Back To Black: La Nueva Película Sobre La Vida De Amy Winehouse

Por Vanessa Laverde

El pasado 11 de abril se estrenó en todas las salas de cine del país “Back to black”, película basada en la vida de la famosa cantante y compositora Amy Winehouse, dirigida por Sam Taylor-Johnson, directora de cine, fotógrafa y artista visual británica.

La película relata el tramo de la vida de Amy donde creó y grabó su obra cumbre: el álbum “Back to Black” (2006), con el cual ganó cinco premios Grammy en 2008. En ella se recrean, además, momentos de su cotidianidad/intimidad, la relación con su padre y su esposo, además de sus adicciones, tópico que la prensa ha profundizado y relevado más allá de su creatividad y su lucha interna.

Pocas, pero acertadas, son las secuencias donde ella aparece cantando o componiendo. En este sentido, vale la pena resaltar la interpretación vocal de la protagonista, Marisa Abela y su acabado entrenamiento vocal e interpretativo, reviviendo las escenas a capella y los shows más icónicos de la cantante. Marisa logra aproximarse al timbre y vocalización de la cantante;  sin embargo, queda corta al transmitir el fuerte carácter de su personaje como se pudo notar en el documental “Amy, La Chica detrás del Nombre (2015)”.

El trailer de la película es prometedor, pero su gran factura técnica queda al debe en el desarrollo y profundización de su protagonista. Queda la sensación de un intento por blanquear su muerte, así como la imagen de su padre, Mitch Winehouse, y su esposo, Blake Fielder-Civil, personas que, según la prensa y el documental antes mencionado, contribuyeron a la autodestrucción de Amy a través de la explotación de su carrera. Aunque también podríamos pensar que la directora quiso humanizar a los personajes y demostrar que nadie está exento de vacíos, traumas, adicciones y malas decisiones.

Es digna de resaltar la banda sonora de la película, que aborda melodías icónicas, grabadas entre los años ‘60 y ‘90 instaladas en el imaginario sónico colectivo y popular. Ejemplo de ello es la canción «I Can Never Go Home Anymore” de The Shangri-las o “Doo Wop (That Thing)” de Lauryn Hill, sonidos que nos develan la influencia musical de raíz negra con la cual Amy se nutrió para componer e interpretar.

Para terminar, la película es una buena forma de entrar en la vida de la cantante, pues deja cabos sueltos para que el espectador se vaya a casa sediento de mayor información sobre su vida y obra. También deja, a mi parecer, una gran reflexión que se instala como una pregunta: ¿Por qué cuando nos enamoramos, muchas personas nos abandonamos, generando una dependencia tóxica hacia nuestras parejas, al punto de llevarnos a tocar fondo?