Review | El regreso de Megadeth a Chile: siete años de ausencia saldados en una sola noche

Por Javier Paredes

La noche del 9 de abril de 2024 será recordada por cada uno de los fanáticos que asistieron al Movistar Arena, ya que, lo que se vivió, será irrepetible. Con un sold out total y muchos pidiendo una segunda fecha, se llevó a cabo el reencuentro entre el público chileno, Dave Mustaine y compañía.

Los encargados de calentar la arena del Parque O’higgins fueron Saken, banda santiaguina de death/thrash metal que se repitió el plato abriendo una vez más para Megadeth. Y no por nada fueron nuevamente los elegidos para acompañar a los estadounidenses ya que, desde el minuto uno, hicieron que los fanáticos saltaran y cabecearan con “Fuck & Roll” y “Ego”. Luego de unas breves palabras, Carlos Quezada, vocalista de la banda, presentó un nuevo single“Until The Last One”,que hizo que el público desatara su locura. Vendría otra sorpresa, cuando se dispusieron a tocar “Nasty Gods”, hace su entrada el vocalista de la banda Dark Funeral, Andreas Vingbäck, para acompañar en micrófonos a Carlos. El gran cierre a una redonda y enérgica presentación la dan con “Less Than Zero” y una fanaticada ya entrada en calor para esperar al plato fuerte de la noche.

Luego de 30 minutos de espera y de forma puntual, Megadeth hace su entrada en el escenario del Movistar Arena con “The Sick, The Dying… And The Dead!”, canción perteneciente al último trabajo discográfico de la banda y que toma el mismo nombre. Sin ningún descanso, comienza a sonar “Skin o’ My Teeth” y “Dystopia”, para luego dar paso a “Hangar 18”, canción en donde el guitarrista finlandés Teemu Mäntysaari demostró un control total y un indudable nivel para dominar cada solo que acompaña a este icónico clásico de Megadeth.  Llega el momento de “Sweating Bullets” en donde el público acompañó coreando al final de cada coro a todo pulmón “¡SWEATING BULLEEEEETS!”. La fiesta de reencuentro solo estaba comenzando, con un público que a esas alturas se movía como una masa que pedía más y más de Megadeth y que disfrutó a concho ”This Was My Life”, “Angry Again”, “She-Wolf” y “Trust”.

Dave Mustaine se veía alegre y revitalizado, con un desplante impecable en guitarra, moviéndose en el escenario de un lado a otro, sonriendo y con una calidad vocal que, independiente del desgaste por los años y los problemas de salud que ha logrado sortear, se notaba en mejor estado que anteriores veces, siendo este último punto evidente al interpretar “A Tout Le Monde”

“Tornado of Souls”, uno de los más esperados de la noche, hizo gozar al Movistar Arena en donde nuevamente Teemu Mäntysaari daría el ancho en los solos de este infaltable de la banda y que serviría como preludio al himno de Megadeth “Symphony of Destruction”, elevando el éxtasis hasta las nubes y haciendo temblar el Arena con los cantos unificados de cada fanático al gritar “¡MEGADETH, MEGADETH, AGUANTE MEGADETH!”, sin duda, esos siete años de espera se hicieron sentir en esta canción.

Llegados al encore vendría otro de los infaltables y esperados, “Peace Sells” en donde los fanáticos, lejos de estar cansados, saltaron e hicieron moshs que, incluso, terminaron por combinarse formando un moshpit masivo que duró gran parte de la canción, pero eso no fue todo. Hizo su entrada al escenario el 5to miembro de la banda, Vic Rattlehead, haciendo que el público gritara de alegría.

La siguiente canción dejó a todos sorprendidos, ya que no estaba incluida en los setlist de los anteriores países por donde pasó Megadeth y es así que comenzó a sonar “Mechanix”, una de las joyas del thrash que nadie esperaba escuchar. 

Finalmente, Megadeth cierra cortinas con un broche de oro: “Holy Wars… The Punishment Due” se deja caer en un impecable despliegue en el escenario que no necesitó de pirotecnia, ni pantallas enormes. Dave Mustaine y compañía demostraron que siguen siendo suficientes para llenar un escenario y plantar cara a la fanaticada más exigente de forma satisfactoria.