Carcass en Chile: Sin remordimientos

Por Fernando Mujica

La velada se anunció el 31 de octubre de 2023. Carcass de regreso en Santiago. Su cuarta vez tras presentarse en noviembre de 2008, abril de 2013 (Metal Fest) y junio de 2017 en el mismo Teatro Caupolicán. Esta vez compartiendo escenario con los chilenos Pentagram y el estreno en sociedad de un nuevo disco. “Eternal Life Of Madness” es la nueva joya del cuarteto local liderado por Anton Reisenegger y que goza de una notable madurez. Un show, con mucho menos luces y sonido que los británicos, pero que dejó con deleite a quienes repletaban el teatro muy temprano, antes de las 19:00 horas. Con Juan Pablo Uribe y Juan Francisco Cueto como secuaces, la delantera se lució con clásicos como “Profaner”, “Fatal Predictions”, “Evil Incarnate” y dos perlas de su nuevo y reciente trabajo. Obviamente el cierre, “Demoniac Possession” dejaría la temperatura casi en ebullición a la espera de Jeff Walker y compañía.  

La partida de Carcass fue contundente. Un sonido demoledor y una prestancia única. La presencia de Walker y compañía desató la locura en un teatro que ardía. El arranque fue con la que abre el álbum “Heartwork” (1993), precisamente “Buried Dreams”.  La excelencia de Carcass radica en un sonido depurado, un salvajismo contenido y ese hard rock denso que aplican a una fórmula carga de sangre y arrebato. De ahí a la séptima canción de su más reciente álbum “Torn Arteries” (2021), en que los riffs se codean con ese grindcore brutal de aquellos años ochenta.  “Kelly’s Meat Emporium” sonó tan compacta como “Incarnate Solvent Abuse” del “Necroticism” (1991), ese disco que recibía los 90s con el equilibrio de una voz muy death y riffs que ya quisiera cualquier banda moderna.  

Comunicativo y muy agradecido del comportamiento del público, Jeff incluso los desafió a que fueran mejores que su fanaticada argentina. El setlist mayoritariamente se quedó entre los discos “Torn Arteries” (2021) y “Heartwork” (1993) y tuvo tiempo para guiños a “Swangsong” (1996), “Surgical Steel” (2013) y al mítico y extremo “Reek Of Putrefaction” (1988). Calificativos sobran para describir una velada intensa y de manual. Carcass sabe mantener activa y rejuvenecida una fórmula que abunda en crudeza y brutalidad. Se mantienen intactos y saben aportar experiencia a esta suerte de película de terror sangrienta en que se convierte cada una de sus presentaciones. Etiquetas más, etiquetas menos, esto fue una velada brusca y de categoría. Un total de 17 canciones en manos de Bill Steer, Daniel Wilding, James Blackford y el propio Walker. Para muchos, una carnicería bestial tal y cual propusieron en “Exhume To Consume”, su despedida.

Fotos por Miguel Fuentes Olivares (@miguelfuenteso en instagram)