Emilio Ramón y Ricardo Vargas, autores de Disco Punk: “El punk es un lugar donde los perdedores pueden abrazarse, reconocerse y seguir adelante”

La editorial Santiago Ander nos vuelve a sorprender con un libro lleno de historias y música, «Disco Punk. Veinte postales de una discografía local» de Ricardo Vargas y Emilio Ramón, texto que realiza un recorrido a través de la voz de sus protagonistas. En más de 200 páginas, se adentran en los álbumes más emblemáticos del punk rock de Chile.

Jue 15 abril, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Disco Punk Emilio Ramón Fernanda Schell Ricardo Vargas Santiago Ander

Estos dos escritores seleccionaron veinte discos que representan el surgimiento de una contracultura en medio de la dictadura y su continuación en el regreso a la democracia hasta la actualidad, exponiendo diferentes puntos de vista de estas producciones. Entre esta discografía se encuentran Caos o democracia de 1989 de la banda Caos. KK Urbana de 1989 de los KK, Fiskales Ad Hok Homónimo de 1993. Sin Dios ni Ley de Los Miserables de 1997, Fábricas Mágicas Lápidas Tétricas de BBS Paranoicos de 1994. Hogar dulce hogar de Machuca 1995. Supersordo Tzzzzzzzt 1995. Somos el futuro de Faltan Moneys 1995. Y Políticos Muertos homónimo de 1997, entre otros.

Para saber más de este texto, conversamos con sus autores.

¿Cómo surge la idea de este libro?

RV: Creo que esta idea o proyecto estaba hace mucho tiempo en el aire. Era un espacio vacío que había que empezar a conquistar. Ahora el cuidar, hacerlo nuestro va a depender de la capacidad que tenga el movimiento de generar debates constructivos e investigación. Por eso en el libro instamos a que vengan más textos sobre estas temáticas por parte de personas que se sientan identificadas y participes del punk. En este punto debo de agradecer la invitación de Emilio al proyecto y destacar la labor de la editorial Santiago Ander, que ha sido fundamental.

ER: La idea surge desde la lectura de otros libros sobre música. Soy muy lector y los libros sobre música me encantan. Por otro lado, estaba la necesidad de llenar un espacio vacío en la bibliografía nacional sobre música: el punk. Hay muy pocos libros sobre punk chileno, y los que hay abordan más o menos lo mismo siempre, finales de los 80’, dictadura, las bienales underground. Sentía que la discografía punk chilena merecía un trabajo como este y s abía que Ricardo sería un buen colega.

Ambos son seguidores del punk ¿Cuál es su cercanía con el punk en chile?

RV: Es parte de mi biografía de vida, de mi formación como ser humano, de mis errores y aciertos. El punk me ha dado más de lo que mis padres e instituciones académicas podían ofrecer. He participado en fanzines, programas de radio, incluso en algunos efímeros proyectos de banda y conocí a grandes amigos, como también a insignificantes traidores y pobres personajes que solo querían figurar y alimentar su ego.

ER: Escucho punk desde que era un preadolescente. Tenía catorce años y ya estaba tocando la batería en una banda punk del barrio. Tengo buenos amigos y conocidos en este mundo y, de cierta forma, la editorial Santiago-Ander es una editorial que responde a todos los lineamientos del punk.  

¿Por qué lo abordaron desde el disco?

RV: Lo poco de literatura que hay del tema no ha abordado el fenómeno tomando el vinilo/casete/disco compacto, cualquiera que sea el soporte, como un objeto de análisis y reflexión. Ha habido aproximaciones desde la academia, analizado por gente externa, generalmente, con la lupa sesgada de sus conocimientos de sociología, musicología. Entonces, primero, no había mucha recopilación, rescate y reflexión por parte nuestra –de punks– en torno a los hitos y discografía del movimiento. Segundo, este soporte físico no da tanto pie a dudas o sombras, como un relato oral mío o de un tercero tratando de recordar algún Tour Marginal o tocata en el Taller Sol de a mediados de los 90’. La grabación, está ahí, registrada. Tenemos algo firme y certero de donde iniciar un dialogo y una discusión que germine en algo positivo.

ER: En Chile el arte en general es muy ninguneado. Sacar un disco en Chile es un acto casi heroico y no muchos lo valoran. Hay piezas que son realmente valiosas y que se estaban perdiendo. El primer casete de Políticos Muertos, por ejemplo, es una obra de arte por donde se le mire. Además -en tiempos en que el streaming ha ido borrando la cultura de detenerse a escuchar un disco- es una forma de decir: detente, date un tiempo y escucha un disco de principio a fin, fíjate en la portada, fíjate en las letras, hay todo un trabajo ahí. 

Son 20 bandas y álbumes ¿Cómo fue el criterio de selección?

RV: Seleccionamos con distintos criterios -sacrificando nuestro gusto personal en algunos casos- uno fue el impacto mediático; donde entran Fiskales, Miserables, Peores de Chile, Machuca, bandas que repercutieron más allá de las fronteras del punk. Otras están por decirlo de cierta forma por ser pioneras o de las primeras bandas ahí van Pinochet Boys, Los Jorobados y posteriormente Los KK y Caos que fueron las primeras agrupaciones en autoeditar sus demos, un gesto sencillo pero histórico. Luego podría ser nombres que generaron una escuela o paradigma dentro del género ahí va Supersordo, Políticos Muertos, BBS Paranoicos, Malgobierno, Marcel Duchamp. Por las regiones van Tetranarko de Arica e Ignorantes de San Pedro de la Paz octava región y tenemos a Diacatorce y Lilits que sentaron el precedente de bandas de punk de mujeres, gesto que posteriormente sería el impulso para lo que es el Femfest y también a una autocritica del machismo que hay obviamente en nuestra sociedad y del cual el movimiento punk no escapa.

¿Cuál creen que es el rol del disco dentro de la historia del punk nacional?

RV: Ser una fotografía del momento, un testimonio de los procesos que se desarrollaban en ese instante, una especie de termómetro que capte la temperatura social.

ER: Además, en un país tan centralista como este, el disco ha sido la forma que muchas bandas han podido “viajar”, llegar a más lugares. Para una banda punk no es fácil ir a tocar a Arica o a Puerto Montt, pero el disco sí puede ir.

Dentro de todas estas historias ¿Qué descubrieron y qué les llamó la atención? ¿Algún personaje en particular?

ER: A mí me llamaron la atención muchas cosas, como el rol importante de los hermanos Frugone para la discografía punk. Algo que jamás había imaginado. También me encantó conocer la historia atrás de discos o bandas que me encantan, pero sobre las que no había casi nada de información, como Los Jorobados o Diacatorce.

RV: No logramos descubrir el verdadero nombre del enigmático Embajador de Ruanda, que fue un músico invitado, que participó en el disco de Políticos Muertos, sale específicamente en Triangulo maldito y Náusea tocando la tabla hindú y bongó. Los integrantes de la banda y el ingeniero de sonido no recuerdan o simplemente nunca supieron su nombre, solo tienen presente que llegaba al estudio con un turbante en la cabeza y se presentaba como el Embajador de Ruanda. Habrá que consultar con la misión diplomática de dicho país africano para saber si tienen conocimiento de este personaje.

¿Cómo fue el proceso de investigación y escritura?

RV: Contactar a los involucrados, explicarles el proyecto, ganarse su confianza y enviar un cuestionario por alguno de los impersonales medios tecnológicos –por la pandemia y alzamiento del 18 de octubre, solo pudimos entrevistar personalmente a Políticos Muertos-. Los discos como ya estaban más que escuchados, asimilados y reflexionados. Sumado a que con un par de bandas cultivamos amistad, por ende, algunas cosas ya habíamos conversado con mucha anterioridad con la confianza que brindan unas cervezas y cigarros. Con esos antecedentes a favor, la mayoría de las veces la escritura, contextualización de sucesos y canciones con su entorno político y social fluían naturalmente. Era como si el libro ya hubiera estado escrito en el cuerpo.

ER: Vale decir que no es libro que se haya escrito con las bandas completas conversando. Se entrevistaba a uno, luego a otro, y así. A veces pasaban semanas o meses sin poder coordinar con alguien. Al leer el libro parece como si las bandas estuvieran ahí conversando, contándote una historia juntos, complementándose, pero la verdad es que llegar a armar esa narratividad fue un trabajo muy grande.

¿Cómo fue la experiencia de escuchar estos discos durante su investigación?

RV: Personalmente no los escuché al escribir los textos, ya que la gran mayoría de esos discos los tenía muy asimilados de solitarias y largas audiciones regadas con alcohol y droga en mi pieza, en la calle o en recitales, quedando algunos incluso incorporados a mi ADN. Creo que escuche más profundamente, al siempre placentero, material de Ignorantes por ser la banda más nueva.

ER: A diferencia de Ricardo, yo sí escuché los discos y varias veces, con otra oreja, tratando de fijarme en el sonido, en las armonías, en los arreglos, para luego comentarlo con los músicos y las músicas involucradas en su creación y su grabación. Muchos de estos discos los tenía casi olvidados y reencontrarme con ellos fue volver el tiempo atrás, recordar muchos momentos importantes de mi vida.

De estos discos ¿cuáles destacan en su historia personal? ¿Les traen recuerdos?

RV: Supersordo y Políticos Muertos ya que fueron bandas que vi muchas veces en vivo, su propuesta musical y ética me parecen hasta el día de hoy muy profunda e interesante, espartana y honesta. El disco de Supersordo Tzzzzzzzt lo considero como una críptica joya que aún no ha sido revelada en toda su riqueza y me parece un “crimen de lesa humanidad” que solo haya sido editado en una pequeña y única tirada. Por contraparte, el homónimo de Políticos Muertos es una fiera y crítica lectura a la transición y libre mercado y estamos hablando de mediados de los noventa, cuando toda la sociedad estaba embobada con el brillo y luces de tarjetas de crédito, malls y préstamos bancarios. Me toca mucho la canción “Al matadero”, recuerdo escucharla en el personal stereo, arrastrando mis pies al trabajo, conteniendo la impotencia de perder preciosas horas de mi vida en la rutina alienante y mal pagada de la explotación laboral.

ER: El primer disco de Fiskales fue el primer disco de punk chileno que escuché en mi vida y aún recuerdo ese momento. La primera canción te lanza “rojo es el tiempo, roja la sangre, roja la concha de tu madre”. Tenía once o doce años y escuchar “la concha de tu madre” en una canción me impactó. Luego vinieron muchos discos más, por ejemplo, el homónimo de Políticos Muertos, que es un disco rabioso a más no poder, pero muy inteligente y bien ejecutado. El Hogar dulce hogar de Machuca también fue importante cuando estaba entrando a la adolescencia, sus letras me resultaban muy cercanas a lo que estaba viviendo.

¿Chile sigue siendo un país de punk?

RV: Mientras este pedazo de tierra siga conservando las mismas estructuras sociales que lo han forjado desde hace casi 211 años, que hacen posible el que asesinos y ladrones ocupen cargos, que permiten que policías y militares sean la guardia privada de una casta social, debe de seguir siendo punk, entendiéndolo como un impulso revolucionario.  

ER: Creo que Chile, en general, es un país pacato, clasista, donde el capitalismo se regocija con súbditos tan bien portados. Pero para eso estamos vivos, ¿no?, para contribuir con proyectos como estos a mover un poco el escenario, para ofrecer algo distinto a lo que está en las vitrinas del centro comercial. El punk no es solo música.

¿Cuál es el rol que cumple el punk en la historia de Chile?

RV: Ser una herramienta, siempre disponible, a toda manifestación creativa y contestaría. Contar la historia no oficial de mujeres y hombres, y principalmente ayudar a cambiarla a favor de la total emancipación de la clase trabajadora.

ER: En la historia de la música chilena, el punk es un lugar donde los perdedores pueden abrazarse, reconocerse y seguir adelante, y con un poco de ganas y cierta coordinación, armar un proyecto propio. El punk ha hecho que miles de marginados se miren las manos y digan “yo también puedo hacerlo”.

¿Están trabajando en algún proyecto literario?

RV: Personalmente aproveche la instancia sanitaria para replantear, desarmar, destruir y dar nueva vida a unos escritos que espero terminen en un libro de poemas.

ER: Este año publicaré una novela y estoy trabajando en cuentos para publicar más adelante. También tengo una idea para otro libro de música, pero debo analizarla bien, aún es solo una idea en pañales.

Por Fernanda Schell

Deja un comentario

comentarios

Últimos Posts

Nueva Música Chil...

Resumen musical nacional ...

Leer más

Nomadland: “Tard...

Ganadora como Mejor Película en los Oscar 2021...

Leer más

Emilio Ramón y Ri...

La editorial Santiago Ander nos vuelve a sorprender con un libro lleno de histor...

Leer más

Eventos musicales ...

Destacan Ases Falsos, Los Tres, María Colores, entre otros...

Leer más