La veta insospechada de Isla Alien

Por David Bal

El cineasta Cristóbal Valenzuela Berríos, conocido por su previa obra que cautivó en 2017 con Robar a Rodín, regresa a escena con una nueva producción que deja una marca indeleble en el panorama cinematográfico: Isla Alien (2023). Realizar un documental de ciencia ficción, no es habitual al menos en el medio chileno. Por lo general el documental está asociado al reportaje o confinado al área etnográfica. Pero mucha agua ha pasado bajo el río audiovisual. 

Al enfrentarme a esta obra, mis expectativas se encontraban en el fango de la moderación, pues ya había investigado el caso “Isla Friendship”, mi curiosidad no sólo me había llevado a la pieza original que creó toda la bataola, me refiero al programa Ovni protagonizado por Patricio Bañados y dirigido por Rodrigo Moreno del Canto, que fue transmitido por TVN entre 1999 – 2000. Sino que había indagado en algunos de sus protagonistas. Por ejemplo, el caso Pasten, que supuestamente tuvo una abducción en la zona del Cajón del Maipo, y que finalmente termina hablando en lenguas, una curiosidad para la época. Pero Ovni, además de varios capítulos de colección, uno en especial se robaba todas las miradas, y ese fue acerca de la Isla Friendship. 

Situada supuestamente en la Región de Aysén, entre los archipiélagos de los Chonos y las Guaitecas, esta isla, prácticamente invisible para la civilización, albergaba a seres de una supuesta raza superior. Estos individuos, con tecnología avanzada, entraron en contacto con radioaficionados en distintos puntos del país, revelando inquietantes mensajes sobre la humanidad.

El director, mediante un compendio de archivos y entrevistas, aborda esta narrativa única. Mis expectativas, inicialmente moderadas debido a la familiaridad con la mítica historia, se vieron sorprendentemente superadas. Isla Alien no se limita a seguir rutas periodísticas o de reportaje convencionales; más bien, crea un objeto estético que, en su trasfondo, descubre una pieza clave de toda esta historia: Ernesto de la Fuente.

Sin adentrarme en detalles para evitar spoilers, es crucial reconocer los méritos de Isla Alien. Valenzuela no solo logra revitalizar una historia manoseada, sino que también lo hace desde la perspectiva del guion y la puesta en escena. La propuesta estética, con la ingeniosa utilización del archivo, nos sumerge en un material fresco, profundizando en una veta política que, para aquellos familiarizados con la historia, resulta francamente inesperada.

Este documental de ciencia ficción está disponible en la plataforma Netflix, con una duración aproximada de 1 hora y 20 minutos. Valenzuela Berríos ha logrado no solo desafiar las expectativas, sino también abrir una perspectiva en el género documental.