Beck: Lo estamos pasando muy bien

Como la canción de Claudio Narea en 1987 para La Cultura de la Basura. Sin la ironía de aquella misiva anti dictadura, la tercera visita de Beck Hansen se asemejó a aquella célebre frase. Una sensación de júbilo, de fiesta sin fin. Las miradas y la aprobación de la audiencia siempre dejaban algo en claro: lo estamos pasando muy bien

Mucho se había comentado que Beck Hansen nos debía un show de él. Uno como artista principal, larga duración. Sus visitas en diciembre de 2007 (junto a The Police) y noviembre de 2013 (antes de Blur) se quedaban en el marco del show corto, del teloneo. Esta fue la vencida y no pudo ser mejor.

Tras su gira por agosto y parte de septiembre por los Estados Unidos, junto a los franceses Phoenix, el arribo de Beck Hansen se dio de la mano de Pimavera Sound en Buenos Aires. En Chile, show propio, que de igual forma tuvo que pelear venta de tickets con monstruos como Pet Shop Boys, The Cure y Blur junto a Pulp. Por lo mismo el Teatro Caupolicán no se llenó al 100%, pero eso fue un detalle. La fiesta de armó de igual forma.

A las 8 de la tarde fue el turno de los chilenos Zebra 93. El pop soul electrónico del trío nacional sirvió a la perfección, de calienta motores para un festín de ritmos, imágenes y recuerdos. La diversidad que propone Beck es tan genial que sorprendió desde el comienzo. La versión del clásico de 1980 de los británicos The Korgis fue un acierto. “Everybody’s Got To Learn Sometime” fue coreado al unísono y sirvió para afinar detalles de sonidos y reventar con tres bombas. “Devils Haircut”, “The New Pollution” y “Mixed Bizness”. La locura desatada en el público y un Beck multifacético, detallista y certero. Un entretenedor de tomo y lomo. Con bailes, coreografías, y ese humor tan único que ha caracterizado su arte. “Girl” y “Que Onda Güero” continuaron la panzada de clásicos modernos.

Es que cuando Beck literalmente “tira toda la carne a la parrilla” es imposible no aceptar lo genio que es y ha sido. Amado y adorado por años y él como si nada. Sin comprarse el cuento del estrellato. Su show, fue tan formato grandes éxitos que ordenó su set de tal forma que pudo repasar discos como “Güero”, “Colors”, “Midnite Vultures”, “Modern Guilt”, “Odelay”, “Sea Change”, “Mellow Gold” e incluso algo del “Stereopathetic Soulmanure”. La verdad que podría escribir cientos de caracteres alabando a este singular crooner de la generación X. Palabras faltan para describir el goce, la estética de sus pantallas, la actitud rockera en canciones como “E Pro”. Todo lo que rodeó esta celebración a Beck.

Fuera de libreto y después de terminar sus 22 canciones pauteadas (“Where Is At” fue el cierre), volvió solo y con su guitarra. Sin brillos ni efectos, él solo. Y se despidió con un bello cover acústico de Daniel Johnston, el “True Love Will Find You In The End”. Una despedida honesta como ha sido siempre él. Con la actitud “loser” que le amamos desde comienzos de los noventa. Un cierre sencillo para una jornada alegre y que teníamos al pendiente. Beck solo, nos hizo pasarla muy bien.

Texto: @fermujicam

Video: fermujicam