Luca: “Empecemos a silenciar a Bruno más seguido”

Gran estreno de Disney

Jue 15 julio, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Disney Disney + Luca Pablo Rebolledo Bañados Pixar

Pixar tuvo un gran año durante el 2020, debido a una de sus producciones más aplaudidas de su último tiempo, “Soul”, donde las temáticas maduras de sus propuestas y el hablar de la vida después de la muerte la convirtieron en un foco de grandes análisis y complejos en su propuesta. Bajo ese alero tan arriesgado, permitirse volver a una historia más liviana y con mayor afinidad con los parámetros de un contenido para mayor público en su enfoque era necesario, y poniendo mensajes de unión y tolerancia con gran creatividad.

Bajo la dirección del italiano Enrico Casarosa, esta nueva animación de larga duración del estudio nos sumerge en el mundo de los seres marinos, los considerados “monstruos de mar” para la población de Portorosso, donde estos seres son perseguidos con recompensas por lo amenazantes que podrían ser para los habitantes. Argumento, que de inmediato es contrarrestado por la aparición de Luca Paguro, quien- en su familia de especies marinas- cumple el rol de pastor de los peces cabra que cuida en sus granjas acuáticas. Bajo la supervisión de su familia, la cual estrictamente le advierte no subir a la superficie por la peligrosidad que representa el ser cazados. Es ahí donde la curiosidad lo gana todo, y ¿qué historia buena ha sido escrita a base de la obediencia o comodidad?

De principio a fin estamos en una película que es ligera con su guion y situaciones, con motivos rompedores de barreras en lo que usualmente divide a las personas, sean las apariencias distintas, las clases sociales o de dónde venimos. El momento en que Luca conoce a Alberto Scorfano- un ser de mar adolescente que hace tiempo visita y recolecta objetos desde la superficie- se convierte en la principal aspiración del protagonista para conocer el exterior y observar que ocurre realmente al adaptarse a un nuevo ambiente con el cual descubrir nuevas sensaciones.

La amistad toma un foco muy importante en todos sus sentidos y variantes, esto debido a la llegada de la humana y empoderada, Giullia, quien en su afán de seguir superándose y demostrar de lo que es capaz con sus habilidades, quiere terminar con el reinado de terror del antagonista de esta obra: el narcisista y clasista Ercole Vissanti. Acá estamos antes uno de los muchos desafíos que deben enfrentar nuestros jóvenes protagonistas, el cual es tratar de pasar desapercibidos por su condición de peces, y evitar que este personaje los delate para ganar una recompensa ostentosa de dinero al entregarlos.

Si lo vemos de esa manera, este film tiene maneras muy sutiles de hablar temáticas maduras y totalmente relevantes con nuestro ambiente social actual. Con guiños sutiles a lo que podría ser la liberación- rompiendo el prejuicio y aumentando la confianza entre pares de distintos lados-se puede percibir un contenido educativo que nos naturaliza las distintas sensaciones que se pueden verificar en esto de encontrar una identidad. Luca no solamente se da cuenta de que arriba las cosas pueden ser más fascinantes y con mayores oportunidades de conocimiento (Apenas sabe lo que es una escuela y lo que puede aprender de ahí, cambia su objetivo de conseguir una moto marca Vespa), se da cuenta que hay obstáculos por su naturaleza, pero también por lo que rige a nivel poblacional respecto a ciertas situaciones.

 La frase más bella y real al respecto se la manda su abuelita, al señalar que “hay mucha gente que nunca los aceptará, pero otras que sí”, aludiendo después a que Luca al menos sabe encontrar a los buenos/as en ese sentido. Y ese es finalmente el motor emocional por el cual todas las cosas ocurren en este viaje hacía otros lugares.

Tenemos una banda sonora que está totalmente conectada con sus personajes, en un trabajo que mezcla localidad y novedad en sus aventuras, tomando muchos rasgos de animaciones que nos entregan un trabajo pulido respecto a cómo hacer algo propio con sus influencias. La música de Dan Romer en ese sentido, le da alma a escenas con drama coqueto, misterioso y peligrosidad que solo una película italiana de la época podría representar.

Nos empapamos de una de las producciones en donde se varían demasiado los estilos ilustrativos con los cuales quieren retratar la Italia de los años 60s, esa que tanto carisma presenta en sus canciones más icónicas con la música de Gianni Morandi o Cuarteto Cetra, quienes adornan de nostalgia en su alrededor. Además, bajo las declaraciones del mismo Enrico en el proceso de creación, señala que también quiso incluir algo de Hayao Miyazaki en sus cuadros y detalles.

Nuevamente podemos confiar en nuestras aptitudes, habilidades e identidades, y es necesario de vez en cuando tener una guía emocional como la de este estudio para recordarnos en que somos grandes. Esta obra sencillamente nos engatusa con sus hermosas representaciones de una Italia pintoresca y llena de colores, como también de sus costumbres y culturas, para así decirnos que en las diferencias hay frutos y muchas cosas que podemos aprender.

“Luca” demuestra otra arista importante, al igual que la frase principal que sus personajes repiten antes de dudar ante algo arriesgado, “silencio Bruno”, pues es una señalética que ojalá todos/as las personas pudiesen aplicar en su día a día. Nuevamente Pixar nos enseña el valor de atrevernos a hacer las cosas que más ansiedad o temor nos dan, eso de manera metafórica se podría adecuar a como su estreno se realizó, fácilmente pudieron esperar a los cines por abrir, pero no, el streaming fue la vía principal, y ese Bruno simplemente desapareció

Por Pablo Rebolledo Bañados

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