Mank: “Esto es Hollywood detrás de cámaras”

Disponible en Netflix

Jue 27 mayo, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: David Fincher Gary Oldman Mank Pablo Rebolledo Bañados Tom Burke

Cuando hablamos de una película de David Fincher podemos esperar cosas de las cuales estamos acostumbrados, historias que muestren el lado más pervertido y perturbador del ser humano, escenas impactantes visualmente y toques elegantes de un noir moderno. Siempre algún tipo de drama o crimen que trata de demostrarnos que estamos lejos de ser seres ideales y menos personas buenas en este mundo. Pero ahora tenemos el relato de un idealista frente a una industria que solo toma ese concepto para sus películas, y nunca en sus vidas diarias.

Hemos visto a este director detallista acercándose a la vida real en películas como “Zodiac”, abordando a los asesinos seriales, como también lo logró de manera brillante en la serie “Mindhunter”, la cual por la falta de atención y de público terminó cancelándose. ¿Qué habrá detonado realmente esa decisión tan abrupta? No lo sabremos a cabalidad, y puede que lo monetario tenga que ver, pero se siente que Netflix además de cancelarle su producción, de inmediato le dio luz verde a “Mank”, su nueva película estrenada en esta plataforma. Y llega a ser curioso que esta trama de la vida real desnuda a los productores de su época sobre el del dinero por sobre la calidad.

La historia detrás del escritor y guionista de la obra maestra del séptimo arte “El Ciudadano Kane”, Herman Mankiewicz, es una que resume totalmente como la corrupción es algo que transciende de la política. Son los intereses económicos, la manipulación y la conveniencia terminando con las mentes más brillantes, y es que para Herman ser alguien informado, letrado y totalmente opositor a la visión norteamericana lo llevó a ser alguien peligroso. Con un escrito que describió a sus pares del estudio MGM (Metro Goldwyn Mayer) con personajes ficticios, y a un hostigante Orson Welles (Tom Burke) pidiéndole que lleve esa obra a la vida, pues todo se convierte en una pelea por los ideales y lo ético. ¿Qué tanto podría soportar una persona al seguir adornando un Hollywood fantasioso con su circo y espectáculo?

Bajo el guion de Jack Fincher, es de los primeros acercamientos que vemos de un cine totalmente dominado por las citas memorables dentro de una cinta de David Fincher, y no es que en otras películas de él no existan, pero acá todo es el dialogo. Conversaciones que se vuelven tiernas reflexiones y reflejos de nuestros tiempos, vicios que convierten un chiste en algo totalmente inolvidable y escenas con gran potencia. Nada de esto sería posible si no fuese por la actuación de Gary Oldman como Herman, la cual desborda carisma y total dominio de las escenas más influyentes de este film. Esto convierte a los personajes en prisioneros de sus propios ambientes hostiles, en donde una cantidad enorme de cheques calla cada centímetro de pensamiento crítico, y eso le da el toque vital a toda la cinta. ¿Y quién es el único que abre mentes con sus visiones? Pues Herman y su eterno temor a que un mal mayor se termine apoderando de la sociedad en la que vive, al presenciar que los poderosos manipulan sus decisiones con películas taquilleras.

El blanco y negro le da todo el toque artesano de la época, y nos teletransporta a una etapa del cine en donde si bien estaba grabado en grises y sin color, pues nos entrega la obra más honesta y reflexiva que alguna vez David Fincher nos pudo haber entregado. Acá el morbo y escenas impactantes es reemplazado por momentos bellos, comedia bien ejecutada y con actuaciones entrañables de cada persona en el casting. El riesgo es grande, pero un manejo del relato y del tiempo bajo las manos de este experto del detalle fue un gran acierto.

Si David Lynch tuvo a “El Hombre Elefante” (1980) o Tim Burton con su “Gran Pez” (2003), pues ahora David Fincher nos entrega “Mank”, claramente su oportunidad de abrir sus emociones a sensaciones mucho más aferradas al cariño del cine. Finalmente, eso que Herman peleó en su tiempo era el derecho de mostrar sin tapujos en el arte, esto aplicando la libertad de expresión como algo fundamental.

No llega a ser su mejor película, pero es un ejemplo de como una carrera puede darse un respiro en su ejecución, y abrir el corazón más que la mente para darnos una historia que tuvo un final injusto, pero que en el pasar de los años pudo valerse como uno de los actos más temerarios de esa era mágica del cine.

Por Pablo Rebolledo Bañados.

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