Alesana en Chile: La nostalgia de los 00’s más viva que nunca

Por Javier Reznov

Tras casi diez años sin pisar suelo nacional, Alesana volvió a Chile, reuniendo a cientos de almas que disfrutaron en su adolescencia de sus discos y que, ahora, en su mayoría, son adultos nostálgicos que corearon y saltaron a lo largo de las 16 canciones que interpretaron en un Teatro Coliseo repleto.

Mordane Knoff fue la banda nacional encargada de abrir el telón en el Coliseo, con un sonido potente y contundente en torno a un groove metal progresivo que no tardó en encender los ánimos de fanáticos y que,  paulatinamente, se ganó a los espectadores, saltando junto a la banda en los breakdowns. A lo largo de seis canciones, se pudo palpar la vibra con la que los fanáticos asistieron a esta velada, ya que el mosh no se hizo esperar en canciones como “No Cambiaría” y “Caer”, incluso, conectaron perfectamente con la banda en cada instancia en la que Abraham Camaggi, uno de los vocalistas de la banda, motivaba al público a saltar, como ocurrió en “Buitres”. Sin duda, Mordane Knoff fue la mejor forma de darle el pase al plato fuerte de la noche, dejando los ánimos a tope páralo que venía. 

A las 21:00 horas en punto, Alesana hizo ingreso al escenario entre el grito de un Teatro Coliseo repleto, comenzando fuerte con “Ambrosia”, del disco “On Frail Wings of Vanity and Wax” del año 2006, impulsando a la masa de fanáticos hacia el escenario entre saltos y gritos de emoción. Desde el minuto uno la banda mostró una energía inagotable, con un Dennis Lee cruzando el escenario de lado a lado, acercándose al público y disfrutando del show tal como en los 00’s. Le seguiría “Beautiful In Blue”, otra canción esperada que unió a coro las voces de todas las almas que no dejaban de saltar. De aquí en adelante, era bastante claro que esta sería la tónica del resto de la noche, en donde se vendría una seguidilla de hit tras hit que irían como dardos directos a la memoria de los fanáticos.

Cabe destacar que, si bien los instrumentos de la banda sonaron perfectamente, las voces de Dennis Lee y Shawn Milke no se escuchaban del todo claras, problemas que podemos atribuir a la conocida acústica del Teatro Coliseo. Este problema de audio, por suerte, fue subsanado con el avanzar del concierto, pero no ocurrió hasta pasada la mitad de la presentación.

La fiesta continuó sin dar descanso, y es que la banda no dejaba de tocar canciones que la gente anhelaba escuchar en vivo, como “The Murderer”, “Hand In Hand With The Damned”, “Red And Dying Evening” y “Seduction”, con la misma intensidad y carisma que destacaba y sigue destacando a Alesana. La conexión que tuvo la banda con el público fue patente, en donde los integrantes de la agrupación se acercaban cada vez que podían, establecían contacto visual sonrientes y bajaban a barricada a compartir mientras seguían tocando.

Vendrían seis canciones más hasta “Annabel”, track que le da cierre al disco “The Emptiness” (2010), el primero de la trilogía de álbumes sobre el último poema de Edgar Allan Poe antes de su muerte y uno de sus temas más conocidos en donde el público terminaría cantando a capella.

Llegado el encore, los fanáticos se negaban a dejar de corear el nombre de la banda, haciendo que volvieran a salir al escenario y en donde Dennis Lee le dedicó unas palabras al público, agradeciendo el apoyo y piropeando lo motivados que se veían aún. A continuación, seguirían “Curse of the Virgin Canvas” y “Congratulations, I Hate You” para finalizar con el himno por excelencia de Alesana, “Apology”, canción en donde todo el Teatro Coliseo se unió para corear y darle fin así a una presentación llena de emoción, nostalgia y reencuentro con la adolescencia.

Fotografías por: Francisco Aguilar A.