Pavement en Chile: ¡¡Qué momento!!

Por Fernando Mujica

No recuerdo un mejor comienzo de semana que esta de mayo de 2024. Un lunes de otoño llegó Pavement a la ciudad y, con su cancionero agridulce, nos hizo felices por un largo rato. Eso queda y además hace bien. Es que la banda de Stephen Malkmus,con solo 5 discos (entre 1992 y 1999), creó un lenguaje propio y unas melodías difíciles de abandonar. Su show, esperado por muchos, contó con 25 canciones y fueron sus discos “Crooked Rain, Crooked Rain” (1994) y “Brighten The Corners” (1997) los que más canciones incluyeron en un setlist en el que obviamente faltaron algunas, pero que resumió muy bien el legado de Malkmus, Scott Kannberg, Mark Ibold, Steve West y Bob Nastanovich, quien suele robarse la película. A la gira se sumó Rebecca Cole en teclados y algunas voces de acompañamiento.

El show arrancó tal y cual como la hace “Crooked Rain, Crooked Rain”, su segundo disco de 1994 (el más popular de la banda), con “Silence Kid”. La conexión fue inmediata, el público (que no repletó el Teatro Coliseo), enganchó con la figura de un Malkmus que ya nos había visitado con su proyecto The Jicks (en abril de 2002 y mayo de 2013) y, aunque ya nos había interpretado “Trigger Cut” o “Stereo” (en aquellas visitas), esta vez era Pavement, con formación completa, la que teníamos en frente. En agosto de 1997 los había visto en vivo en Leeds (Inglaterra), pero el calor y la experiencia latina (para ellos y para uno) es otra cosa. Bailar y saltar ese repertorio con amigos es otra dinámica. “Summer Babe”, “Kennel District” o la gigante “Grounded” sorprendían en la partida. Ese fue un momento épico. “Shady Lane”, “Unfair”, “We Dance” y “Spit On A Stranger” eran cartas que jugarían a la segura cuando ya habían pasado más de 15 canciones. El sonido ganó con el correr del tiempo. La rockera “Two States” de su debut recordó ese sonido áspero y básico con que los conocimos, tiempos en los que militaba el fallecido Gary Young.

“Stereo”, “Gold Soundz” y “Cut Your Hair” llegaron como postre a una velada emotiva. Tres himnos noventeros que siguen vivos y que fueron coreados por un público, en su mayoría sobre 30, pero con varios representantes de una generación más joven que ha sabido apreciar y deducir que en aquellos años, las guitarras sónicas y el humor negro de muchas bandas, cambió la cara del rock

En la despedida, “Range Life”, “Serpentine Pad” y la magnífica “Stop Breathin” para dejar de respirar por segundos. La maestría de Malkmus y la simpleza de un quinteto único que, con su postura y su ironía, tuvo detractores y seguidores. Esta vez, necesario por lo demás, fue desconectarse dos horas con un cancionero delicioso y un sonido propio. Qué momento nos diste Pavement

Créditos: Gary Go