Earthling

Eddie Vedder

Vie 04 marzo, 2022 - Diego Montanari
Etiquetas: Earthling Eddie Vedder Pablo Rebolledo Bañados

11 años tuvieron que pasar para que el legendario Eddie Vedder pensase seriamente en crear un disco nuevo donde permitiese darse lujos y también otorgarle una dirección adecuada a su alma más rockera. Si bien el éxito y reconocimiento que tuvo con el soundtrack de “Into The Wild (2007)” y “Ukelele Songs” (2011) fue por su desplante introspectivo y acústico , pues ahora con Earthling tenemos el que podría considerarse su trabajo más cercano a sus gustos personales en términos musicales.

No solamente basta con ver que este nuevo paso discográfico de su carrera quiso tener un line up de banda que reúne experiencia y amistad para darle esa vibra orgánica con la que siempre Pearl Jam destacó hasta la actualidad, a pesar de la madurez del tiempo en estas composiciones. Chad Smith con su distintivo sentido del groove, Josh Klinghoffer y su percepción distinta de la guitarra, a Andrew Watt y su actual CV con artistas modernos como Post Malone y Justin Bieber, sumado una lista de invitados envidiable donde desde Ringo Starr hasta Elton John forman partes de las canciones. 

Una de las características que siempre destacará a Eddie como compositor y escritor será el respeto por como siente sus emociones en su actual vida, detalles que a veces ha relucido al legendario frontman de Pearl Jam como un ser vibrante y que no hace cosas porque sí. La soledad sonora de su guitarra acústica y su profunda voz tuvieron mucha exposición durante los años que se dedicó a encontrar su camino solitario en la música, cosa que ahora encuentra algo más ligado a su pasado con el rock de The Who en ocasiones, y con la siempre certera pluma de Bruce Springsteen, solamente que esta vez es su propia proyección de la importancia del mensaje y de la metáfora.

Tenemos un tracklist que trata de resumir muy bien los sonidos y tipos de composiciones que ha hecho en su carrera, donde por ejemplo “Invincible” tiene su sello respecto a esta aura levantadora ostentosa de una fuerza que lo puede todo. Tenemos momentos donde la banda con Eddie comienza a experimentar con otros motivos y efectos, esto bien demostrado en “On My Way”, que si bien termina el disco como un track de transición hacía el final, igual demuestra que hubo intención de probar ideas con los ambientes de las guitarras.

Tenemos riffs de guitarra totalmente onderos y potentes en “Power of Right”, que contribuye con una producción moderna de sus aullidos rockeros como también mezclando coros sacados de la siempre influyente presencia de The Beatles dentro de la vida del cantante. La duradera elongación vocal de Vedder se toma los momentos protagónicos de este track, deslumbrando con lo que su voz aún puede hacer en canciones donde la extensión de sus letras convierte estos momentos en importantes.

Otra canción que te enrostra una energía sucia y directa es “Good and Evil”, donde esos acordes disonantes del comienzo luego preceden a un riff distorsionado donde ese espectro ruidoso se convierte en la característica más llamativa de la canción. Eddie suena más enojado, no como en sus primeros gloriosos años, pero con esa fibra gruñona encontrando un espacio en donde rugir con energía de sobra. 

“Brother The Cloud” parece una melodía de esas que estamos acostumbrados/as/es de escuchar en una canción de Pearl Jam de los dosmiles, pero de repente sorprendiendo con un corte donde la influencia de Talking Heads se toma por completo en la vibra de la canción. Josh se luce en esa sección, tomando la guitarra como el principal motor rítmico dándole dinamismo al track, sonando las clásicas panderetas con las que Eddie apoya en este tipo de secciones. 

Las baladas no podían faltar, y “Long Way” nos hace viajar con su música pasajera, donde la carretera se alumbra con acordes tranquilos y unos sutiles órganos que nos hacen sentir en un tipo de travesía personal. Esas vibras acústicas se empapan de un sentido blusero con “Fallout Today”, que cumple una función sonora parecido a la anterior mencionada, pero con más enfoque en las melodías de sus instrumentos y que contiene un solo de guitarra rockeado como si fuese un gran tema de Paul McCartney en su esqueleto.

“Rose of Jericho” es una inyección de energía punk rock de vieja escuela, vibra que contiene con mucha más efervescencia “Try”, que con una armónica va tratando de alcanzar el beat constante de Chad Smith en el transcurso, con una fijación más country. “The Dark” se escucha más cercana al rock moderno, esto debido a sus puentes y estructura con sus partes bien definidas, aprovechando este tipo de espacios para dejar a Eddie soltar sus recursos icónicos en la voz.

“The Haves” deja entrever una sección sentida y melancólica de Eddie, la letra debe ser la más emocional con sus descripciones, la cual podría ser interpretada sencillamente como un muy hermoso homenaje a su amigo Chris Cornell. La garganta del cantante se sostiene de una instrumental serena y que crea un momento reflexivo. Ahora en la estelar colaboración que tiene con Elton John en “Picture”, tener la icónica habilidad en el teclado del legendario músico británico y la cálida voz de Vedder haciendo dueto es algo que funciona muy bien en su cometido. Los dos brillan en conjunto, y nadie trata de quitarle protagonismo al otro, y la canción está bien construida con sus power chords y distintos órganos en sus secciones instrumentales.

“Mr. Mills” saca el ADN de las canciones más coloridas de The Beatles, donde la interpretación e incluso ciertos efectos tienen tonos muy parecidos a los de una fabula fantástica, aprovechando momentos bellos para resaltar ciertos versos con una instrumental caminante. Y es que, si tomamos este rasgo, la música de este disco es ambulante en sus distintos caminos, lo que de verdad crea una coherencia interesante en donde todos los integrantes-en especial Eddie- disfrutan de lo que hacen en todo momento.

Algo que ha destacado siempre en la carrera de Eddie Vedder es esa genuinidad con la que puede componer muy cómodamente con su tono de voz y adaptarse a distintos momentos o sentidos cuando las canciones lo ameriten. Claro, esto lo único que podría tener en cuenta es que ciertos artistas o cantantes de los 90s siguen queriendo cambiar el rumbo de la música probando cosas nuevas y estando a la par de los tiempos, en el caso del cantante de Pearl Jam, esa nunca ha sido su manera de ver el arte, él simplemente hace lo que le nace cuando se da el momento indicado, y ahí radica la gracia de su música. 

“Earthling” nos permite observar una trayectoria enorme teniendo momentos de protagonismo con mucha alma y vitalidad, queriendo hacer entender a los auditores y seguidores que desde el corazón nacen canciones reales. Tal vez esta practica no nos dará obras totalmente vanguardistas o rupturistas, pero si canciones donde al menos dejaran fluir el corazón para sentir para llevarse por lo más puro de nuestros cariños y cuestionamientos. Cuando el amor prima por sobre el razonamiento, a veces algunas cosas resultan mejor de lo que se espera, este disco demuestra aquello.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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