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Pearl Jam en Movistar Arena: “Confianza y cariño mutuo”

En la previa de Lollapalooza

Mie 14 marzo, 2018 - Diego Montanari
Etiquetas: Pablo Rebolledo Bañados Pearl Jam
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Hay vínculos que desde el primer contacto llegan a ser irrompibles con el tiempo, y eso definitivamente quedó claro desde esas 2 emotivas noches de noviembre del 2005, en donde Pearl Jam venía a sellar el inicio de una gran amistad con nuestro país, en el estadio San Carlos de Apoquindo. Y es simple para el escrito y el sentimiento mencionar que el quinteto de Seattle ha adquirido una costumbre o lazo con nuestras tierras y tradiciones. Pero claramente lo vívido el 13 de marzo llegó a enmarcar una noche que superó expectativas en sonido, ubicaciones y energía en su alrededor. Pueden ser muchos factores los que se juntaron para convertir esta inesperada segunda fecha en el Movistar Arena en algo más que un gran momento, y es obvio que la sensibilidad frente a hechos trágicos y sensibles ocurridos el año pasado hicieron que esta se convirtiera en una jornada de superación y empatía, en donde en las palabras de Eddie Vedder anunciaron “que tocarían todos los temas, que no han tocado acá”, definiendo de una por todas, que la banda ama venir tocar a nuestro país.

Pasado las 21:30 hrs, las personas ubicadas en vistas restringidas y parciales se percataban del ingreso del quinteto al escenario abierto, cuando al mismo tiempo la cancha estaba ansiosa con la presencia de Eddie Vedder y su icónica botella de vino, siendo iluminado por las luces y esferas que ambientaron la intimidad de sus alrededores. “Release” abrió la jornada con emotividad y tranquilidad, en un comienzo que era de esperar dentro de un setlist usual de la banda, pero que realmente preparaba la siguiente jugada, la cual fue la definitoria para entender la importancia de lo que llegaría a ser esta jornada. “Of The Girl” del infravalorado disco Binaural, fue una de las joyas que desde de su incertidumbre, solo nos preparó para escuchar temas inusuales del grupo, con una cercanía envidiable, que desde todos los rincones del recinto, llenó de almas que en ningún momento del show estuvieron apagadas o sentadas escuchando sin celebrar. Si se habla de que esta es la asistencia más grande que el Movistar Arena ha tenido, pues eso quedó claro con el lleno instantáneo de la cancha. Una de las cosas que siempre se esperan en este show, es la frase chilena con la que Eddie podía sorprender, y es que, según él, “su español aún es una mierda”, pero eso no impidió que el desvelara su nueva pasión. “Me tomaría 10 mil piscolas”, simpático momento el cual es imperdible en estas instancias.

En el sentido distintivo de cada integrante, es necesario destacar la solidez con la que Matt Cameron tocó cada uno de los temas. “Even Flow”, “Do The Evolution”, “Alive” y “Black” sonaron acorde a los compases correctos, entregando un desplante que se vio más apegado al sentimiento y la transmisión con sus toques sello. Mike McCready no necesita presentación en esta instancia ya, es un hecho que lo que haga en el escenario es maestría y su unión de alma y guitarra llega a ser algo pasional e inseparable. Eddie Vedder sonó potente en el micrófono, y la performance que se mandó-con y sin guitarra- demostró que su carisma y pasión solo tenían que seguir avanzando dentro del show y disfrutar cada segundo de este. Y Jeff Ament con Boom Gaspard soberbios en cada una de sus aristas de interpretación y composición, cada vez demostrado porque cada uno de sus respectivos puestos son mentes maestras en sus roles.

El frontman desde la pérdida de Chris Cornell, nunca manifestó de manera directa su dolor, pero entre su gente- y sin mucho que decir- decidió por fin abrirse al hecho, creando el homenaje más sentido y hermoso de la noche. “Para ustedes y Chris”, miró al fondo, y con Matt marcando la marcha, “Come Back” hizo su debut, haciendo llorar a toda la gente del lugar, con Eddie derramando cada lagrima mientras-aguerrilado y emocionado- cantaba los últimos versos del tema. Y la emotividad de esta sufrida balada no fue la única en hacer caer los ríos de lágrimas. “Footsteps” en su delicadeza acústica, y su característico riff, desenredó más de algún nudo en la garganta de los presentes, con un formato acústico y simpleza que encantó por su armónica e interpretación vocal. Puntos altos del show fueron destacados por canciones que, dentro de la lista de la agrupación, nunca tuvieron su lugar en alguna fecha.

“Garden” desde su arpegio fue surreal, con esa ambientación intensa y sentida, llenó con un sonido que realmente canalizó con los fanáticos, quienes esperaron más de 5 años este tema en vivo. Un tema que marcó un climax importante, y que además nos dio lo mejor de cada integrante. En el marco del lanzamiento de un nuevo disco para este año, la banda estrenó en vivo “Can´t Deny Me”, dedicada a las víctimas de los últimos tiroteos ocurridos en EE.UU. Una muestra de rabia paranoica, con más agresividad y desquite vocal. Hace falta escuchar a ese Pearl Jam más agresivo en estos tiempos de injusticias. Pero el final de todo selló con lo inusual, y la bohemia de “Indifference” llegó a remplazar la popular “Yellow Ledbetter”, para dejar una huella histórica en la carrera de la banda y de su conexión con Chile. Cabe destacar que lo de ayer si o si fue una muestra de temas inéditos, con “Present Tense”, “Crazy Mary”, “Low Light”, “Dissident” y “Hail Hail” siendo algunas de las sorpresas con las que encantaron a sus seguidores.

Con una presentación que resucitó una calidad humana que estuvo 3 años en receso, se vivió una experiencia única dentro de un Movistar Arena repleto a tope, y que nunca había estado tan vivo en su interior. Uno pudo haber ido a otros shows importantes en este lugar, pero creo que pocos, con lo justo y suficiente, había logrado prender tanto a un público con menos.

Uno no dimensiona lo importante que podemos ser para cinco personas que-a pesar de las pérdidas, los demonios y caídas- han permanecido intactas y más fuertes en su forma. A demás la banda permanecerá toda la semana en nuestro país, ya habiendo compartido en las afueras del hotel, y extendiendo la relación. ¿El viernes en Lollapalooza será superado? Es difícil la tarea, pero lo más posible es que nadie nunca, podrá vivir la emotividad y cariño-que con un toque de confianza- nos regaló la perla en una noche histórica y un setlist único en su existencia.

 

Pablo Rebolledo Bañados

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