Pearl Jam y su “Dark Matter”: ¿Una nueva esperanza?

Por Bastián Fernández

El grupo de Seattle regresa con uno de sus trabajos más sólidos del último tiempo gracias a la vitalidad del productor Andrew Watt.  

Sinceremos, Pearl Jam desde hace un buen tiempo viene viviendo por la nostalgia y sus últimos trabajos discográficos no estuvieron a la altura de su catálogo. Si queremos ser aún más radicales, la banda vivía de su propio fantasma e iba camino a transformarse en corpóreo de sí mismos, esto, al menos, en lo que de sacar música nueva se refiere. En vivo siguen siendo efectivos, sumando nuevos parroquianos y un Eddie Vedder que cada día entiende mejor su lugar en la industria. 

“Dark Matter” abre de manera gloriosa, con la banda poniendo tensión, velocidad y frescura la que, sin dudas, aporta el joven productor Andrew Watt (Iggy Pop, The Rolling Stones), que sacó del letargo y antigüedad en la forma de registrar los instrumentos del grupo. Las guitarras ya no suenan como si estuvieran grabadas en bar roñoso. No, no se trata de sonar plásticos, sino de renovar la impronta sin perder esencia, algo que se siente en “Upper Hand”, ahí está toda la impronta grunge, pero en alta calidad.  

A lo largo de 11 canciones la banda nos muestra lo que todavía puede hacer: sonar frenéticos y enérgicos (“React, Respond”), baladas que quedan bien en cualquier escena roadtrip de película melosa (“Won’t tell”), mantener su esencia (“Upper Hand”) y momentos contemplativos (“Setting Sun”). 

“Dark Matter” abre una esperanza para el futuro de Pearl Jam, uno en el que puedan seguir en su propio mundo musical sin sonar como una caricatura de sí mismos, manteniendo su esencia y refrescando, con pequeños toques, su fórmula.