Saviors. el electrizante nuevo álbum de Green Day

Por Rodrigo Cabrillana

Saviors desde el primer tema es un golpe al mentón para cualquier seguidor del punk melódico y de la agrupación originaria de la ciudad de Berkeley. Porque si bien Green Day había estado editando discos todos estos últimos años, desde la publicación de su ópera rock, American Idiot en 2004, que no lograba un impacto musical total con una lista de canciones que componen una obra. 

Y en Saviors, apenas comienza con “The American Dream Is Killing Me”, inmediatamente te trae a la memoria ese grupo que componía canciones que suenan a rock alternativo de la época del Nimrod con temas como “Hitchin’ a Ride”. De hecho, lo que hace la banda en composiciones como ésta es burlarse de cómo se derrumba el sueño americano para muchas personas y ciudadanos que viven en el eterno deseo del progreso y la prosperidad gringa. Un sarcasmo sin duda de la realidad estadounidense actual. 

Luego, en “Look Ma, No Brains!”, segundo sencillo de este álbum, se deja ver claramente cómo Green Day retoma su sonido punk que se enlaza con esas melodías de guitarras intensas, veloces y poperas que los hicieron reconocidos entre sus pares. La canción es potencia total, y en ese sentido, Rob Cavallo, productor de este registro y de Green Day desde la época de Dookie, sabe muy bien cómo sacar lo mejor de la banda en cada una de sus composiciones.

“Bobby Sox” sigue la línea de las guitarras fuertes al igual que el tema anterior y donde la base rítmica en la batería de Tré Cool y el bajo de Mike Dimt se deja sentir con una fuerte presencia. La canción se perfila como un himno universal queer y que, según Billie Joe Armstrong, es la canción perdida de los ’90 que la banda nunca escribió.

“One Eyed Bastard”, es el cuarto sencillo de Saviors, y donde su riff de entrada da lugar a la lírica que canta Armstrong y que refiere a los malos momentos que se puede tener en la vida. “Dilemma” en tanto, habla de las experiencias personales de Billie Joe, donde están implicados el dolor de la adicción y la alteración de la salud mental. Sigue la línea compositiva de las anteriores donde la guitarra y su sonido punk californiano es la musicalidad que caracteriza al tema. 

“1981” devuelve en el tiempo a Green Day, en una canción acelerada y explosiva de tan solo poco más de dos minutos donde Armstrong evoca con nostalgia los tiempos de rebeldía, contracultura y el movimiento del punk rock de principios de los ’80. 

“Goodnight Adeline” en tanto es una canción que retrata el pesar y la pena que buscan liberarse de alguna manera. “Coma City” sigue la estética musical también del punk y habla acerca de una urbe en estado de coma, en decadencia y con serios problemas medioambientales como sucede en la sociedad moderna. En tanto, “Corvette Summer” rechaza el convencionalismo del dinero y la fama devenidas en la rebeldía por el rock and roll. 

“Suzie Chapstick” explora los abismos del desamor moderno, los recuerdos entrañables presentes en las redes sociales y la evocación de una relación que ya no está presente. En “Strange Days Are Here to Stay” está presente la decepción y la sensación de incertidumbre de la sociedad contemporánea. Menciona la muerte de David Bowie y que desde su partida ya nada es lo mismo. 

Mientras que “Living in the ‘20s” es un tema donde la guitarra y la batería suenan totalmente penetrantes a los oídos del oyente. Los solos potentes de Billie Joe Armstrong se complementan con la ironía de la lírica que apunta a los tiempos de violencia excesiva, a la tecnología desbordada y los efectos de la sobreinformación. La crítica social a la contemporaneidad es inminente en canciones como esta de Green Day, la que además nos convida a reflexionar sobre cómo nos situamos realmente en la colectividad moderna. La fórmula de las canciones de melodías pop punk es una estrategia que es muy efectiva en registros como Saviors, ya que engancha rápidamente a los seguidores de estilos musicales como el que cultiva la banda californiana. 

“Father to a Son” baja las intensidades musicales de temas anteriores y dialoga sobre las relaciones profundas que construye un padre con su hijo. “Saviors” en cambio, tema que da nombre al disco, y como dice su significado en español, explora los anhelos de salvación, de alguien que nos libere de las distintas contiendas que debemos enfrentar en el mundo material. Es como la portada del disco, con el niño de sonrisa irónica extendiendo los brazos mientras se incendia atrás el automóvil, como queriendo decir: “y ahora qué o quién nos salvará…”.

“Fancy Sauce” cierra el disco, entrando en una pieza donde sobresalen las guitarras nuevamente pero que exhibe la lírica de alguien que está empantanado, agobiado y que se siente solitario y excluido del entorno. Como una apología al sentido existencial del grunge o al discurso del “no future”, tan característico también del punk.  

Por lo mismo, Saviors se presenta como un disco bien pensado, con buenas canciones que recuerdan a la vieja agrupación, con líricas más que interesantes, y que resulta electrizante debido a su intensidad musical, y en el que Green Day mantiene además su postura política de crítica hacia la globalización, la tecnología, las formas de violencia en la vida actual y cuanto problema desborde las conductas humanas. En el fondo, Billie Joe Armstrong nos quiere transmitir: “sálvese quién pueda”.