Los Tres repiten la hazaña en su segundo Movistar Arena


Por Rodrigo Cabrillana


Desde que Álvaro, Titae, Ángel y Pancho se posicionaron en el escenario con la primera canción del concierto, “Follaje en el Invernadero”, Los Tres comenzaron un aleccionamiento de cómo se debe interpretar el buen rock, con sapiencia y maestría.
Porque si bien, ya son casi 37 años de carrera de la banda (con varias pausas entre medio), la experiencia individual de cada músico es tan sólida, que la alquimia de Los Tres con el paso de los años prospera y se potencia tremendamente con la revisión del viejo catálogo que hace el conjunto en directo.
La introducción de “Sudapara” nos traslada a los primeros años de Concepción, “El Aval” nos lleva al sonido ecualizado por Mario Breuer de “Se Remata el Siglo” y “Gato por Liebre” nos devuelve al viejo sonido de las guitarras rockeras que está acostumbrado a entregar el grupo y que se combina perfectamente con los acordes introducidos de “Day Tripper” (original de The Beatles) que improvisa Álvaro Henríquez mientras decanta unos cuantos solos con Ángel Parra.
“Hojas de Té” nos recuerda a esas canciones que discursean abiertamente sobre el uso del cannabis, “La Torre de Babel” se combina con la exclamación de Henríquez que invita al público a hacerse parte “saltando, creando poder popular” y “Silencio” nos lleva hasta las estanterías donde descansa el aclamado disco “Fome” (1997).
“Feria Verdadera” y “Olor a Gas” son ya clásicos en el viejo repertorio de Los Tres. Ángel Parra se luce con la interpretación del Lap Steel en la sombría canción de “Fome”, en la que también contribuyó en su composición. “Claus”, el segundo instrumental del show, trae de vuelta la imagen del querido roadie histórico de la banda, Claudio Espinoza, que los acompañó durante el proceso musical de cada uno de sus discos. “Largo”, el tema que cierra “Fome”, nos regala instantes con Álvaro en la batería y con Pancho que se pasa al bajo. “No me Falles” y “Tírate” nos llevan de regreso nuevamente a lo más granado de los ’90, “Morir de Viejo” repasa la figura siniestra del dictador, “Déjate Caer” nos recuerda por qué Los Tres son considerados avezados en materias de composición musical a nivel latinoamericano, y “Un Amor Violento” junto a “Moizéfala” nos hacen viajar a las imaginerías del amor y el desamor.
Luego, con el homenaje “desenchufado” a Roberto Parra y con la interpretación de las canciones folclóricas de uno de los gurús del proyecto, se cierra la primera parte del concierto.
“Amores Incompletos” exhibe a ratos una especie de guitarra galáctica de Ángel Parra, que deslumbra con cada uno de sus solos. “He Barrido el Sol” y “La Primera Vez” son las canciones infaltables del repertorio que te llevan de vuelta a la historia del disco homónimo a comienzos de los ’90. “La Espada & La Pared” le da cabida al inextinguible rockabilly festivo que tanto profesan Los Tres.
“Pájaros de Fuego” es una canción de la primera época, en la que Pancho Molina es el total protagonista con su diestra interpretación en batería, mientras Álvaro peregrina por la magnificencia de sus líricas. “Bolsa de Mareo” en tanto, nos transporta al rock alternativo de finales de los ’90, para concluir igualmente con las estridentes canciones que nos recuerdan ese amor por el sonido hard rock de AC/DC que Los Tres también ejercitaron en sus inicios. En ese sentido, “No sabes que desperdicio tengo en el alma” y “Tu cariño se me va” marcan el final de un espectáculo con músicos experimentados y muy fogueados en sus roles e instrumentos.
Los Tres volvieron a consumar su venerado repertorio entre sus fans, pero nos queda igualmente la sensación de que pueden continuar sorprendiéndonos aún mucho más en el tiempo. Hay buena confianza y certidumbre en el futuro de la agrupación y también de sus canciones. Los conciertos a lleno total en Movistar Arena son la más notoria evidencia, porque el público sencillamente ama la música que hace el conjunto de Concepción. La invasión penquista ha llegado nuevamente.

Fotografías por: Vanessa Laverde

@mariana.soledad