Turnstile en Chile: Reciclaje punk

Por @fermujicam

Inventar la rueda en el mundo de la música es casi imposible en 2024. Heredar, combinar y saber reciclar, es un arte que puede dar grandes resultados. Y así lo sentí con Turnstile. Los conocí con “Time & Space”, su debut para el sello Roadrunner (en rigor, su segundo álbum) y ya logré conectar con sonidos de antaño, pero en una versión actualizada. “Glow On” (publicado a mediados de 2021) terminó por convencerme de que había mucho más que la herencia de Fugazi. La aleación de sonidos e influencias, iban más allá del catálogo Dischord: Turnstile habían llevado el punk rock muy lejos y se agradece.

De Lollapalooza ni hablar, no fue un gran debut y esta vez, con todo mi fanatismo, tampoco fue 10 de 10. Comenzando por Basel Venue, un lugar en que si llegas demasiado tarde (o sobre la hora), es muy poco lo que ves, eso gatilla en que en algunas partes el sonido distaba mucho de estar a la altura. Eso lo creo yo y hago eco de decenas de fans que criticaban la situación. Al margen de eso (opción errónea), un clásico de Whitney Houston, coreado por casi todos, avisaba que ya era el momento del recuento con los de Maryland.

Un total de 18 canciones, casi el 60% dedicado a “Glow On”, dos de “Non Stop Feeling” y dos de “Time And Space” equilibraban un show intenso, gozado, vibrante y cantado a todo pulmón. Es un hecho, Turnstile tiene una fanática mucho más grande que Basel y hoy como banda, son quienes le hacen bien a una generación que podría estar perdida en el autotune. El arranque fue con dos de su último disco, “Mystery” y “Endless” con histeria absoluta. Público joven que a codazos buscaba mejor ubicación y reaccionaba a la enérgica propuesta del grupo. Rapidez hardcore, melodía, riffs muy noventeros a ratos y Brendan Yates que en vivo a ratos gritaba como un Perry Farrell de fines de los 80s. Es que no sólo hay punk en Turnstile, hay rock, post punk, new wave y una mezcla que los hace únicos, aunque dejando de forma muy clara sus influencias.

Junto a Daniel Fang, Franz Lyons y Pat McCrory, Yates sabe comandar muy bien esa avalancha de energía. “Wild Wrld”, “Underwater Boi” (favorita de muchos) o “New Heart Design” graficaban el porqué su propuesta se ha validado como un grito generacional. Trunstile deberían haber tocado en otro lugar y con mucha gente, la que no pudo conseguir entradas. Recordemos que fue un show que se vendió hace meses y en minutos. Con un show similar al que dieron en Lima, el grupo dejó para el final, tres disparos certeros de su reciente disco: “Alien Love Call”, “Holiday”y la marketeada “TLC”.

Un show que tuvo de todo. Sudor, enajenación, solo de batería, nostalgia old schol, y aromas futuristas de cómo hoy se puede reciclar el legado de bandas como Unwound, Minutemen, Agent Orange y muchos otros que sembraron melodía y catarsis para que perdurara en el tiempo. Por eso es tan importante lo que Turnstile ha logrado. Contar historias, que quizás algunos conocíamos, pero a su manera. La próxima de seguro, debiera ser para mucha más gente.

Fotos por @dgmedios y @andieborie