The Slow Rush

Tame Impala

Mar 10 marzo, 2020 - Diego Montanari
Etiquetas: Fernanda Schell Tame Impala The Slow Rush

 

 

Han pasado cinco años del lanzamiento de “Currents”, disco que dejó una puerta abierta para la creación de su reciente y cuarto álbum, “The Slow Rush”, proyecto donde Kevin Parker respira y se relaja con un sonido psicodélico más suave. Incluso, sin los subidones llenos de adrenalina, las composiciones son reflexivas.

Kevin Parker no se ha pronunciado en los medios, ya que este disco fue una aparición repentina que dio que hablar. Con experiencia y creatividad, nos vuelve a sorprender, el músico consigue llevar un pulso lento la prisa por crear, experimentar y ser espontáneo.

En esta nueva etapa se presenta todo el escepticismo, “One More Year”, entra con sonidos que suenan profundos, aliviados y electricidad que produce una automática conexión.

Desde ese instante nos habla de una búsqueda existencial, de mostrar la intimidad, además de su constante perfección, claro ejemplo es “Instant Destiny”, un espontáneo segundo tema, que entra atravesada mente, saltando el tiempo, seguido de sintetizadores y una dulce voz.

 

 

La canción que rehízo para que estuviera un cambio notorio, su single previo, “Borderline”, es distinto a los otros, suena como un hit, pegajoso, con ecos a Bee Gees y muy despreocupado. Sin duda logró lo que quería mostrar.

Psicodelia, confusión, una variedad de pensamientos y expresiones que solo Parker puede demostrar mediante sus producciones, así se define “Posthumous Forgiveness” uno de los destacados del disco, en donde Parker confronta con la muerte de su padre, exponiendo su lucha personal, vulnerabilidad y crudeza. De esa misma rama se agarra para conversar y enfrentar la ansiedad en “Breathe Deeper”.

En el último tiempo la salud mental ha sido un tema y Tame Impala lo sabe, en cada canción nos hace reflexionar y escuchar diferentes mensajes, “Tomorrow’s Dust”, que explica la importancia de continuar con nuestras vidas. Acompañados de tonos de los 70’ mezclados con toques noventeros, guitarra acústica, va enlazando los sonidos clásicos con su actual creatividad.

La producción y mente de Parker se va desenvolviendo en diferentes tonos, ambientes e imágenes, “On Track”, es un cambio repentino, suena como un paisaje instrumental, con instrumentos agridulces, que van decayendo. Por otro lado, “Lost In Yesterday”, regresa con la nostalgia, dulces melodías que provienen de otra época. Este tema destaca entre el montón, su atmósfera junto a su sonido es arrebatador.

Con la misma máquina del tiempo, Tame Impala lleva a bailar con “Is It True”, tema completamente ochentero, con un distintivo bajo y un funk similar a Daft Punk. En esa línea le sigue “It Might Be Time” una mutación del soft-rock setentero, con teclado y percusión enfática que se convierte en una rareza o un hit, algo peculiar.

El viaje intergaláctico está llegando a su final, “Glimmer” la penúltima canción, una canción instrumental guiada a la música disco, donde Parker se transforma en un DJ, corta y movida.

Finalmente todo tiene un cierre, “One more hour” es un tema denso, con cuerdas tensas, guitarras apocalípticas, sintetizadores que parecen de una película de ficción. Es un reencuentro con los inicios de la agrupación, una especie de memoria.

El disco es un viaje lleno de psicodelia, que recuerda a su pasado, gustos personales, influencias y reflexiones acerca de la vida personal de Kevin Parker. A través de este largo trayecto, mostró que con el pasar de los años va evolucionando y cada uno de sus proyectos va tomando forma e identidad.

 

Por Fernanda Schell

 

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