Death Angel en Chile: de lo bueno, poco

Fue en octubre de 2010 que Death Angel debutó en Chile, con dos shows aquella vez. Un Teatro Caupolicán en el que vivimos mucha más nostalgia que esta vez porque, aunque siempre defienda el que las bandas muestren nuevo material, lo mejor e histórico de la agrupación de Mark Osegueda, son sus tres primeros trabajos: The Ultra Violence(1987), Frolic Through The Park (1988) y Act III (1990). Esa primera vez fue la gira que acompañaba al álbum Relentless Retribution (2010) del que mostraron 6 canciones y, por ahora, lo más nuevo era un epé de 2021 titulado No Pressure y su disco Humanicide publicado en mayo de 2019. 

Osegueda acompañado de su partner Rob Cavestany y de Ted AguilarDamian Sisson y y Will Carroll. La furia thrashera arrancó con “Lord Of Hate” de su disco 2008, aquel “Killing Season” y un clásico de entrada como “Voracious Souls” de aquel icónico Ultra ViolenceThrash de manual con ejecución perfecta y una actitud decidida. 

Los Death Angel son vieja escuela y saben llevar un show.  Un total de 16 canciones en las que el sonido se fue saturando con el correr de la noche y “Seemingly Endless Time”, un clásico del Act III, desencadenaba el mosh y ponía a Osegueda más parlanchín que nunca. 

El Teatro Coliseo a un 70% de su capacidad (muy al ojo) y con una buena cantidad de fanáticos que siguen a la banda desde sus primeros pasos; esa generación comenzó a perder cierto interés con el setlist y muchos -haciendo un break con un sonido que a ratos no acompañó- optaron por hidratarse y, en algunos casos, cuestionarse el por qué tan pocos clásicos. Lo cierto es que el set se basó (principalmente), en los discos HumanicideKilling Season, The Dream Calls For Blood y Relentless Retribution.  

Siempre un acierto y, sobre todo en el mes del The Metal FestMegadeth y Mercyful Fate, que se sume una fecha como esta. Exciter abriendo el concierto de uno de los mejores exponentes del thrash californiano. Crudo, directo, fresco y de constante intensidad. 

Lo malo, un sonido que se saturó y que fue perdiendo fidelidad. Eso, sumado a la falta de clásicos, generó cierta fatiga en parte de la audiencia que esperó hasta el final por un “Kill As One”, por ejemplo. Yo esperé por “Bored”, con algo de aburrimiento como dice aquel clásico… “Life its not so fair, Im bored”

Texto por@fermujicam

Fotos por Francisco Aguilar