Pobres Criaturas, en el acantilado del machismo

Por David Bal

¿Qué tienen en común Vladimir Demijov y Mary Shelley?

El primero fue un científico soviético autor de unos estrafalarios experimentos de trasplantes de cabeza, entre 1930 y 1950, donde principalmente experimentaba con animales, pero además fue considerado el pionero de la “transplantología”, término acuñado por el mismo Demijov. En el caso de Mary Shelley es ampliamente conocida por su obra Frankenstein (1818), aporte indiscutido a la literatura escrita por mujeres.  

Ambos personajes parecen haber inspirado al director griego Yorgos Lanthimos. Aunque en rigor Pobre Criaturas recién estrenada en cines, está inspirada en la obra Poor Things (1992) del escritor escocés Alasdair Gray.  La historia se basa en Bella Baxter, (Emma Stone), que es revivida tras un suicidio, al estilo efectista de Alfred Hitchcock, por un médico estrafalario Godwin Bysshe Baxter, apodado God en el film y encarnado por Willem Dafoe. El film recrea el contexto de la época victoriana, utilizando recursos surrealistas, que le imprimen una estética única, distanciándose de los recursos de la industria americana, y que se aproxima a un cine de autor, donde la influencia de David Cronenberg parece ineludible.

Entonces tenemos la época victoriana, un autor escocés que hace una reversión de Frankenstein de una manera masculinizada, sumado a un director hombre y a la historia de intervención y manipulación del cuerpo de una mujer. Todo esto que parece conducirnos indefectiblemente hacia el acantilado del machismo, sufre un giro pues Bella Baxter, mediante escenas notables, una vez que madura su cerebro, comienza vivir su sexualidad, desquiciando a su posesivo amante, creando un arco dramático que revindica en algún punto la autonomía e independencia de la mujer. Este matiz enriquece la interpretación de Emma Stone, demostrando por qué es considerada una de las actrices más talentosas de la industria cinematográfica en la actualidad.

Estos elementos consolidan a Yorgos Lanthimos como un director capaz de trascender las fronteras del cine comercial, aportando una perspectiva aparentemente ilimitada. Al mismo tiempo, revitaliza un cine comercial que, últimamente, parece girar en círculos dentro de su propia caja de herramientas habitual.