Call Me If You Get Lost

Tyler, The Creator

Mié 07 julio, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Call Me If You Get Lost Pablo Rebolledo Bañados Tyler The Creator

Este anuncio no se hizo de esperar apenas ocurrió, las ganas por escuchar un nuevo trabajo de Tyler, The Creator siempre llega a paralizar a todo el mundo de la música. Esa mente creativa y coqueta de alter egos siempre prepara algo de calidad con canciones que resumen su carrera en este mundillo que vive en su cabeza. “Igor” (2019) se convirtió en su obra maestra, una donde en el imaginario autogestionado, quiso entregarnos un trabajo alejado del rap duro y violento que vino a revelar desde “Flower Boy” (2017), dos de sus discos más personales y reales con ideas totalmente conceptuales con sus personajes predilectos.

Con dos adelantos que nos trajeron devuelta su lado más humorístico a su obra, “Call Me If You Get Lost” es un viaje en tren (representado en sus videos musicales lanzados antes del estreno del disco) que simplemente trata de condensar sus personalidades más desafiantes y sensibles en una mezcla que nos llena de referencias de sus anteriores discos, con una personalidad original y única, y que se vuelve material para sus seguidores más fanáticos.

Es en “SIR BAUDELAIRE” que, con vientos elegantes y anuncios alocados, que el rapero habla de que Wolf Haley y Bunnyhop lograron encontrar un camino en el cual cruzarse. Esto es un track de rap jazz sofisticado que de inmediato nos introduce a la oscura de “CORSO”, en donde el flow agresivo vuelve con bases más pesadas, como en sus primeros trabajos. Escuchamos como raspa su voz a ratos, porque un cierto tinte de engreído y rabioso está de a poco soltándose, eso mientras entre sintetizadores reiterantes y pianos tenebrosos, la canción vuelve a mezclar bastos estilos con los cuales él ha jugado muy expertamente en su pasado. Pianos sencillos pero efectivos, juego de paneos en su producción y la belleza final de un violín que es Tyler simplemente peleando consigo mismo en su cabeza tan variada.

Como si fuese una canción de rap gangsta de los años 2000, “LEMONHEAD” es un buen aperitivo de su faceta lirica más directa, incluso haciendo alusión de su personaje de Igor al poner los ruidos de pájaros que él imita con su voz pitcheada. Ese bajo es de esos profundos y constantes, donde el ánimo de rematar con su invitado (42 Dugg) se convierte en una llamada de transición de ascensor, que sube pisos constantemente. “WUSYANAME” gana en musicalidad y estructura pop por excelencia más que por su letra, uno se encanta de inmediato con ese sonido clásico que agrega una pisca novedosa con la presencia de Young Boy Never Broke Again y Ty Dolla Sign. Una de sus canciones más pegajosas, y la que tiene más potencial de ser un hit radial fuera de los sencillos, aparece con total sensualidad de R&B noventero por excelencia.

Con esa oscuridad que catapultó su legado en “Goblin” (2011), “LUMBERJACK” aparece como uno de los primeros temas a ser mostrados al mundo, pues la mayoría de sus fans quedaron felices hasta más no poder por escuchar a un Tyler más tenebroso y denso. Y es que en esa arista este tema retoma con frescura lo que ese elemento lograba en el músico, que es incomodarnos y mostrarnos una faceta menos accesible de su música. “HOT WIND BLOWS” entra con aires sofisticados y jazzeros, que se vuelve en un tipo de odisea onírica con tintes sabrosos en su exposición, como los logrados en su faceta de chico flor, con flautas que transmiten un tipo de paraíso y tranquilidad, cuando Lil Wayne remata con su sello de fraseo, dándole un toque más apresurado a la base que no cambia en su ejecución.

“MASSA” nos trae la faceta autorreferente del artista, incluso nombrando el cual es considerado su trabajo más experimental, “Cherry Bomb” (2015), uno que en críticas fue aclamado, pero que según su visión artística suena a mierda. Es como si de la nada, Tyler volviese a su persona real, comentando estas distintas visiones con bases más oníricas y ambientales, en donde él se convierte en su propio consejero, como si una bitácora fuese siendo exclamada. Algo de estas referencias tratan de aterrizar lo que llevamos del disco, a partir de una confesión y revisión de sus acciones en su carrera.

“RUNITUP” aprovecha sus texturas, mucho más enfocada en la instrumental, es reflexiva en sus sonoridades y nos muestra una lección de madurez frente a su presente. “MANIFESTO” es fantástica en su estructura, y claramente brusca en sus cambios, donde el rapeo de flow y peso con el que Domo Genesis ingresa se complementa de samples que utilizan coros de mujeres en un tipo de colchón fantasioso, sosteniendo las apresuradas letras con las que Tyler va escupiendo al respecto de lo que las personas esperan de él respecto a sus actitudes pasadas.

 El tema más largo (9:45) es un gran resumen de un estilo totalmente dominado por Tyler en su ejecución, la creación de un R&B con tintes clásicos de música afroamericana y esos guiños pop experimentales con grandes voces dándole sazón. Así es, “SWEET / THOUGHT YOU WANTED TO DANCE” podría estar fácilmente en su disco pasado, con esa elocuencia musical y verbal que tiene momentos muy bien logrados en toda su extensión, con teclados y sintetizadores que enamoran a primera escucha. Secciones de bossa nova, música totalmente armoniosa con guiños latinos y uso de las trompetas características del reggaetón o música prendida en pequeños trazos, debe ser la canción mejor trabajada.

Como una transición, “MOMMA TALK” se convierte en esas piezas que ya se vuelven sello del artista durante du discografía, introduciendo romanticamente “RISE”, que incluye una gran intervención vocal de Daisy World, agregando todo el soul en esta mezcla. Con bajos y esencia funk en sus componentes y funcionando de manera más estratégica en sus cambios, le sigue otra transición narrativa con “BLESSED”, parte de esos monólogos que utiliza con ese barítono característico.

“JUGGERNAUT” nos trae este trio que contiene a Pharrel Williams y Lil Uzi Vert, el primero últimamente ha estado participando y produciendo canciones que son más duras, como la recordada en “Run The Jewels 4” con Zack de la Rocha. Esta canción es más centrada en el rapeo rápido mezclado con quiebres que gozan de un flow hipnotizante y rítmico. “WILSHIRE” es el segundo tema extenso (8:36), una gran manera de comenzar a despedir este nuevo capítulo en el universo musical de estos personajes que en esta oportunidad compartieron para crear un sonido completo. Esta sí, se mantiene en su mismo beat, pero sin perder su propósito y atención, a lo que, para darle fin, “SAFARI” parece el adorno preciso para cortar con este viaje que se propuso durante el principio con todas sus texturas.

Bajo el alero y crecimiento que Tyler, The Creator ha tenido durante todos estos años de carrera, pareciese que la idea de crear un concepto bajo su misma persona cambiando pieles y personalidades llega a un punto muy sólido. La producción logra pulir el intento del “hazlo por ti mismo” que instauró en Igor, pero ya abriendo un portal en donde todas sus facetas pudieron conversar entre peleas amorosas, momentos reflexivos y también viajando en el tiempo para reírse de las casualidades de la vida, así pudiendo entender su sonido al revés y al derecho en todos sus rincones.

El ritmo del disco se enfoca en contarnos una historia bien construida, como si fuese una comedia romántica con una excelente banda sonora de la cual ambientarse con su distintivo sentido del humor-en todas sus facetas, desde las más criticadas por su crudeza y comentarios políticamente incorrectos hasta las más sensibles como su transición y búsqueda de identidad- así entregando una manera muy interesante de revisitar su obra.

Cada pieza está bien estudiada, se nota que las canciones largas no están puestas por ahí solamente para decir “que puedo hacer este tipo de material también”. Cumplen un rol con un ritmo que no aburre en ningún momento, permitiendo que el auditor quiera repetir ciertas canciones o transiciones por lo bien conectadas que están. Este disco debe ser de los más completos que Tyler ha creado, donde cranea perfectamente sus personajes, ocurriendo un encuentro entre su música y su vida personal.

“CALL ME IF YOU GET LOST” debe ser el crossover más ansiado por sus fanáticos, quienes por fin pueden obtener un poquito de todo en estas 16 canciones que simplemente atraviesan sobre estados de bipolaridad, mostrando sus reflexiones, sketchs humorísticos, letras románticas y su claro amor por la música en todo sentido. Acá nadie quedará con gusto a poco por su estructura y sonido, y es tal vez uno de los discos que dará de que hablar en lo que queda del año, debido a su trato del sample, referencias históricas respecto a la esclavitud en ciertas letras, y guiños al rap que él consume.

¿El mejor? Se defiende bastante bien la verdad, y no deja con gusto a poco en ningún momento. Desde el principio sabe cómo se desenvolverá en su entorno, y tiene canciones memorables de las cuales siempre el auditor querrá volver a repetirse el plato con gusto, hablando de que estamos ante un trabajo adictivo también. Se necesitaba volver a esta faceta más dura de Tyler, pero sin ignorar todo lo que hizo anteriormente a base de pulso, estudio y alta creatividad.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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