El vaivén de la conciencia y el estallido del rock alternativo: 30 años de “Superunknown”

Por Rodrigo Cabrillana

1994 fue un año infortunado, pero también ajetreado para el grunge. La muerte repentina de Kurt Cobain a inicios de abril de ese año sorprendió, entristeció y ensombreció a todos los jóvenes fans de Nirvana. También pareció acabar con un movimiento de guitarras descarnadas y eléctricas con líricas pesarosas que estaba comenzando a emerger en el mundo del rock y que había explotado en las listas de música de todo el mundo. Sin embargo, lejos de terminar con todo, el deceso de Kurt le dio una visualidad a lo que aún faltaba por manifestarse. 

Porque a pesar de la enorme tragedia que significó para todos los amantes de esta música el suicidio del líder de Nirvana, el grunge con su desaparición comenzó a inaugurar una especie de leyenda en torno a la escena, y si antes ya tenía una atención mediática todo lo que estaba pasando en Seattle, con esto ese fenómeno se reafirmó mucho más.

Sobre todo, porque 1994 y el resto de la década de los ’90 es una época prolífica para producciones discográficas en el grunge, aunque tampoco se extendería por tantos años y finalmente se iría extinguiendo con la disolución de algunos conjuntos emblemas y la muerte de otros referentes. 

Pero, fundamentalmente se trata de una época en que grupos como Alice in Chains, Pearl Jam y Screaming Trees están en pleno rodaje y desarrollo musical, y varios de sus álbumes se van a instalar como piedra fundacional de este controvertido estilo musical. 

Uno de ellos, “Superunknown”, de Soundgarden, banda proveniente del estado de Washington y conformada por la voz de Chris Cornell, el guitarrista líder Kim Thayil, el bajista Ben Shepherd y el baterista Matt Cameron. 

Fotos por Getty Images

De hecho, “Superunknown”, cuarto álbum de Soundgarden se lanzó un 8 de marzo de 1994 bajo la discográfica A&M Records, un mes antes de la desgracia de Cobain, y es el segundo trabajo en que participa Shepherd. Sus canciones se comenzaron a elaborar en el intertanto que tenía lugar la gira del disco “Badmotorfinger” y se considera como uno de los discos que encumbró al grunge a la categoría musical de excelencia. 

Producido por Michael Beinhorn quien había trabajado con Red Hot Chili Peppers y Soul Asylum, la placa tuvo eco inmediato en la prensa especializada de esos años, y en Chile, medios como “Extravaganza!” reseñaron que “Superunknown” es “(…) un trabajo reposado, serio, algo depresivo y con sabor a madurez”. Además, la nota agrega sobre su primer sencillo, que “(…) Spoonman, resume el concepto global que existe detrás de su actual período: lo súper desconocido”. 

Esto, porque Soundgarden en “Superunknown” mantiene esquemas musicales con esa sonoridad punzante del rock que los caracteriza, pero explora con mucha más profundidad y soltura otras influencias. Aun así, la banda sigue sonando inclemente, compacta y áspera, donde la instrumentación de guitarra y bajo es enérgica y muy orgánica, el sonido de la batería predomina intensamente en cada una de las canciones, las vocalizaciones de Cornell en ocasiones son repetitivas, pero tienen la elegancia de lo que es una voz sobresaliente y refinada para el grunge. Como la impronta de un Robert Plant moderno.

No obstante, “Superunknown” suena también bastante nocturno y enigmático, donde la línea delgada que comulga con temáticas como la muerte y lo tenebroso se revela por medio de las líricas que citan episodios de abismo, suicidio y abatimiento. 

En tanto, la revista “Extravaganza!” ahonda en su reseña que “Superunknown” “demuestra, eso sí, una sinceridad abismante. Sus contenidos son inquietantes y su estructura musical vuela desde un violento ‘Kickstand’ a un apasionado ‘Black Hole Sun’. La pasividad de ‘Fell On Black Days’ se combina con la sicodelia de ‘She Likes Surprises’, insinuando la angustiosa gravedad de ‘Like Suicide’”. 

Asimismo, Cornell toma a la poeta Sylvia Plath como referente para trabajar en las líricas de “Superunknown”. Una poesía confesional que emergió en Estados Unidos durante los ’50 y los ’60 y que el vocalista de Soundgarden adopta como una forma sensitiva de plasmar en estas canciones probablemente las confidencias más grises y lúgubres de su pensamiento. El mismo que lo acompañó desde adolescente con enérgicos vaivenes y que lo arrojó al tema con las drogas y la depresión clínica con la que fue diagnosticado. 

Y en efecto, esta poesía de Cornell en las canciones de “Superunknown”, han aproximado incluso a connotados poetas a la obra del músico, como es el caso de Óscar Hahn, Premio Nacional de Literatura, que también cita constantemente figuras como la extinción de la vida, lo tétrico, lo fantasmagórico y el espanto en sus diversos trabajos. Al respecto, el comunicador de radio Sonar, Alfredo Lewin, manifiesta que “encuentro que hay un bonito paralelo entre esa muerte acechante a los pies de la cama de Óscar Hahn, con ese terror que Chris Cornell dijo tener desde que compuso ‘Fell On Black Days’. En donde a propósito de nada, de ningún elemento exógeno, hay una presencia que está ahí, y tú tienes terror de que pronto esa se articule y se explicite, y te lleve al lugar de los poetas, el lugar de la locura y la desesperación”.

Todavía más, Lewin se interesa por conocer más sobre esa influencia que Hahn toma de Chris Cornell y que posiblemente hasta haga referencia de ella en más de alguno de sus poemas: “Me gustaría saber qué opina Óscar acerca de la poesía, de la lírica de Cornell, que a mí me parece que, por momento, ‘Black Hole Sun’ es un muy buen caso, es puro flujo de la conciencia. Eso es un argumento poético bien elevado, viniendo de una persona como Cornell, que siempre resintió el no haber terminado el colegio, por ejemplo. A mí eso siempre me llamó muchísimo la atención. Porque Cornell es un tipo que, a esta altura del tercer o cuarto medio, dejó todo para dedicarse a la música, y siempre pensó que no había tenido tiempo, para dedicarse más formalmente a estudiar, porque le interesaba. Y le llamaba mucho la atención que la gente lo tildara a él de poeta, por su exquisito uso de palabras y todo eso. De hecho, me lo confesó en una entrevista en Lollapalooza el año ’96, y yo le dije que eso él lo tenía por talento natural, y no tenía que ir a aprenderlo a ninguna parte. Pero se lo dije, porque me llamó mucho la atención que dijera –‘me hubiera gustado aprender más como de la formalidad de la estructura poética’-. Donde le respondí –‘Para qué, si hasta Johnny Cash tomó textos tuyos para convertirlos en canción, porque encontró que las letras eran una cuestión, salvajemente buenas’-, como es el caso del tema ese, ‘Rusty Cage’. Entonces, creo que se nace, no se hace, en mucho sentido”.

De esta manera, esa interesante relación que surge entre la poesía de Hahn y las canciones de Cornell no es menor, porque igualmente existen sincronías importantes en el trabajo de ambos, y no se trata solamente de admiración de parte del poeta chileno, sino que también de coincidencias en la forma de concebir las letras. Al respecto, cuenta una importante anécdota el escritor originario de Iquique: “´Black Hole Sun´es casi un poema surrealista y me alegró mucho ver una entrevista que le hicieron a Cornell porque dijo lo mismo que yo he dicho y eso me hizo muy feliz. Le preguntaron sobre esa canción y dijo: ‘No sé lo que significa, no sé cómo me salió, no tengo idea, no puedo explicar nada’. Pero explicó una cosa increíble que a mí me había pasado también escribiendo poesía y me llegué a poner peludo cuando lo oí. Porque Cornell dijo que estaba escuchando la radio y oyó esa frase ‘Black Hole Sun’, que la encontró muy interesante. Un sol negro que resplandece. ‘Voy a escribir una canción con esto’ reafirmó y después se dio cuenta que había escuchado mal. O sea, el tipo que habló no dijo eso. ‘Sun’ que es sol en inglés, también suena como ‘hijo’(son), y el tipo había dicho algo relativo a un hijo. Una cosa completamente trivial, pero Cornell escuchó otra cosa y compuso la canción. ¿Y saben ustedes que a mí me pasó lo mismo? Exactamente igual, pero con una frase de Alejandro Sanz, escuchando también la radio”.

De igual modo, este tema de la muerte es un tópico global en el arte musical de Cornell y su conjunto, y en “Superunknown” no es una referencia menor al momento de explorar algunos de los 15 temas que conforman la placa. Alfredo Lewin comenta sobre este influjo: “Soundgarden en sus inicios, es una banda como marcada por Bauhaus, y todo el gótico musical rockero británico que tiene a la muerte omnipresente. Y la muerte ha estado ahí en la edad media, pero en el siglo XIX fue ensalzada, como algo tremendamente atractivo, así tal cual, como los cementerios, como la sensación de oscuridad, e incluso lo más heavy, es la violencia de la naturaleza, que también provoca muerte. Todo eso era un objeto de estudio poético, en lo que consideramos probablemente una de las épocas más gloriosas de creación literaria en el mundo, que es el Romanticismo. Y, por cierto, ahí uno empieza a mirar acerca de esta belleza. Y yo sé que la gente se resiste a encontrar belleza en algo que puede sonar tan atemorizante como la muerte. Pero como decían algunos grandes del rock & roll, “La muerte hay que mirarla de frente para desacralizarla, pero también hacerla algo sagrado y objeto de inspiración”, que es lo que hace el grupo de Cornell”.

Por último, señalar que “Superunknown” es el disco más exitoso y comercial de Soundgarden, debutó en el primer lugar del Billboard 200, vendiendo miles de copias las primeras semanas, estrenando cinco sencillos y obteniendo dos Grammy con “Spoonman” y “Black Hole Sun”. Su portada es una fotografía distorsionada de los integrantes del conjunto, tomada por Kevin Westenberg, quien en 2017 dio a conocer la fotografía original en sus redes sociales.

Y sin duda, es un disco que ha envejecido bastante bien en su sonoridad y estética. También ha tenido reediciones de aniversario y ha generado material extra discográfico.  De hecho, con esta placa alcanzaron la notoriedad mundial y tuvieron muy buena recepción de parte de las audiencias que seguían este tipo de rock alternativo. Al respecto, la reseña de “Extravaganza!” firmada por Fernando Mujica en 1994, cierra afirmando considerablemente que “Superunknown” es “algo más de setenta minutos de sobriedad musical, en que Soundgarden no pretende ser sentenciado. El público es quien da observaciones a priori, es quien exige, busca, acepta o rechaza, quien hizo de esto un fenómeno, una moda. Ellos –Soundgarden- sólo son un original jardín de sonidos que apareció en 1987 y que todavía se apasionan por demostrarlo”. 

Soundgarden una banda en el limbo de lo desconocido, la poesía y lo atronador en el rock…