To Love Is To Live

Jehnny Beth

Lun 29 junio, 2020 - Diego Montanari
Etiquetas: Jehnny Beth To Love Is To Live Valentina Armijo

Camille Berthomier es mejor conocida como Jehnny Beth, cantautora británica de la banda Savages. Y además como otra artista que debuta como solista este 2020. Hace tres años Beth pidió un paréntesis a sus compañeros músicos para experimentar y vivir riesgos creando de otras formas. Una narrativa erótica que evoluciona a base de sus pensamientos más personales, íntimos y salvajes. Inconsciente o consciente, no lo sabemos.

Comenzó arreglando canciones con Johnny Hostile, un amigo y colega con que había formado un dúo hace un tiempo. Pronto se unieron más productores y colaboradores, entre ellos Flood, Atticus, Joe Talbot (Idles) y Romy Madley (The xx), quien sacó lo más visceral de Beth. Esto, próximamente lo demuestra en la estridente “I’m The Man”, una caricatura del hombre. El inicio de la determinación, o más bien, reconstrucción del sexo. Esto continúa en “Flower”, otro de los primeros sencillos, una sensual balada en donde no solo, en su video musical, se ven mujeres empoderadas pero la voz de la artista también. Nunca ha sonado así. Sonoridad misteriosa y letras explícitas.

Próximamente, en “Heroine” nos adentramos en la exploración musical de Jehnny Beth. los tintineos cambian a un sonido caótico -y bien armado. Revela querer sacar su real ser o un ella que aún no ha salido. Lo demuestra de forma muy impecable en sus vocalización.

No obstante, oficialmente todo comienza con “I Am”. Una voz alienígena y grave, es como si fuera el interior de Beth; de pronto, su voz real emerge con una guitarra nada menos que chirriante hasta que respira y da paso a “Innocence”, una electrónica oscura en la que nuevamente habla del hombre, de lo que le ha impuesto el catolicismo y de alguna forma en su propia letras dice explícitamente que rechaza el sexo, solo quiere inocencia. El proceso creativo fue un complejo y difícil viaje que emprendió, aquella lucha dicotómica entre lo que era, lo que quería ser y lo que tiene dentro se ve plasmado en la oposición entre algunos relatos.

Un gran toque es la historia en y de todo, la correlación que existe, en donde un espectacular y hermoso recurso es la narración que aparece en I’m The Man y que vuelve en “A Place Above”, algo sucede y nos traslada a un sentimiento de soledad y pérdida que se da en tiempos de inseguridad. Justamente antes se encuentra “We Will Sin Together”. Extrañamente se siente emerger una feminidad en la suave voz de Jehnny, en donde nos ilumina con la reflexión en que amar es vivir y vivir es pecar. En el pecar se haya esa libertad que llamamos vivir. Y tal como dice en A Place Above, dado ello, ahora sabe cómo ver.

Extractos de I’m The Man persisten “The Rooms”. Este track es otro indicio de lo arriesgada que se ha atrevido ser la cantautora. Y lo vulnerable. La acompaña un piano y ésta teoría que la mujer creó al hombre y el hombre a Dios. Es quizás una de las más tristes baladas de desilusión pero por reconocimiento de algo. De ahí puede nacer la ira en “How Could You”, que cuenta con Jon Talbot (IDLES), juntos detonan un clímax, una catarsis que debido a las temáticas previas se esperaban pero no se veía venir así. Y tras la tormenta viene “French Country Side”. Es increíble como su voz puede tener tal calma y hablar del amor de forma tan frágil sin parecer indefensa. Es una historia nostálgica a la que su voz y el piano otorgan calidez.

Antagónicamente, el ambiente es gélido de nuevo. La casi orquestal “Human” posee una potencia tremenda. La progresividad de esta canción trasciende por completo. Son transiciones inesperadas, de suspenso,
Jehnny Beth cierra nuevamente con aquella voz alienígena, esta vez más apagada, pese a ser el mismo monólogo con el que abrió I Am. Se le contraponen violines intensos que luego se disipan.

Tras batallar entre lo masculino y lo femenino llegamos a un momento de círculo completo. Beth despoja lo gigante que pueden ser aquellos mundos y finalmente, se es humano.

Sin dudas es un debut colosal. El nivel de producción y pensamiento de cada canción es intachable.
Sentí que sería erótica de inicio a final y logró sorprenderme. Súbitamente el relato se transformó en reflexiones tan puras y merecedoras de destacar como aquella de la creación de Dios. Definitivamente es una declaración. Una declaración con aires de promesa.

Por Valentina Armijo

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