Happier Than Ever

Billie Eilish

Lun 30 agosto, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Billie Eilish Happier Than Ever Pablo Rebolledo Bañados

Desde su trabajo debut, “When We All Fall Sleep, Where Do We Go?” (2019), algo quedó clarisimo, Billie Eilish llegó para quedarse y marcar tendencia entre un público juvenil que buscaba un nuevo referente el cual hablase de las ansiedades, la depresión y la vida adolescente, con música que mueve masas. Una etapa que cosechó- y sigue cosechando- éxito alrededor del mundo, llenando estadios y festivales donde ella esté, pues cada paso de fama conlleva también encontrarse con la toxicidad de seguidores odiosos, paparazis y el constante hostigamiento de la prensa, pues Billie sin querer terminó siendo víctima de Body Shaming y cosas superficiales que hoy simplemente le sudan a la artista.

¿Qué es lo que ocurre después de ese vistazo de reconocimiento mundial? Pues la respuesta se presentó con una estrategia de Marketing que mostró a la cantante más empoderada que nunca, sin inseguridades y con un color rubio en su look que nos trajo una sesión fotográfica entera de su próximo avance artístico. Es así, que “Happier Than Ever” se anuncia, y viene a deslumbrar con sonidos más comprometidos y relacionados entre sí, donde la intimidad y sutileza de su voz ahora encuentra un nuevo hogar en un trabajo más experimental y conceptual.

Acá la apuesta quiere mostrar a una cantante mucho más segura y cercana a su visión más personal, y no tanto del lado burlesco e irónico con el cual causó impacto hace dos años atrás, sino buscando algo maduro en su composición y detalles, dándole una cabida esencial en sus letras. Versatilidad y total manejo de los estilos, cuando escuchas “Getting Older” es imposible no sentir que algo emocional se palpita, esos teclados filtrados logran darle una sensación cercana a la voz de Eilish, la cual recapacita y reflexiona. A ratos esa instrumental es tierna e incomprendida, es ese proceso donde la adultez comienza a ser parte de uno/a/e, comenzando a afectar nuestros pensamientos.

Todo es un colchón muy cómodo, que está a punto de estropearse, esas vestimentas o pensamientos tempranos de la adolescencia comienzan a desaparecer, y con eso nada vuelve a ser igual. La inocencia se marchita, y de alguna manera esta canción sigue diciendo un poco en su instrumentación que es mejor aceptar los cambios. Pero de seguro alguien comienza a tomarse más en serio las decisiones y comenzar a ser más comprometido, y es así que con sensualidad y groove que “I Didn´t Change My Number” se convierte en una canción distinta, una más entregada a sus pulsos primitivos y manteniendo una importancia en la ejecución vocal. Contiene secciones donde los monitores juegan con secuenciadores y detalles que logran crear una producción que goza de sus adornos sonoros.

Algo de Bossa Nova teníamos en su disco anterior, pero acá se casa totalmente con el estilo con “Billie Bossa Nova”, esta vez aprovechando detalles poperos que pueden ser percibidos como los que utiliza Camila Cabello o Selena Gomez en sus canciones más identitarias, pero aplicadas al sentido más agudo de las vibraciones. Esto agregando más texturas y ambientes, siempre en una misma sinfonía, hasta que “my future” comienza a mostrar más de lo mismo al inicio de su canción, con el piano siendo gran parte de la narrativa, hacia un quiebre que combina lo pasional con beats cálidos, donde todos los instrumentos comienzan a abrazar al auditor con sonoridades agradables y melancólicas.

“Oxytocyn” llega con más actitud, y retomando uno de los componentes más característicos de la música de Billie, los bajos profundos y juguetones, esto en una canción que entra con mayor actitud y presencia. Es un tema de pop intimo que juega al peligro, y en todas sus voces se juegan a los suspiros con mayor énfasis en los delay de estas, creando una experiencia en audífonos, mientras el beat más electrónico le da ese golpe vacilón en su medida. Esta tiene una transformación interesante hacia una sección industrial y llena de esa oscuridad de disco clandestina, vibrando con algo de los 90s por ese lado, modernizada por su propuesta.

Coros angelicales y una entrada totalmente bella, “GOLDWING” aprovecha su producción para crear una ambientación de iglesia totalmente hermosa, para tropezarse en un sample continuo donde el bajo vuelve a rematar con un ritmo de drum&bass, dando inicio a la parte más experimental del disco, donde se arriesga la apuesta. Con un r&b totalmente conectado con el soul y el alternativo, el bajo con el que entra “Lost Cause” nos va dejando claro que todo en este trabajo funciona a un pulso calculado y pensado en mantener a los/las/les oyentes atentos a lo que se viene, movida que puede jugar en contra, pero que vale la pena para escuchar las transiciones que se van creando en cada track.

“Halleys Cornet” vuelve a ser una acogida triste y totalmente sublime, un recurso como el de la voz y el piano siendo el complemento perfecto, donde el sentimiento gana por sobre otra cosa. Una dulce apreciación de lo hipnotizante y honesta que puede llegar a ser la voz de Eilish en sus distintos moods. Esta logra transicionar a un final con mayor énfasis en los efectos oníricos y nostálgicos, hacia un fade out que después sube su sonido espacial con “Not My Responsability”, la cual ambienta con total misterio y utiliza la voz de Billie duplicada, donde la voz se convierte en un relato, con una instrumental psicodélica a ratos y futurista en su intención, en la canción que deja más espacio a lo hablado y cinematográfico en sus influencias.

“Overheated” es minimalista y ocupa los interludios anteriores para lograr un track chill y trayendo una sección de la disco más cercana a bandas sonoras de ciencia ficción, con mayor énfasis en los sintetizadores y en beats oscuros. El disco toma otro ritmo con “Everybody Dies”, todo resulta más funerario y solitario, pero tocado de una manera elegante y totalmente liberadora, queriendo darles música a emociones más crudas, pero cantadas con mayor decisión. Es interesante el trabajo de los sintetizadores y la intimidad, recuerda a ratos lo logrado con Blonde de Frank Ocean.

Campestre e invernal, “Your Power” saca la guitarra acústica y potencia los efectos de eco en la voz, ese titubeo que demuestra lo quebrado y sentimental, aprovechando los acordes y el espacio para crear un escenario dramático. “NDA” hace guiños a su disco anterior, en esos tecladitos traviesos que recuerdan a los de “Bad Guy”, utilizando autotune y creando una canción con mayor consistencia, debe ser de las canciones más entretenidas de este disco, y agarra una vibra hip hop al final que conecta de manera perfecta con “Therefore I Am”, el rapeo de Billie tiene flow y claridad con que hacer con sus habilidades vocales, se le sienta muy bien y buscando innovar con efectos distintos en su tono sutil.

La canción homónima y “Male Fantasy” crean el momento de éxtasis y felicidad con un final que logra traer guitarras eléctricas, baterías épicas y grandilocuencia en un track que agarra todo para celebrar un cambio. Uso de la saturación y subida de recursos de la producción, que luego se refleja afligida con una de las canciones más sufridas, en un contraste muy bonito de ambos temples, incluso esos versos y modalidad recuerdan a los que usó “girl in red” en su último disco con “Serotonin”, donde Finneas, el hermano de Billie, estuvo metido. Acá las canciones vuelven a ser desgarradoras y totalmente melancólicas.

Se nota que acá primó la creatividad de crear algo sereno y no tan variado, algo que tuviese una línea por la cual pasear la ambición y el imaginario, con un disco que es largo (56 min con 15 segundos) y que a ratos se vuelve algo tedioso de escuchar. Claro, eso no equivale a la calidad que puedan tener estas canciones, más bien a ser un oyente más paciente y con concentración necesaria para lograr entender las composiciones y lo que está proponiendo. Hay más momentos que hits, hay más transiciones y experimentos que coros pegajosos, pero es una manera muy interesante de seguir construyendo esta carrera que no se casa con lo que creó, y avanza hacía un lugar más aventurado.

“Happier Than Ever” juega a la intimidad y al crecimiento, eso a ratos puede jugar en contra con una escucha fluida, pero parte de probar más recursos y mayor producción tiene algo de donde enriquecerse. Se presta para el relajo, el minimalismo y también el explorar variantes con la cual darle más usos a la voz suspirada de Billie. Pero eso juega con la pretensión, en donde algo muy personal no llega a ser tan universal, pero termina funcionando en su propio ritmo, y en esta nueva etapa de la carrera de esta joven artista, seguir lo que se siente es más importante que darle en el gusto a un público que- a pesar de tener muchos/as/es seguidores/as- la critica ferozmente un sector más troll. Y es ahí donde radica lo importante, estar feliz con lo que se es, sin importar lo que bocas sucias digan de ti.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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