Festival CL Prog, un abrazo entre la calidad y la diversidad de sonidos

Después de un exitoso debut encabezado por SoenTesseract y AlcestCL Prog vivió su segunda versión anoche en el Teatro Caupolicán. Con agrupaciones provenientes de múltiples puntos del globo, la diversidad de sonidos marcó una jornada que quedará para la posteridad en el público seguidor del metal y el rock progresivo.

Octopus, el metal progresivo llevado a su mínima esencia

Los representantes chilenos tuvieron la ardua tarea de abrir una extensa jornada, pero logrando conectar completamente con el discreto público que comenzaba a entrar al recinto. Con un sonido enmarcado principalmente en el metalprogresivo, la versión minimalista de Octopus, en formato dúo, no dio espacio al descanso, permitiendo observar los primeros headbangers de la noche entre la audiencia.

El dúo compuesto por Jorge ‘Koke’ Benavides en la guitarra y Cristóbal Orozco en la batería demostró que la calidad y la potencia de su música funciona perfectamente en este formato. Mostrando principalmente canciones de su EP “Coda” (2008) y su LP “Into the Void of Fear” (2013), la propuesta impresionó por el manejo de los músicos en sus instrumentos, quienes aprovecharon de agradecer no sólo al público, sino que a Gong, banda que se presentaría más tarde, por ser parte de sus inspiraciones mientras eran estudiantes de música.

“8CT8”, sencillo lanzado el año pasado por el proyecto solista de “Koke” Parraguez, cerró el show de apertura, con la ovación de los primeros asistentes y una baqueta rota que voló por los aires como muestra de la potencia de la dupla.

Orphaned Land, la mística de medio oriente en el Caupolicán

Sin duda una de las presentaciones que fue tema de conversación antes de la apertura de puertas era la de la agrupación proveniente del medio oriente. Con el emblema de ser pioneros en el metal con sonidos orientales, no lograron mantenerse al margen del conflicto que enfrenta actualmente a Israel y Palestina, llegando incluso a mantener su cuenta de Instagram en privado a causa de algunas de sus declaraciones.

Sin embargo, luego de un breve extracto de “Manifiesto” de Víctor Jara en clave sinfónica (músico del que Kobi Farhi, vocalista, es admirador), con los primeros segundos de Orphaned Land sobre el escenario se disiparon todas las dudas. Los aplausos afloraron apenas se divisaba la agrupación israelí, quienes partieron fuertes con “The Cave” y“All is One”, las canciones más conocidas de su discografía. 

Con un teatro aún a un tercio de su capacidad (y que tampoco se llenaría mucho más durante la tarde) el conjunto ofreció un show redondo, aunque mínimamente por los problemas de audio que no permitieron apreciar mucho los arreglos de las canciones. Aun así, no bastó para arruinar la experiencia de una banda que se mostró muy participativa con el público, incluso sin el bajista en sus filas.

Gong, una invitación a pasear por mundos inexplorados

Hubo una parte importante del público que compró su entrada, principalmente,para ver a uno de los exponentes más importantes del Sonido Canterbury. La mezcla de rock progresivo y psicodelia es un sello patente en el quinteto británico que ya acumula más de 50 años de trayectoria y múltiples miembros por su formación.

En su segunda visita al país, fueron Fabio Golfetti (guitarra), Dave Sturt (bajo), Ian East (saxofón y clarinete), Cheb Nettles (batería) y Kavus Torabi (voz y guitarra) los encargados de transportar a los presentes a una experiencia dominada por los cortes de sus últimos 3 álbumes. Con “My Guitar is a Spaceship” y “Kapital” encendieron los motores para un viaje conducido Kavus, quien inundó el recinto con su carisma y su energía a lo largo de un setlist de 7 canciones.

Los casi 15 minutos de “My Sawtooth Wake” y la épica espacial “Lunar Invocation” llevaron a un trance, a un teatro ávido por los sonidos de la banda. “Choose Your Goddess”, parte del disco que vienen a promocionar,“Unending Ascending” (2023), fue la encargada de cerrar uno de los conciertos que más se recordará de la jornada, de una banda que se nota tan experimentada como si sus miembros perteneciesen desde el inicio de la agrupación.

MONO, la belleza y la emoción dentro del ruido

siete minutos de retraso debido a problemas técnicos y un corte de audio en la batería en el arranque de “Innocence”, no fueron un real problema para disfrutar de la propuesta de los nipones. Si bien, la ansiedad era palpable ante el único show realmente perjudicado por el tiempo, bastó con un blackout y el sonido de las primeras notas de guitarra de “Riptide” para sumergirnos en una atmósfera marcada por la intensidad y la emoción.

Seguramente, fue muy inesperado en un inicio encontrar una carta de post rock en el cartel del festival cuando fue anunciado, pero la presentación de MONO entregó los argumentos para justificar totalmente su presencia. “Ashes in the Snow” e “Imperfect Things” formaron parte del motor de sensaciones que se vivió a través del cuarteto con 25 años juntos recién cumplidos.

Los paisajes ruidosos lograban a su vez ser contemplativos, y la belleza que lograron con esta mezcla fue parte de los comentarios que se lograron escuchar entre el público que recién los vino a conocer en vivo. “Com(?)” dio por finalizado el viaje al interior del sonido del cuarteto, dejando una carta de amor al ruido en su segunda visita al país.

VOLA, un sonido respaldado por el talento, la frescura y la energía

A las 22.00 en punto aparecieron los daneses sobre el escenario e inmediatamente el lugar se inundó en aplausos. Si bien era evidente que las personas presentes, en su mayoría, estaban ahí por ellos (y por Riverside), el talento de VOLA de seguro terminó de convencer a quienes no se habían expuesto con anterioridad a su propuesta fresca de djentmetalprogresivo y metal alternativo. 

Un generoso setlist de 12 canciones repartidos en una hora generó que la banda lanzara, uno tras otro y casi sin pausas, un repaso por sus 3 discos, priorizando su ya lejano último lanzamiento, “Witness” (2021). Además, hubo espacio para su nuevo single“Paper Wolf”, que fue recibido con muy buenos ánimos y el vitoreo que se hizo presente en cada canción.

Considerando cómo fue su primera visita a Chile en el año 2022, y su esperado y aclamado regreso en el contexto del festival, es muy probable que se cultive una muy buena relación entre la banda y el público nacional. Sobre el escenario se vio a un cuarteto muy cómodo y disfrutando junto a los presentes durante toda la presentación, por lo que no sería extraño esperar ver a nuestro país como uno de los puntos dentro de una posible gira por su próximo lanzamiento.

Riverside, con el público como quinto integrante

Como si no hubiesen pasado casi 7 horas desde el inicio, las energías presentes en el Teatro Caupolicán no parecían haber disminuido en lo más mínimo. Y es que el fervor que generó la sola entrada de cada uno de los integrantes de la banda polaca de rock progresivo no dejaba duda el acierto que fue escogerlos como el plato fuerte de la noche.

Mariusz Duda, vocalista y bajista, se mostró de muy buen ánimo a lo largo de la hora y 50 minutos que duró su presentación en un setlist compuesto por 11 canciones. En momento agradeció al público chileno porque era el único sitio donde no debía obligarlos a participar aplaudiendo o saltando. Un punto a favor de Chile en la eterna disputa del mejor público.

Sin embargo, una buena parte de la dinámica vino desde la banda, quienes se prestaron animosos a jugar, congelándose en algunos temas o con Michał Łapaj (teclados) bailando energéticamente en las partes que no debía tocar. Si bien, es innegable la calidad de los músicos de Riverside, lo que más se disfrutó de su presentación fue la capacidad de brindar un espectáculo en el que, en palabras de Mariusz“el público fuese el quinto miembro de la banda”.

Si bien su paso por el festival se enmarca en la promoción de su último larga duración, “ID.Entity” (2023), también se incluyeron cortes de los inicios de su carrera, como “02 Panic Room” o la ampliamente coreada “Conceiving You”. Esta úlitma, junto a “Self-Aware” “Driver to Destruction”, fueron las seleccionadas para el único encore realizado durante las más de ocho horas de jornada, marcadas por el constante entusiasmo de todo el público presente.

A estas alturas, el festival ha logrado posicionarse como la cumbre del sonido progresivo en Chile y, a pesar de una baja de público en relación con el año pasado, esperamos que pueda continuar el próximo año. Es necesario que se mantenga el cartel tomando como bandera la diversidad de sonidos y zonas geográficas,  brindando una experiencia como pocas dentro de la variada cartelera anual de conciertos en Chile.

Escrita por: Jorge Bolton