tiempo exacto, pues maravillas como las logradas en ´Gloria: In Excelsis Deo´, el olvidarse de que hay un dios o alguien controlando todo. Esa que logra que rompas las preocupaciones, tomes el Groove inicial, y luego lo conviertas en una fiesta interna en donde soltar tensiones se convierte en un acto desafiante. Una referencia simbólica, porque todo lo que se ha logrado hasta ahora en el país, ha sido por acciones de la gente, y no de algún poder político. O el como lanzó si chaqueta para sacar su enojo con ´Free Money´, como acto de interpretación cargada de mensajes.

Como olvidar que hace un mes también se nos quitó la libertad de caminar por las noches, que fue prohibido darnos una voz para expresarnos. ´Because The Night´ de alguna manera se convirtió en otra señal innata de una artista cuya labor de escribir canciones se convirtió en una visión universal. Las balas quitaron vidas, y ojos, por una noche, perteneció a la resistencia del amor. Todo se volvía naturalidad pura, la Madrina del Punk parecía local en tierra extranjera, pues ella comprendía más que nadie lo que estaba aconteciendo en el país. Lo dejó claro en el gran himno de ´People Have The Power´, en donde del entusiasmo increíble de los fanáticos, decidió sacar un segundo encore con un cover de ´My Generation´ de The Who, con el cual hizo enloquecer a todos.

´Beds are Burning´ fue el target directo con el cual trató de meter el tema de cuidar el planeta ahora que está quemándose el Amazonas, donde sucesivamente fue añadiendo a cada país en donde los fuegos intencionales han sido foco sospechoso. “La madre naturaleza está enojada, y si no las respetamos, ella no lo hará con nosotros” gritó con una convicción de chaman, en una fila de manos aplaudiendo ante una persona que nunca había pisado suelo chileno, pero que parecía mucho más cercana que nadie. ´Pissing on a River´ fue totalmente mágico, ella no pidió nunca el uso de las luces móviles, ni menos de encendedores, ella movía sus brazos como el movimiento de una ola, y el surgimiento de focos coordinados se dio naturalmente, creando y ocasionando que en más de una ocasión la cantautora se emocionará hasta las lágrimas. Impactada señaló que “nosotros éramos un concierto aparte”. Tanto así, que las lagrimas calleron de su cara, parece que a sus 72 años hay momentos que no la dejan de sorprender.

Mujer que ha vivido millones de historias, que ha hecho un antes y un después dentro de la música popular, su figura durante la noche fue inmortal, fue la voz de los sin voz. Se convirtió en una hermana cercana a nuestra causa, mientras quien sabe cuantos desaparecidos habrían tal vez esperado la noche del 18 de noviembre, para presenciar magno evento, y tal vez no lograr llegar por usar su derecho a protestar. Y las mujeres que han sido violadas, que hoy en la actualidad tienen voces influyentes y jóvenes que han tomado con orgullo el camino creado por la misma Patti. La Madrina dijo que no se rindieran, tal vez se sabía que no era la opción, pero la emocionante performance que otorgaron con compañía fue más necesaria que nunca para transcender.

Fuimos nuevamente testigos de la arma más peligrosa y efectiva de los tiempos de crisis más violentos: La música. Versos cuestionadores, actitud de rebeldía y constante actividad para seguir el progreso.  Eso también quedó claro con los covers que tocaron de Neil Young, Rolling Stones y Velvet Underground, toda la escena de grandes poetas de la década de los 60s-70s.

 

Por Pablo Rebolledo Bañados

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