Entrevista a Javier Barría: “No podría definir una inspiración clara, trabajé mucho con mi propio método y oficio”

Un artista interesante, y con composiciones cercanas a la nostalgia. Tuvimos la oportunidad de conversar con el cantautor chileno Javier Barría, el cual hace poco lanzó su disco “Estación Pirque”, dejando una pieza musical bella llevada de la melancolía

Mié 31 agosto, 2016 - Diego Montanari
Etiquetas: Estación Pirque Javier Barría Pablo Rebolledo Bañados

 

 

Estación Pirqué es una muestra clara de sensibilidad hecha música ¿Cuál es la inspiración detrás de estas composiciones? Sea instrumental, lírica y vocal.

La primera inspiración vino de gente que “añeja” su sonido en épocas contemporáneas, en particular pensé en Tom Waits. Después me fijé mucho en el sonido e instrumentación de discos de jazz o de cantantes como Nina Simone y Chet Baker. Todo eso pasó por una juguera propia que no se definir bien, pero que decantó en la idea de un híbrido atemporal. En la parte vocal ha sido muy importante mi gusto por la música negra, en la que estoy en un permanente acercamiento pero consciente de mi blancura. En lo lírico no podría definir una inspiración clara, trabajé mucho con mi propio método y oficio, y creo que hay un hilo conductor o hablante lírico que se emparenta con mis discos anteriores.

Algo que me llamó la atención del disco fue el uso de metáforas dentro de tus letras. En la letra del tema homónimo del álbum señalas que:»Ser origami en vez de habitar el barullo/De habitarnos como si no hubiese sido nuestro el papel/ Y con el ruido de riel oxidado/ Se nos incrusta un verano en la piel/ La excepción de haber sido salvajes/Catarata en el andén». Siendo esto ¿Qué nos podrías explicar sobre el significado de esta letra? Esto también aludiendo al resto de las canciones.

La canción homónima es una canción romántica, quizás la única del disco. Tragica-romántica, inspirada en la idea de un amor destinado a no ser ni perdurar; con protagonistas que caminan por tiempos y vías opuestas. La imagen de los origamis fue inspirada por mi película favorita: Blade Runner, la historia de amor entre una androide y su cazador.

Durante la transición de los tracks, yo puedo notar cierto tipo de equilibrio entre la nostalgia y la tristeza. De tus propias palabras ¿Con que sensaciones trabajaste en este caso?

Ninguna de las dos en particular creo que predominen, hay pinceladas de ambas como parte de mi propia identidad hace años. Es un disco quizás de nostalgia anticipada, del futuro. Hay una palabra en portugués que no tiene traducción al castellano que puede definirlo mejor: saudade.

 

 

En la producción tuviste la colaboración de varios músicos ¿Qué nos puedes contar de ellos, y su aporte? Esto para que la gente sepa más de ellos.

Eso fue algo novedoso para mí y muy entretenido. Lo disfruté mucho también en la etapa de mezcla, trabajar con otros timbres, otras voces. La canción que cantó Natisú siempre la imaginé con su voz, es un tema a dos voces que nació en la misma época que el otro dueto: Celoso. Esta última aproveché de sugerirla a mis amigos peruanos Alejandro y María Laura, durante su última visita a Chile, y nos encantó el resultado. Hay otras colaboraciones que son de instrumentos nuevos para mí, como Franz Mesko en el saxo de Un país, un solo habitante. Con Franz nos conocemos hace años y nos encontramos en una prueba de sonido el año pasado, justo en días en que estaba imaginándome un instrumento melódico para esa canción. Los otros invitados son Sebastián Iglesias –integrante de mi banda actual-, quien grabó contrabajo; Felipe Cadenasso (de la banda Matorral) en trompeta; y Valeska Herrera, quién grabó varias tomas de viola sin jamás escuchar sobre que canción estaba grabando.

En la mayorías de los temas, tratas de mantener una ambientación, en la que la compañía de tu voz y un solo instrumento, en casos, son fundamentales, y a primera vista simples para lo que quieres transmitir, dejando momentos para el silencio. Según tu perspectiva ¿el silencio en ciertos espacios es fundamental?

En estos tiempos lo considero fundamental, pues hace muchos años era algo habitual en la música. Ahora estamos tan bombardeados de sonido y volumen que tener en cuenta al silencio es un acto provocativo en el contexto en que me manejo (música chilena con difusión radial).

¿Fue un proceso muy complejo lograr componer para este álbum?

Para nada, todo fluyó muy tranquilamente, como la música a la que se llegó. Fue un proceso de mucha disciplina en el que pude poner en práctica todos los métodos que he ido acumulando con los años. E inventar nuevos, lo que me abre puertas para el futuro.

 

 

Por Pablo Rebolledo Bañados

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