rolling_thunder_revue_tmr_social

Rolling Thunder Revue: “Una época de crisis, humanizada en la música”

Una gira que buscó mostrar un conjunto más que a un legendario trovador como Bob Dylan, sumergida en la crisis de Nixon durante el Bicentenario norteamericano, y la creación de una escena musical inspirada en la poesía. Todo bajo la lupa histórica de Martin Scorsese como director

Mie 10 julio, 2019 - Diego Montanari
Etiquetas: Bob Dylan Netflix Pablo Rebolledo Pablo Rebolledo Bañados Rolling Thunder Revue
Share on FacebookTweet about this on Twitter

 

 

Martin Scorsese no pudo haber escogido mejor historia que esta para darle una placa más a su filmografía de documentales. La mayoría basados en los eventos contraculturales y del sentimiento psicológico del cual la sociedad norteamericana pasaba durante contextos como la Guerra de Vietnam, el Bicentenario de Estados Unidos-como una puerta a la grandeza que nunca existió- y claramente a los actores artísticos que formaron parte de esta época llena de problemas e injusticias por igual. Solamente que ahora el protagonista no era la búsqueda interna de un místico músico como el ex Beatle, George Harrison, siempre secundado por sus pares de banda hasta volverse solista, o de las alocadas aventuras sexuales y distorsionadas fiestas que dejó Woodstock durante sus tres días de paz y música. No, ahora era el turno de mostrar un lado poco revisitado del trovador ganador del Nobel de literatura y escritor más influyente de todos los tiempos. Era el momento de mostrar a Bob Dylan de una manera peculiar, dentro de una gira que pasó a la historia no por su éxito comercial, sino por su simbolismo interno y puesta en escena. Cómo lo describirían más adelante, como un circo que pasa de pueblo en pueblo con sus atracciones queriendo rápidamente bajar del vehículo, para dar un espectáculo revolucionario en su propuesta.

 

El Rolling Thunder Revue Tour es bautizado así por una coincidencia de lluvia de ideas que tenía un propósito muy espiritual pero característico. Los indios nativos de su país decían que los “truenos rodantes” dentro de su cultura significaba la verdad, teoría atractiva para estos conciertos que se vio manchada por el mal uso que el gobierno de Nixon aplicó, al denominar de esa misma manera a las bombas utilizadas en los ataques de Vietnam. Ahí es cuando el material inédito de estas grabaciones le hace hincapié al cuestionamiento sobre que es la verdad realmente. Dentro de ese mismo enfoque, el documental dirigido por Scorsese es uno que vibra y se relata por sí mismo, con el milagroso plus de que él mismo Bob fue entrevistado junto a algunos pocos miembros de esta legendaria formación que vio a Dylan tomar por primera vez una guitarra eléctrica, y lo vio más carismático que nunca a tan temprana edad. Y es que lo más llamativo de esta visión mostrada es la de hacer brillar más a sus miembros de banda más que a él mismo, obviando que todo sobre él se ha contado, pero de una manera muy terrenal, en comparación a esta.

 

Una gira que buscó mostrar un conjunto más que a un legendario trovador como Bob Dylan, sumergido en la crisis de Nixon durante el Bicentenario norteamericano, y la creación de una escena musical inspirada en la poesía. Todo bajo la lupa histórica de Martin Scorsese como director. En ese sentido, es genial ver como un trabajo audiovisual como este te dice hablar sobre Dylan, pero terminas encantándote por los distintos personajes que formaron parte de este momento especifico en la historia del músico. Scarlet Rivera como un alma callada, pero que hablaba más con su violín siendo tocado, conversaciones bohemias y filosóficas entre el intérprete y Patti Smith, con el toque emocional y tierno de la relación amorosa-afectiva de Joan Baez con el trovador. Todas la incluyen a él, pero de igual manera hablan de la influencia que tuvieron estos poetas viajantes con él, como también la influencia de este en estas personas. Es mutuo, y eso lo hace como una historia compartida con el que esté mirando el metraje en el momento, una intimidad nunca antes vista del escritor con el entorno hostil que lo rodeaba, ese mismo que inspiró historias inmortalizadas en himnos de protesta. El momento más importante es la entrevista al boxeador Rubin “Hurricane” Carter, famoso por haber estado preso por un triple homicidio que nunca cometió, y que se le inculpó por su color de piel. Se muestra la conexión espiritual y química que este encontró cuando el cantante llegó a entrevistarlo, y de cómo su vivencia, Dylan logró crear una canción tajante, irónica pero llena de crítica respecto a como el gobierno y la policía estaba accionando en tiempos en el que racismo seguía persistiendo, como lo fue “Hurricane”.

Las tomas de los archivos son un deleite vintage y casero, que capta de manera genuina cada momento sin forzar nada. Eso bajo el trabajo que el director Stefan Van Dorp realizó al querer registrar toda la gira, llevándose la peor parte debido a las faltas de dinero al momento de grabar (le prometieron cierto monto, pero tuvo que poner de su parte para grabar) y de la facilidad que tenía de hacerse enemigos en donde no los había, según dice Dylan seguido. Su material nos hace viajar en una línea de tiempo que logró percibir la sensibilidad y estrés que la juventud estadounidense pasó durante esos tiempos, mostrando el como se promocionó cada show previo al día de presentación, y la reacción de la gente frente a tales eventos históricos que formaron parte del cancionero de Dylan, específicamente esta etapa. La asertividad de los momentos captados son un lujo, conversaciones por separado con miembros del crew de la banda, juntas creativas con personalidades esenciales como Joni Mitchell, la visión tradicional y aburrida de la Rolling Stone vista a través del insistente e inquieto escritor Larry Ratso, quien representa al pretendiente intelectual que buscaban ser los críticos de música de ese tiempo, y la relación cercana-y distante al mismo tiempo- de Joan Baez con su compañero de viaje.

 

 

 

Este documental respira unión y exhala reflexión, se deja claro que la idea de hacer una gira rodante entre pueblo y país, inspiró a Dylan a no ser solamente uno de los músicos más importantes de la historia, sino que él dentro de esta misma carretera, tenía que encontrar a sus pares, y una razón sólida para transformar su arte hacía lados vanguardistas en su escenario, como también en su exótico look. Como bien menciona más al final del documental, este viaje no fue exitoso por las ventas- incluso se hace declaración a que todo fue desastroso- sino que, dentro de este circo, todos pudieron crecer y crear una versión extrema de lo que ellos querrían ser. “Uno bajo la máscara dice la verdad, no creo que sin ella se pueda hacerlo” declara Bob, en donde todos sus integrantes buscaron una manera alternativa de mostrarse como son, sin ser ellos de por sí. Acá la honestidad hace la unión y la separación, de los que la quieren ver y de los que se alejan de ella, vista de una manera exótica. Lo que parece ser una bitácora de desvelos y grandes fiestas entre medio, terminó siendo un diario de vida para todos los que participaron en este viaje.

 

Por Pablo Rebolledo Bañados

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

comentarios

Últimos Posts

algo especial

Gael y Cristóbal ...

Cuando se cumple un mes de movilizaciones y manifestaciones, dos cantautores chi...

Leer más

29-og

Jesse Valencia, es...

Escribió sobre la banda The Brian Jonestown Massacre...

Leer más

18953458_1355138631231101_8666359974269198771_o

Eventos musicales ...

Destacan Ases Falsos, Los Tres, María Colores, entre otros...

Leer más