Maxi Prietto de Los Espíritus: “Me gustan las bandas que suenan y que las puedo mirar, como Los Tres”.

Por Rodrigo Cabrillana

En entrevista con Fuego y Cenizas, Maxi Prietto, voz y guitarra de la banda de rock fusión y blues que nació en 2010 en el barrio de La Paternal, en Buenos Aires, compartió sobre los distintos alcances que Los Espíritus están teniendo con su nuevo disco “La Montaña” publicado en 2023 por la discográfica Alto Valle. Además, Maxi nos habló de sus referentes en la música, de su gusto por las agrupaciones que suenan intensamente en vivo, y también nos adelantó algunos detalles de la nueva gira que están emprendiendo con Los Espíritus este 2024 y que los trae nuevamente hasta la Sala Metrónomo, este próximo jueves 28 de marzo.

Por Rodrigo Cabrillana

Maxi, ¿cómo ha sido el proceso de promoción del disco “La Montaña”?

El disco salió el año pasado en septiembre y cuando apareció empezamos la gira por Latinoamérica. Pasamos por Chile, estuvimos en Ecuador, en México, en Colombia y pasamos por Bolivia también, país al que nunca habíamos ido. Y ya este año, debe ser como la cuarta fecha que hicimos, recién empieza, estamos más recorriendo Argentina, pero vamos a volver a Chile.

Y ya con un show, siento todo mucho más consolidado, ya que siempre cuando hay un disco nuevo, es como que las canciones nuevas tienen que empezar a convivir con las anteriores, y a veces es como la sensación (de la novedad), hasta que te acostumbras. Pero, ahora que lo escucho todo, como que tiene mucho sentido y el show está como muy sólido.

¿Cómo fue el proceso de componer estas canciones para el disco “La Montaña”?

La composición, más allá de cómo salen las canciones, la hago yo. Pero lo que cambió, fue el trabajo quizás. Ya van más de diez años tocando juntos y le pusimos mucho énfasis a la estructura sonora, ensayando mucho batería, percusión y bajo, y que eso esté bien agarrado, bien sólido. 

Mucho énfasis también en la música que escuchamos, como, por ejemplo, afrobeat, highlife, son, reggae o dub. Todas esas son músicas que nos gustan y que tienen en común, que la estructura es muy sólida y que eso es lo que genera todo el groove y el mantra.

Entonces, para este disco en particular, ensayamos mucho y preparamos mucho eso. En cuanto a la composición, no sé mucho qué cambió, salvo que a mí me sale muy natural y no sé cuál es la elaboración que hay atrás. Van saliendo las canciones solamente. Pero, lo que sí cambia es el trabajo que le damos a eso, en que vamos incorporando cosas que tienen que ver con el desarrollo, con los años.

Después, la otra instancia es la grabación, porque ahí hay otro trabajo de cómo queremos llevar a cabo ese disco, que en este caso fuimos al estudio ION, que es un estudio clásico, donde se grabó casi todo el tango, gran parte del rock, primeros discos de Pappo, Oscar Alemán, o sea, todo tipo de géneros. Es un salón antiguo de madera, con sonido espectacular, y fuimos a grabar con Mario Breuer, que es un capo total del audio, y todo esto terminó mezclándose por Joe Blaney en Nueva York. Ese fue más o menos el recorrido que hicimos, y la idea fue ir a buscar las tomas en que se sienta esa onda, en que la canción funciona. 

¿Cuál fue la inspiración para componer las letras de estas canciones?

Cada canción tiene su propio mecanismo. A veces vienen de recuerdos, otras veces de una especie de ensoñaciones, a veces de opiniones o de sensaciones políticas o culturales del momento. Es decir, no es lo mismo una canción como “La Montaña” que una canción como “Avenida Calchaqui”, la que es una avenida que queda aquí en el sur, en Partido de Quilmes, afuera de capital federal. Y es una canción que está inspirada en un momento de mi vida en que yo trabajaba como mayorista de golosinas, la que yo les vendía, a los vendedores que están en la calle, como en los trenes y los colectivos. Me acordé de esos viajes que hacía, que siempre me quedaba charlando con los vendedores, que venían a preguntar si tenía tal mercadería u otra, mientras hacían sus laburos y empecé a recordar esa época con alegría y me dieron ganas de hacer una canción que remita a eso. Por eso menciona dos marcas de productos, que son Suschen, que es un alfajor y Goliat, que es una gaseosa. Son productos muy económicos para el laburante que va y vuelve del trabajo y quiere llevar algo a casa básicamente. Entonces, esa canción tiene esa inspiración, por ejemplo. 

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¿Cómo fue el proceso de colaboración del guitarrista estadounidense Marc Ribot en “La Montaña”? 

Habíamos hablado con Joe Blaney, porque sabíamos que él trabajaba con (músicos) sesionistas entre los cuales estaba Marc y le preguntamos sobre la posibilidad de que él colabore con nosotros. Nos dijo que justo había llegado de una gira, que tenía tiempo y que se iba a ocupar por completo, y unos días después ellos se juntaron en el estudio.

Después, cuando fuimos a grabar, (nosotros) ya habíamos tenido esta conversación, entonces en esas canciones (que colaboraría Marc) dejamos los espacios para que él pudiera “solear” y grabar libremente lo que también quisiera. En “Directo al Hueso” sabíamos que Ribot iba a estar ahí en guitarra, y también sabíamos que iba a estar Dana Colley de Morphine en saxo barítono. Le pregunté a Dana si quería grabar primero los barítonos y me dijo que antes quería escuchar a Marc, ver qué hace y que luego le iba armando contestaciones a eso. 

Así que fue para nosotros un sueño, una locura y fue muy gracioso que estábamos llegando a Quito, Ecuador, teníamos que hacer una prueba de sonido, cuando me llega un email de Joe Blaney, el que tiene un enlace para poner play, y no lo sabíamos, pero era la transmisión en vivo y en directo de la sesión de Marc Ribot. Entonces, nos conectamos y vimos cómo iba improvisando, cómo iba cambiando de guitarra, de efectos y de pedales. Escuchamos toda la sesión en vivo, yendo por una montaña, en una camioneta mirando el paisaje, oyendo los distintos solos que iba mandando y yo tomando nota: “Toma tal estuvo buenísima…”. Fue una experiencia muy copada. 

¿A qué se debe el título de “La Montaña”?

La canción fue la primera que vino, además yo estaba con ganas de hacer algo distinto y siento que esa canción es distinta. Y cuando llegó la canción, fue en la cuarentena. Teníamos toda una seguidilla de canciones, que decidimos guardar todas, pero al final, cuando apareció “La Montaña”, decidimos entre todos que el disco se iba a llamar así, porque nos gustaba mucho como sonaba y también nos inspiraba. De hecho, ahora que recuerdo, escribí muchas canciones, escribí como pequeñas narrativas que iban construyendo una especie de universo que tenían que ver con la montaña o con desarrollar esa idea. Fue como un juego que me impuse para componer y que nunca lo había hecho. Entonces, contaba historias en las que siempre aparecía algo que tenía que ver con una montaña y lo loco, es que casi todas las historias transcurrían en la ciudad. Así que “La Montaña” empezó a formarse como una especie de idea o de anhelo de estas personas que vivían en la ciudad con un ambiente caótico, y que una parte de ellos deseaba ir a ese lugar previo al desarrollo de la cultura o de la sociedad y las grandes ciudades. 

Por lo mismo, en base a eso fueron saliendo distintas canciones e inspiraciones con esa idea. 

¿Cómo fue el trabajo de producción y registro con Joe Blaney? ¿Viajaron a Nueva York?

Fue a la distancia, porque al principio me pidió que le mandara además del material, todas las letras escritas, si se las podíamos traducir y decirle qué significaba para nosotros cada una de esas canciones, como para orientarlo y luego él meterse. Después, nos envió una canción y nos pidió que le hiciéramos una devolución. Entonces, le tiramos varias ideas con respecto a eso, que ya sonaba muy bien y eso era indiscutible. Pero, tiramos algunas ideas más de producción y de cosas que nos imaginábamos nosotros, de ciertas capas que le habíamos dado con efectos, con coros y como que lo entendió inmediatamente. Entonces, Blaney nos envió esa misma canción utilizando las mismas capas y de ahí hubo buena comunicación, pero todo lo que mandaba, siempre funcionaba y estaba con un estándar de audio siempre impecable. También Joe entiende mucho el concepto del rock y del audio. Nosotros propusimos un poco, pero después era celebrar más que otra cosa, porque todo lo que mandaba estaba muy bien.

Joe Blaney tiene un largo recorrido con el rock latinoamericano. Ha trabajado con Charly García, con Andrés Calamaro y con Los Tres. Es como una especie de gurú en la ingeniería de sonido para la región. 

Sabes, hubo una curiosidad con Los Tres. En un momento tuvimos un problema con el disco “Agua Ardiente” (2017). En la fábrica no sé qué pasó y salió de un lado Los Espíritus y del otro lado Los Tres. Fue como algo que sacaron y dijeron: “No, che, ¡esto está mal!” (risas) y lo corrigieron. Pero hay algunas ediciones de ese disco con las dos bandas dando vueltas por ahí, capaz te encontrás con alguna. 

En Chile hemos experimentado varios regresos de bandas los últimos meses, uno de ellos: Los Tres. ¿Qué piensas acerca de este acontecimiento?

El regreso de Los Tres me parece buenísimo, porque cambiaron la forma de producir y la forma de trabajar, sobre todo. Y hay algo para mí, que está bueno conservar y que tiene que ver con los grupos que llegan a una sala, enchufan y tocan. Hoy en día, los discos se hacen de otra manera en que la producción es más sofisticada, como que el estándar de audio evolucionó mucho, y cuando escucho todas estas músicas nuevas que las engloban en la música urbana, lo que más me sorprende es la calidad del audio que manejan. Proyectos con pibes que a veces tienen 18 a 20 años. Y me parece muy groso eso, pero a lo que a mí más me gusta tiene que ver con esto del que enchufa y suena ahí, porque es como yo me crie musicalmente. Así que me gusta ver a las bandas que suenan y que las puedo mirar, y Los Tres es uno de esos grupos digamos. O sea, que tienen un sonido que está ahí, latente. 

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¿Cómo ha sido la evolución de Los Espíritus en relación a la formación que eran en “Agua Ardiente” y la que hay ahora en “La Montaña”?

Lo que te había contado con el ensamble musical, esa parte que tiene que ver con el ensayo y la orquestación, con pensar la música desde las frecuencias también, desde quienes se ocupan de los sonidos más graves, de quiénes se ocupan de los sonidos más agudos, cómo compiten con la voz. Toda esa orquestación nos llevó mucho tiempo llegar a este sonido de ahora. De hecho, cuando tocamos canciones del primer o segundo disco y escuchamos cómo suenan ahora, como que sentimos que encontramos un sonido que ahora estamos más orgulloso por así decirlo. Como que toda esa búsqueda llevó a un cauce. Pero igual, a mí me gustan todas las etapas, porque en todas vas aprendiendo y sin el disco dos, no está el disco tres ni el disco cinco. Entonces, todo lo tomo como un gran aprendizaje y me gustan todos los discos. Que la verdad, no los escucho nunca, pero me gustan porque tengo buenos recuerdos de las grabaciones, de las producciones, de cómo pensábamos y de cómo fue evolucionando ese pensamiento en conjunto. 

Ustedes provienen de La Paternal que es el mismo barrio de dónde proviene Pappo. ¿Qué piensas acerca de esa sincronía de lugares?

Es un barrio que a mí me encanta, pero el grupo, donde está nuestra sala, es Barracas, que es más cercano a la cancha de Boca (Juniors). En Paternal vivo yo no más, que tiene una particularidad que tiene la calle (Avenida) Warnes, por ejemplo, que es una calle donde venden todos los repuestos para autos, y es una calle angosta que siempre está muy concurrida y que cuando cierra no queda nada, porque son todos prácticamente negocios, no hay casas ahí. Entonces, queda toda esa avenida vacía con las persianas y me encanta, sobre todo, pasar de noche por ahí. Y bueno, acá está también la cancha de Argentinos Juniors que es donde empezó a jugar Maradona, así que hay murales de Maradona por todos lados que me encanta verlos y le dan una onda linda al barrio. 

Con respecto a Pappo, nosotros estamos muy influenciados por todo lo que es el comienzo del rock nacional, los primeros proyectos de Spinetta, por ejemplo, Pescado Rabioso, Almendra, luego los proyectos que se desprenden de ahí, como Color Humano de Edelmiro Molinari, también los primeros volúmenes de Pappo´s Blues me parecen alucinantes. Casi todo, como los siete volúmenes, son todos increíbles, y Pappo está ahí en un momento psicodélico muy loco, me encanta. Y no sé cuánto en común hay, pero nosotros cuando armamos el grupo, lo que más queríamos era poner énfasis en eso, y sí agregarle una parte más tribal de mano de las percusiones, que hoy por hoy está Luciano Escalera en ellas, que es un estudioso de todos los ritmos. Él recorrió todo Latinoamérica haciendo un viaje de estudios, con mucho énfasis y fue subiendo, porque estuvo en Perú, estuvo en Bolivia, estuvo en Colombia. Tocó con los propios en cada lugar, fue como un curso, aprendiendo todo eso. Y Pipe (Correa), nuestro batero es colombiano. Entonces, entre ellos dos hay un diálogo permanente, y se entienden muy rápido en cuanto a claves por donde abordar una canción. Así que ese trabajo está muy divertido, está muy bueno. 

¿Qué piensas acerca de la gente del periodismo musical que reseña discos y conciertos de Los Espíritus?

Hay todo tipo de reseñas, pero las reseñas musicales no abundan por estos días. Las cosas que suelo leer están más enfocadas en los números, en la concurrencia, el artista que está en las proezas de venta, y en eso tiene gran responsabilidad el periodista. Porque hay veces que dicen cosas que van creando una cultura que no es tan así. Por ejemplo, de grupos que a mí me gustan, como la Velvet Underground, y siempre se hablan de que no sabían tocar, de que agarraban la guitarra y hacían cualquier cosa y estaba increíble. Y no es así, porque con el disco “Loaded”, es imposible sonar así, porque es muy sofisticado lo que estaban haciendo. Pero, bueno, se creó una mitología que yo creo que un periodista empieza a repetir lo que leyó de otro, se arma una especie como de teléfono descompuesto y se empiezan a crear ciertas fábulas. 

En cuanto a lo que nos toca a nosotros, de vez en cuando hay reseñas que están muy dedicadas al análisis musical y observan cosas que tienen que ver con lo compositivo, con la mezcla, con el audio, con cosas que fueron trabajadas y que me alegran cuando las leo. Es como que sentís que reconocieron algo en lo que te esforzaste. 

¿Cómo fue la dinámica de trabajar con el productor Mario Breuer en “La Montaña”?

Nos juntamos en la sala, le mostramos algunos discos que nos gustaban, cómo sonaban y que reflejaban a un grupo tocando en vivo básicamente. Mario entendió todo inmediatamente y él es una especie como de maestro zen. Su presencia sola en el estudio da tranquilidad, todas las conversaciones que teníamos eran casi todas en bromas, con chistes, pasando el tiempo, tomando mate y armando el sonido. Porque el sonido lo armó rapidísimo, ya que muchas veces estás en un estudio hasta que uno se acomoda y empieces recién a sonar y cuando ya tienes que empezar a grabar estás medio abombado de estar tantas horas en el estudio. Pero, acá inmediatamente durante la mañana, ya sonaba todo y empezabas a grabar enseguida. Estuvimos cinco días en el estudio ION y en tres días ya teníamos el disco terminado, la parte de las bases. Las voces principales estuvieron el cuarto día y empezamos también con arreglos para que queden como capas que se puedan elegir si queríamos percusiones adicionales, sonidos locos, efectos, etc. Así que fueron dos días de grabar delirios, para que Mario tuviera más herramientas. Pero es la confianza que te da Breuer, porque estábamos muy relajados.

Hay una canción, por ejemplo, “Avenida Calchaqui”, que, si notás cuando empieza el solo de guitarra, el pipe hace un feel de batería, y se supone que primero viene el feel de batería y luego arranca el solo de guitarra, pero se dio como una especie de accidente y Mario lo dejó porque quedó muy bueno. Y lo escuchamos un par de veces sin saber si hacíamos otra toma o no y al final dijimos: “Está bueno que quede así”. Quedó como algo loco. De hecho, en el en vivo siempre lo hacemos así, está buenísimo. Pero fue como un accidente y Mario lo transformó en un arreglo, y eso es un poco también la tranquilidad que él te da, porque no es alguien que está viendo las cosas de forma convencional, sino que más bien desde un gusto personal.

¿” Funeral” y “Calles Rotas” son dos canciones que tienen que ver con alguna ensoñación?

“Calles Rotas” es una canción de amor, lo que es el género canción de amor básicamente, que tiene una vuelta de tuerca, en que no quería que fuera una canción de amor hacia otra persona, que es lo más convencional. Quería escribir algo que fuera distinto y es una canción que me parece sería como una especie de auto-amor. Como una persona que está peleada consigo misma, que de pronto empieza a hacer las paces internamente, y se da cuenta que en realidad puede amar porque tiene la capacidad. Entonces, así como se enamoró alguna vez, se puede enamorar de nuevo, y se da cuenta que el amor está dentro suyo. Y fue una experiencia muy loca escribir esa letra, porque además escribí como una parte y ahí me quedé. Tenía toda una segunda parte que la repetía en la primera, hasta que un día vino definitivamente toda la segunda parte y fue como que cerró todo. Pero fue una letra distinta y la separo de la gran mayoría de las letras que hice, porque me pareció todo el proceso muy raro, en que yo me sentía muy extraño en cómo se iba develando. Porque por lo general, ocurre que viene una frase con una melodía, y hasta ahí está todo bien, pero de repente viene la parte que es más como de detective, de decir de qué se trata esta canción. Por ejemplo, “La rueda que mueve al mundo”, que está en “Agua Ardiente”, era como un blues que decía “La rueda que mueve al mundo va a girar”, y solamente decía eso. Y aquello era una frase que yo iba cantando por la calle, luego me fijé en el tono dónde estaba, y me dije: “¿De qué se trata esta letra?”. Y tuve que empezar a desarrollar la letra, casi como si me hubieran mandado una especie de tarea y que la tenía que desarrollar para que el remate fuera ese. Muchas veces pasa eso, que empiezas a tratar de develar cómo es el resto de la lírica. Como si fuese una piedra que ya viene tallada en una parte y que tenés que pulir hasta completar el resto de esa figura. 

¿La participación de Juanse en el disco?

Él grabó guitarras y voces. Juanse canta en “Avenida Calchaqui”, la primera parte de Quilmes, lo que te conté, y la segunda parte que habla sobre la Avenida San Martín, que hace referencia a una avenida que es de acá de Paternal y que es larga. Y como es el único boogie que teníamos, nosotros ya soñábamos con que cante Juanse. Y cuando pensamos en la primera parte: “Yo nací en Quilmes”, dije que puedo cantar esta parte y que, si él se ocupa en cantar la segunda, sería ideal. 

Pero, además cuando ya teníamos todo enchufado para grabar guitarras, y aunque la invitación era más que nada a que cante, como que estaba todo ahí y le dijimos también: “Graba guitarras, de una”. Y Juanse entró a meter guitarras con slide, de todo tipo de riff, después metió las voces, pero conservamos mucho de esa primera tirada que hizo improvisando varias veces sobre el tema. Fuimos seleccionando momentos y hay frases que se convirtieron en una parte importante de este, como que también nos dio el riff de la canción.

¿Qué podría esperar la gente que verá a Los Espíritus el próximo 28 de marzo?

Es un show en el que estamos presentando nuestro nuevo disco, pero que convive a la par con canciones de toda nuestra carrera. No es 90% “La Montaña”, sino que seleccionamos canciones y armamos toda una propuesta, que como te decía, siento que está muy consolidada. Este fin de semana llegamos de tocar en Neuquén y Bariloche, y vamos haciendo modificaciones en la lista como armando este recorrido por los discos. Y estamos muy contentos porque está sonando bárbaro. Es tan visceral lo que hacemos también, que te vas dando cuenta por la reacción del público. Los dos recitales fueron una fiesta total. Así que estamos muy contentos con la lista de canciones que estamos haciendo, con todo el recorrido y lo que le estamos brindando a la gente. Nosotros estamos con muchas ganas de ir a girar y en 2023 la gira por Chile estuvo bárbara, la pasamos muy bien, hay un clima muy festivo en todos los shows, así que estamos con ganas de volver.