30 años de The Black Album: “Cuando los cambios siguen haciendo repercusión”

Un especial imperdible

Mar 10 agosto, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Black Album Pablo Rebolledo Bañados The Black Album

Es increíble que a pesar de que se cumplen 30 años de uno de los discos más importantes de 1991, pues la decisión de saltar al estrellato de Metallica sigue siendo una acción con la cual una herida sigue intacta. Un sonido más refinado, voces mucho más melódicas, pero no menos potentes de parte de James Hetfield, y baladas que dividieron a sus más fanáticos, al punto de abandonar su afición por la agrupación.

La producción y guía de Bob Rock con estos rebeldes músicos fue una de las relaciones más decidoras que se podrían describir, una que hizo crecer a la banda a un punto sin vuelta atrás, aplicando y esforzándose más allá de la epicidad incansable de sus riffs o los solos excesivos de velocidad. Ahora el punto de inflexión era importante, en donde el productor de bandas como Motley Crue, Skid Row, The Cult y entre otros, puso a disposición su estudio y recursos, pero siempre siendo él que los guie.

La primera vez que Bob estuvo acercándose a la idea de producirles un disco a la ya legendaria banda de thrash metal, fue cuando su anterior disco estaba en la órbita, “And Justice for All” (1989) estaba desconcertando un poco por su producción opaca en sentido de bajo y la polémica decisión de lanzar un videoclip para- tal vez- su tema más famoso: One. “Meses después de un concierto de ellos y de haber escuchado And Justice, ellos me llamaron para que les mezclase su nuevo material, yo les dije que no, que los produciría” afirma el afamado productor, esto después de que pospusieran la idea original de la producción desde esa oferta. Cuento corto, “Sad But True” se le es mostrada por el grupo, donde él convencido dice que puede hacer esto, y hacerlo sonar grande en su estudio.

Partamos con las propuestas que Rock propuso, unas que a la vista de lo que Metallica hacía anteriormente, nunca habían probado. En este caso, ensayar juntos en la misma sala, grabando cada pista en conjunto, buscar solos más melódicos y coherentes en la ejecución, y buscar una solidez estructural con la cual sonar más definidos. Pero lo más importante, abrirse en un nuevo camino musical. Uno de los registros más memorables de estas sesiones que derivaron al producto final del album, son las de Kirk Hammett tratando de sacar lo que sería el solo de The Unforgiven, donde se le ve frustrado y molesto, mientras Lars Ulrich le explica a Bob que es sencillamente un estilo fuera de lugar para él. Aún así sacó una de las firmas icónicas en esa parte de la canción.

Sobre una de las canciones más controversiales salidas de ese disco, “Nothing Else Matters”, James se abrió emocionalmente para compartir pensamientos respecto a lo que ese track significó en su vida personal y como músico. La balada era algo impensado en la época para una agrupación ostentosa de rabia y velocidad como Metallica, pero para James siempre fue algo viable y más si extrañaba a su novia de ese entonces. Hace muy poco declaró que “Para mí, las canciones de amor mostraban debilidad”, esto contextualizando en el punto que estaba el grupo. Kirk declaró en su tiempo que “¿James habías escrito una jodida canción de amor a su novia? Eso es muy raro”, simplemente confirmando el enorme camino que le quedaba al grupo con su carrera. El desafío yacía en tomar el riesgo con seriedad y saber que nada iba a ser lo mismo después de este paso.

El sonido pesado y constante era cambiado por la solidez de los riffs de guitarra, que ahora más cercanos a un tipo de heavy metal/rock, se acercaban a instancias más radiales y comerciales. No era la epicidad maratónica de Battery, lo era el himno pesado y coreable de Enter Sandman. Tampoco era la belleza oscura y profunda de Fade to Black, con algo de su esencia original con un sonido más acústico, ahora lo era The Unforgiven con sus tintes depresivos y de soledad en una formula poco vista en ese entonces. Acá la cabeza y corazón de mucho de los integrantes se expande sin cuestionamientos y sin volver atrás, y ese cambio sigue repercutiendo muy fielmente en la actualidad. Esto se percibe en canciones que ahora son más personales que nunca, con “The God That Failed” o “Wherever I May Roam” buscando sonidos más certeros y solidos en su estructura.

Con el anuncio de la celebración de los 30 años de esta obra que hizo gigantes a Metallica a nivel mundial y comercial, el grupo lanzó adelantos de lo que sería un compilado de las canciones del álbum negro, interpretada por diferentes artistas. Y pareciese que esa herida hecha en 1991 para muchos/as fanáticos/as se abrió nuevamente al observar que J Balvin, Miley Cyrus, Juanes, Mon Laferte y otro montón de artistas pop estarían haciéndole homenaje a estos temas. Portales condenando la selección, otros/as ni siquiera fijándose en que bandas/artistas de calidad como Portugal, The Man, Idles. St. Vincent o Mac DeMarco estaban en la lista, pues buscar el defecto se convirtió en una tradición asociada a un sector odioso del género.

Esto solo confirma la gran llegada que Metallica ha tenido desde esa decisión fatídica para un sector purista de la agrupación, y un descubrimiento potente para muchos/as jóvenes que conocieron a la banda que cambiaría sus vidas al revés y al derecho. Que el mundo del trap, pop y el reggaetón tenga conocimiento y sean fans de una banda que hasta el día de hoy resuena en las radios y sacando discos, habla de la importancia de este trabajo y el que cimentó el cambio en el paradigma de hacer discos pesados a principios de los 90s, reinventándose. Y que bandas indie rock y punk actuales aun sientan ese fervor con algo así, habla de lo lejos que ha llegado este fenómeno.  

Pero respecto a esto, hay personas que podrían acertarle más a como afectó esto a la música pesada de la época. Acá algunas frases que músicos/as/es, comunicadoras/es y expertos/as nos dieron de este disco cuando lo escucharon:

Natalia Flores, vocalista de Oceanica, Flores e In Silentia:

“Tiene un sonido mucho más trabajado comparado a los álbumes anteriores de Metallica, donde claramente se rompe un esquema estético al cual la banda tenía acostumbrados a su público, apuntando a un estilo mucho más comercial (de thrash metal a rock pesado) se nota un trabajo y evolución de la voz de James Hetfield donde este pasa a tener tonos y gritos mucho más controlados. El sonido de las cuerdas es mucho más pesado y grueso, y los riffs tratan de ser un “gringo motoquero bakan con pantalón de cuero que no se ha bañado en 4 días” y que se expresa con un “yeah” dejando atrás esos años de sonidos filosos y olor a pisco con Red Bull que proponía el Kill Em All. Personalmente creo que es un disco que quiere ser el bakan del carrete y finalmente lo logra.”

Fernanda Schell, periodista musical de Revista de los Jaivas, Fuego y Cenizas, Rcokaxis, Irock y  Rock a la Vena:

“Pensar que ya son 30 años de Black Album, disco que claramente se merece una buena celebración. Esta vez con varios y varias artistas que me sorprendieron, nunca pensé que vería una diversidad de géneros tocando a Metallica, si bien se ha visto antes, pero esta vez es una unión de diversas voces, generaciones, historias y tantas otras cosas más que le dan un toque especial y llamativo. Encuentro genial que estén presente las mujeres como Miley Cyrus, The Warning, Mon Laferte, entre otras artistas que sin duda entregan toda la potencia y energía, marcando la diferencia y haciendo un antes y un después dentro de una producción que va más allá del metal porque traspasará la historia. Este álbum llegará a las nuevas generaciones y los llevará a conocer una parte de la historia que ya se escribió.”

Johanna Watson, Periodista:

Una vez escuché al maestro Valentín Trujillo mencionar que cuando una canción es buena, funciona bien en todos los estilos posibles. Dicho esto, interpretó en su piano diversas canciones del repertorio nacional en diferentes claves musicales, comprobando in situ lo que había asegurado. Hoy esa aseveración me hace mucho sentido con el álbum Black List y las versiones distintas del Black Album de Metallica, un disco más que relevante para la generación de los 90, donde se conjuga a la perfección el sonido, la performance y las letras de una banda metal de alcance masivo.

El álbum lo debo haber escuchado a los 13 años durante un viaje en auto a Antofagasta, convirtiéndose en esa ruta con vista al desierto en mi disco favorito de la banda. A 30 años de su estreno sería un sacrilegio decir algo en contra de esta obra maestra, que además se celebra en un estilo con el que la banda siempre ha jugado: el vínculo con la cultura popular.

Y es en este punto que a muchos les causa corto circuito el cruce musical ¿cómo que invitaron a Juanes a versionar? Claro que sí, esa es la gracia, tener a artistas de otros universos haciendo sus propias versiones de las canciones de ese disco.  No es primera vez que Metallica hace algo así, también toca en Lollapalooza, invita a Lady Gaga  y edita discos como el Load y el Reload luego de un pasado violento y oscuro. Dentro de esa lógica ¿qué puede ser más Metallica que este nuevo álbum?

El Black List es una inteligente manera no tan solo de auto homenajearse y permitir que otros lo hagan,  también nos invita a hacer un ejercicio sonoro de alto vuelo ¿cómo una canción se comporta de acuerdo a la banda que la interpreta?  Según mi opinión, la versión de  Miley Cyrus de  Nothing Else Matters junto a Elton John y Robert Trujillo es absolutamente hermosa: sin alejarse del género original, artistas de diferentes edades y estilos consiguieron un resultado que nos hace cuestionar por qué Cyrus no se dedicó al rock toda la vida. O la versión country de Sad But True tocada por Jason Isbell and The 400 Unit, que llega a dar risa lo bien que funciona.  

Por otra parte, la fórmula se ve cada vez más expuesta en la medida que se aleja de su estilo original, pero sin embargo sigue siendo divertido: Juanes reinventa en un rock latino Enter Sadman, una versión casi bailable que respeta la melodía de la canción de Metallica y la trae a latinoamérica de forma inteligente, tomando riesgos, aunque dentro de ciertos márgenes. Por su parte, Off, la banda del ex líder de Black Flag, Keith Morris, demuestra con su versión de Holier Than Thou, que con la simpleza y velocidad del punk, Metallica también resulta.

Don Valentín Trujillo estaba en lo cierto cuando aseguró junto a su piano lo que puede lograr la música cuando hay buen material de base. La experiencia de los músicos que cumplen años nos entregan mensajes llenos de sabiduría, la misma que Metallica ha tenido con este álbum. El espíritu de hermandad que existe en la música, los colores, tendencias, estilos y apuestas, andan perfecto cuando las ejecuta un buen músico, y cuando de fondo hay una buena canción.

Macarena Polanco, periodista musical de Nación Rock:

Es un punto de inflexión en la música ya que obligó a correligionarios, a, abrirse a un sonido de mayor alcance para cualquier auditor. Y por esa decisión, Metallica pagó costos, pero se encargó de eso, no rehusó las críticas y les regaló a los/as fanáticos/as a un disco muy bien producido, que los sacó de su zona de confort y que fue un antes y un después para ellos y sus, fans, los que ya no eran tan jovencitos y que obligaban a la, banda a trabajar por nuevas audiencias. 30 años después, creo que todos los objetivos del BA se lograron, estirando el legado de los, anteriores discos y haciendo de Metallica la, banda más importante del mundo en la actualidad.

César Tudela, periodista musical y editor de Rockaxis:

“El álbum negro es sin dudas uno de los santo griales del grupo del grupo icono thrash metal, tan amado y odiado a la vez, sin dudas algunas es un punto de inflexión en la carrera del grupo. Marca un antes y un después en varios hitos, por una parte, lo musical los pilla a los 4 integrantes mucho más grandes (cercanos a los 30) y un carrete en el metal/thrash, y después de 3 discos que los posicionó en un punto de fama en donde se cuestionan como seguir con esta carrera.

Trabajos mega alabados en los años 80s, que les permitió hacerse conocidos en todo el mundo, pero llegan al 91 en un cambio de década- visto con los ojos de hoy- significando un cambio de timón en varios lados. A algo no tan pesado o heavy, pero más pop que comercial, entendiéndolo como música de masas. Ese es el concepto es el que crea Metallica en este disco, logran hacerlo asequible a otro tipo de oídos.

Canciones como “The Unforgiven” o “Nothing Else Matters” son ya canciones que pueden llegarle a gustar hasta a tus papás, pensando en los padres de los 90s. Eso marcó el rumbo con canales comunicacionales dedicados a los jóvenes, también creciendo y llegando a latitudes como el mismo Chile, y eso lo hace tremendamente atractivo. Verse en las barreras de las radios dedicadas al metal, empiezan a entrar a las radios rock, los videos en MTV empiezan a verse por más gente, eso confluya a que la popularidad de la banda explote a tal punto de tener una gira que duró años, y que aterrizó a Chile el año 93. (Chile recién se estaba abriendo a los conciertos masivos, y alojar a una banda en su peak era un desafío).

Sin dudas, Metallica tocando en Chile en el 93 marca un hito gracias al Black Album, y finalmente hay que recordar cómo se medía un poco la temperatura de los artistas en los países en esa época, que dependía directamente de la cantidad de discos y de la interacción de las bandas con los medios de comunicación. Y lo que no habían logrado sus álbumes anteriores, que eran populares en el nicho del metal, el Black Album venció esa barrera. “

Pedro Pavez, guitarrista-vocalista de MOLO y Pavez y los Inseguros:

Donde yo vivía, la radio doble cassette a pilas que me regaló mi tío de Estados Unidos era más importante que la pelota. No solo escuchábamos música, era el centro del radioteatro que hacíamos (generalmente al estilo de películas ochenteras de vietnam onda Chuck Norris mordiendo al ratón, etc) y también de la piratería. La música que grababa la radio copiaba generalmente música que los más viejos se conseguían en el bajo mundo de la melomanía de ese entonces, un lugar que nunca conocí pero que imaginé muchas veces. Hablaban de sus excursiones a esas galerías de tiendas santiaguinas donde se juntaban los Thrashers.

Slayer, Anthrax, Exploited y por otro lado Public Enemy, Run DMC y Beastie Boys, por nombrar algunos paseaban por mi radio. Los thrashers respetaban ese hip hop pero cualquier otra cosa era poser.

Yo nunca aporté al catálogo porque no tenía acceso ni edad. Mi labor era muy importante porque era dueño de la radio que permitía hacer las copias de las copias (muy pocas veces grabamos de un original, obviamente para esas sesiones usábamos cassettes de cromo). Las grabaciones se hacían en tiempo real y era mortal echar a grabar y escuchar por primera vez de forma colectiva sentados en la escalera. Así me fumé mi primer cigarrillo.

El hecho de ser el propietario de la radio me volvió popular y me parecía razón suficiente como pa creerme la raja. Estaba en el grupo de los más “true”, todos los demás eran posers. Pero yo verdaderamente era (y soy hasta ahora) un Poser. Se usaba mucho esa palabra poser.  Yo era un poser, pero tenía que esconderlo porque mi posición social era inmejorable, tenía la aceptación y simpatía de los mayores y de los más satánicos. Simplemente no podía decirles a mis amigos que me gustaba también Roxette y que preferí el Look Sharp en vez del And Justice For All en la tienda cuando mi mamá me dio a elegir antes de comprarlo.

El álbum negro llegó a romper ese ecosistema de mi grupo de amigos. Hubo peleas y discusiones. “Se vendieron”, “Esto no es metal, es sólo Hard rock”. Este disco llegó en la época en que me regalaron un equipo Sony que aún tengo con reproductor de cds, o sea llegó justo con un cambio de era. No tuve ese cd, porque todos lo tenían. No lo compré porque hubiese sido poser ante los ojos de mis amigos. Mi amigo Rodrigo, que nunca había sido rockero, se lo había comprado y no parábamos de escucharlo.  Tocaban los temas en las fiestas. Recuerdo estar en una fiesta de 15 bailando Sad But True en donde todo el mundo hacía el break de la caja en el silencio como si fuera la coreografía del meneíto. Al unísono todos los weones. Todos sabían dónde era la wea. Al final de las fiestas la gente bailaba Nothing Else Matters como lento y sabían que el solo era la última alarma pa tirarse el salto y ver si salía pinche.

Me encanta el álbum negro, como suena, las canciones, el tiempo que se toma y puedo recitar el tracklist sin haberlo comprado nunca. Transcribí y traduje las letras 2 tardes enteras con mi papá.

Leí en una revista que Metallica mandaba a la chucha a los weones que no les gustaba el supuesto giro estético de la banda a lo que se llamaba “más comercial”. Mis amigos se taimaron porque Metallica hacía videoclips (solo soportaban el de One, pero a regaña dientes) y empecé a cachar que no me estaba gustando tanto el tono doctrinario de las preferencias musicales.

Yo no soy experto en música, solo soy un entusiasta “oídor” de música, pero no creo que haya dudas de este disco consolidó a la banda como una de las bandas más influyentes de la historia. No sé de qué manera lograron ese fenómeno de masas, pero sentía que era bueno que esta música pesada que hablaba del lado oscuro del ser humano fuera la wea más popular y la más póser del mundo. Cuando me di cuenta fui donde mis amigos y les reconocí que para la fiesta de mi colegio imitaría a los new kids on the block. Y aquí estoy escuchando el único disco de Metallica que no tengo y que no me compré por weón. Yo al menos salí del closet del póserismo, aunque yo creo que todos los satánicos siguieron adorando al dios que les falló. Tal cual como dice el tema que traduje con mi papá.

Follow the god that failed

Broken is the promise

Betrayal

Betrayal

Yeah

Por Pablo Rebolledo Bañados

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