Russian Circles en Chile: No hay silencio 

Buscar una etiqueta para definir la música de este trío norteamericano, es como buscar una aguja en un pajar. Ciertos calificativos podrían darnos una idea de lo que estos músicos tienen en mente desde el 2004. La gira de su más reciente trabajo, el certero “Gnosis” (su octavo álbum publicado en agosto de 2022 por Sargent House), es la que incluyó una parte sudamericana. El 3 de abril pasado arrancaron en Sao Paulo y concluyendo el 14 de abril en México. Su paso por Santiago (Club Blondie) no pasó inadvertido, aunque el local contó con el 60% de su capacidad. Acertada fue la participación de los chilenos IIII (hace muy poco abrieron el show de los alemanes Heretoir) y en cada presentación queda demostrado que sus pasos no son en falso, muy por el contrario.  

Lo de Russian Circles, con puntualidad inglesa (pese a que son de Chicago) fue una catarsis, un mazazo en cada uno de nosotros. Era el momento de Mike Sullivan, Dave Turncrantz y Brian Cook sobre tablas locales y su metamorfosis fue alucinante. Su show se centró en su último trabajo y en su segundo álbum (el “Station” de 2008, cuando grababan para Suicide Squeeze). Un total de 10 canciones en las que también hubo guiños a discos como “Blood Year” (2019) y “Empros” (2011).  

Desde el arranque, con dos canciones de su disco de 2008 (“Station” y “Harper Lewis”) que la aprobación fue inmediata. Riffs demoledores, trances absolutos y el uso de la tecnología en favor de un muro de sonidos casi ensordecedor. La magia y lo que ha logrado Russian Circles, más allá de etiquetas como sludge o post metal, lo suyo es el arte de un ruido basado en estructuras matemáticas, casi perfectas. Riffs (insisto en esa palabra) que parecieran sostenerse en el tiempo y espacio y no avanzar. Es como cuando la canción “Reign In Blood” de Slayer cambia de ritmo, en el momento de los truenos y la lluvia, y uno loopeara ese momento al infinito. Es el gusto por un sonido y al mismo tiempo desdibujar la realidad del formato canción. Algo que Pablo Picasso logró en la pintura, hoy cierta generación de bandas lo llevan al sonido. Es lógica la comparación con Mogwai, Explosions In The Sky, Isis o Neurosis. Esa misteriosa relación entre post metal y post rock, etiquetas que parecían tan distantes en los 90s y que hoy cobra tinnituspor el mundo entero. 

Russian Circles desplegaron, de manera muy elegante y tétrica, un abanico de colores y estruendos que son más que necesarios. En un mundo sobrecargado de estímulos pop, se agradece una muestra de potencia, de estridencia y de sinceridad. Russian Circles son gestores de una disciplina increíble que los ha acompañado en 8 discos y veinte años de vida. Su debut en Chile, casi como una acción de arte, quedará archivado para muchos, como uno de los favoritos.