Los Fabulosos Cadillacs: Un viaje al pasado con estilo

Por Diego Montanari Legassa

Muchos de los que asistimos al show de Los Fabulosos Cadillacs el pasado viernes 12 de abril en el Movistar Arena, volvimos a la adolescencia a punta de un arsenal de grandes éxitos. Mientras se extendía la espera por los argentinos, salió Flavio en una pantalla a notificar su ausencia del concierto y que sería reemplazado en el bajo por su hijo Astor Cianciarulo e inmediatamente después de ese mensaje, se apagaron las luces. Se escuchó la introducción clásica de James Bond y Los Cadillacs se lanzaron de inmediato con canciones clásicas de “El León del Ritmo Tour” como “Cadillacs” o “Mi novia se cayó en un pozo ciego”,que tuvieron algunos problemas técnicos de sonido que fueron bastante notorios.

La fiesta liderada por Vicentico siguió con “Carmela” y “Estoy harto de verte con otros”, donde destacaron el guitarrista Florián Fernández Capello -hijo de Vicentico– y Astor Cianciarulo -hijo de Flavio-. De repente entra la potente “Manuel, El León Santillán” y el público del Movistar explota de emoción, y siguen en un frenesí de potencia musical con canciones como “Demasiada presión” y una canción que reivindica a Latinoámerica de una manera bastante noventera: hablamos de “V Centenario”. Vino “El genio del Dub”, en una versión un poco más psicodélica en donde el bajista mostró habilidades muy parecidas a las de su padre Flavio, un detalle que impresionaron bastante a los asistentes.

De repente llegó un poco de calma, y se formó una especie de reloj colectivo con dos canciones tan contradictorias como “Calaveras y diablitos”, que es una canción de amor, y “Los condenaditos”, que habla de decadencia y muerte. Tras ellas, Vicentico se entusiasmó con el público que ya estaba enloqueciendo, desenvainó “Saco azul” y “Nro. 2 en tu lista” y, posteriormente, los Cadillacs bajaron la intensidad con “Muy muy temprano”, perteneciente a “La luz del ritmo” (2008).

“Desapariciones” sorprendió a todos, siendo un cover de Rubén Blades y que Los Cadillacs no lo tocaban en vivo desde el año 2002. Tras esta gran canción, muy ad-hoc al tema de los derechos humanos en dictadura, entró la romántica “Siguiendo la luna”, en donde Florián Fernández Capello mostró sus talentos en la guitarra. “Carnaval toda la vida” nos llevó a la nostalgia y emotividad total, y nos trasladó a otra época. Llegaron los hits “Mal bicho” y “El satánico Dr. Cadillac”, el escenario se iluminó y la banda se retiró aplaudiendo.

Hubo unos minutos de espera y volvieron con el encore, donde sonaron canciones como “Matador” y nos pegaron un cachetazo en la cabeza con las percusiones y letras que fueron parte de la década de los noventas en Chile y Sudamérica. “Vasos Vacíos”, un ska bastante latino, transformó todo en una pista de baile. Y, por último, “Yo no me sentaría en tu mesa”, canción pedida por el público desde la entrada al recinto, fue el broche de oro para una noche inolvidable.

Fotos gentileza de @lanzadoscl y @ruzesteban