WALL OF EYES: LA INTROSPECCIÓN POTENTE DEL POST-ROCK EN THE SMILE

Por Rodrigo Cabrillana

Fue en abril de 2018 que el guitarrista Ed O’Brien les expresó a los fans chilenos en las afueras del hotel donde se hospedaban que regresarían próximamente a Sudamérica con Radiohead, después del imponente show que acababan de dar los de Oxfordshire en el Estadio Nacional de Santiago.

Sin embargo, eso no ocurrió. Tampoco existió disco nuevo de Radiohead, y ante la llegada de la pandemia y el confinamiento producto del COVID-19, Thom Yorke junto al guitarrista Jonny Greenwood más el baterista del grupo de jazz británico Sons of Kemet, Tom Skinner, debutaron con un nuevo proyecto de rock alternativo, un trío denominado The Smile

Sorpresivamente se presentaron en mayo de 2021 en el contexto del Glastonbury Festival en Reino Unido, y en 2022 lanzaron su primer álbum de nombre “A Light For Attracting Attention” que contenía 13 canciones. Luego, giraron por Europa y algunas ciudades de Estados Unidos. Fue criticado por la prensa especializada como el mejor álbum de un proyecto alternativo a lo que es la megabanda Radiohead.

Sin embargo, The Smile no detuvo su producción, y este 2024 estrenó su segundo álbum: “Wall Of Eyes”, un elepé de ocho temas que viaja por las influencias de la psicodelia, la experimentación del krautrock, el ambient y todo lo relacionado al post-rock. 

“Wall Of Eyes” fue trabajado en los míticos estudios de Abbey Road, en los que Jonny Greenwood opinó que se trataba de uno de los mejores estudios de Londres, pero en el que evitaban a toda costa verse asediados por la influencia que tiene The Beatles en el lugar. 

Asimismo, la placa fue trabajada con el productor discográfico Sam Petts-Davies, en reemplazo de Nigel Godrich que estuvo en el primer disco, y contó también con arreglos de cuerda en su registro de la London Contemporary Orchestra. 

Entonces, The Smile, con “Wall Of Eyes” toma aún más distancia de lo que es Radiohead, y con un disco con sonidos mucho más probados y donde predomina la exploración de texturas a través de las guitarras de Greenwood y la voz de Yorke, junto con la precisión de la batería de Skinner, la banda define mucho más aún su particular sonido en este segundo disco. 

De hecho, el tema homónimo que abre el disco y que explora la voz casi espectral de Thom Yorke, acompañado de una guitarra acústica y arreglos de cuerdas, se introduce en la introspección, el recogimiento y las experiencias de intentar superar las emociones de una vida lejana. Con una cadencia que a ratos recuerda a la música brasileña, el estadio de autorreflexión en este tema es imprescindible para comprender los caminos por los cuales nos hace navegar la música de The Smile.

En “Teleharmonic” la confusión emocional que se retrata aún más en la lírica sobrecogedora de Yorke, parece tomar mucha más fuerza. La canción cita la búsqueda del sentido y la significación en un universo problemático y eventual.

El riff de entrada en “Read The Room” nos conecta con la desidia y la disociación de la interacción social, una posible crítica a la indiferencia de la sociedad moderna con las personas comunes, donde muchas veces prevalece el individualismo por sobre cualquier otra circunstancia. La neopsicodelia surge totalmente junto a la voz de Yorke como un gran eco durante los últimos momentos del tema.

En “Under Our pillows”, una composición de seis minutos que se adentra en la fragilidad humana, la libertad de las emociones y la invasión constante de la tecnología, la superficialidad de la misma y el impacto de las redes sociales en las vidas humanas. Una canción que busca profundizar sobre la apertura de la humanidad genuina en la colectividad contemporánea.

“Friend of A Friend” en tanto, es una canción sublime donde nuevamente aparece la orquestación de las cuerdas y en la cual se tocan temas como la filiación, la percepción de sí mismo y lo difícil que resultan las vinculaciones con otras personas en una comunidad, en la cual el conformismo, lo insustancial, lo artificioso y la figuración insoslayable son males que acechan constantemente a todos quienes viven en nuestra sociedad moderna. Asimismo, contempla la figura de un individuo que debe lidiar con todas estas temáticas para encajar en la mirada clásica de lo que nos exige el mundo actual. 

En “I Quit” existen influencias del ambient y es una canción que, bajo la voz y la instrumentación con una cierta quietud, pero con presencia nuevamente de las cuerdas, apunta a la transformación, el desencanto y la búsqueda de nuevos horizontes de quien se manifiesta en la lírica.

Por otro lado, “Bending Hectic” es una composición de ocho minutos que acompañada de una instrumentación compacta de la guitarra de Greenwood y la batería de Skinner, más el aporte fantasmagórico de la sección de cuerdas y la voz de Thom, recuerda durante algunos instantes, por la atmósfera musical densa que crea, al megahit “Karma Police” de Radiohead, porque transmite esencialmente esa sensación de vacío, peligro, riesgo e intensidad de alguien que está afrontando las consecuencias de su propia elección. La letra retrata a un personaje que va al volante conduciendo muy veloz con la amenaza constante de caer al vacío en alguna curva. Pero que, ante todo, está dispuesto a hacer frente a cualquier dificultad. 

Finalmente, “You Know Me!”, revela esa forma de alguien que no está presto a ser rotulado, comprendido e incluso controlado por sus pares. Interpreta las formas de las relaciones, el cómo somos observados constantemente y hasta dónde contrastan los límites de la realidad de quiénes somos esencialmente. Una composición que nuevamente apunta a las dinámicas de autorreflexión y la conciencia de la identidad personal ante una sociedad que permanentemente nos impone modelos autoritarios. La voz fantasmal nuevamente de Yorke y la instrumentación permanente en el tema le dan ese toque de final sombrío y lúgubre al que nos hace viajar permanentemente el post-rock introspectivo de The Smile.