Nada Volverá a Ser Igual

El Purpurado de Charol

Mié 21 julio, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: El Purpurado de Charol Nada Volverá a Ser Igual Pablo Rebolledo Bañados

Lo complicado que ha sido vivir un segundo año en pandemia siendo artista se podría resumir en la eterna espera de que algo mejore. Hasta ahora, se siente como una cadena impuesta que solo ha traído complicaciones al rubro, debido a la nula empatía del gobierno con los/as/es artistas/es y los/las/les involucrados/as/es en este. Aun así, entre sencillos muy bien trabajados que anticipan la venida de un trabajo completo, hay agrupaciones que han logrado ganarle a la adversidad de estos tiempos y lanzar sus obras enteras.

El Purpurado de Charol es una de aquellas agrupaciones que logró lanzar su tercer disco, uno que se siente muy personal y emotivo entre sus guitarreos intensos, bajos subterráneos under y voces difusas que siguen azotando nuestra psiquis en los peores momentos. Y es que su título lo dice todo asumiendo el contexto, “Nada Volverá a ser igual”, y al menos en este invierno que estamos viviendo, la soledad y la ansiedad siguen convirtiéndose en un motor inmortal con el cual cada uno/a/e tiene que enfrentar con sus obstáculos.

La instrumental caótica y vibrante de “Apocalipsis Ahora Ya” es un grito que busca ser eutanásico en su propósito. Claro, empieza tranquilo con esos platillos sutiles mientras la guitarra encuentra palabras en esos efectos oníricos, mientras del otro lado un acorde suelto va anticipando un groove misterioso. Esas distorsiones imploran terminar con su existencia, pero al mismo tiempo otro lenguaje sonoro quiere contrarrestar ese pensamiento terminal, y seguir manifestándose entre tanto desorden representado en la inquieta batería.

“Desaparecen” es etérea en su envolvente nube de acordes ruidosos y precisos, y es un testamento con una gran sinceridad y tristeza en su escrito. Es capaz de adecuar tal sentimiento con su música de manera natural, abriendo lo más oscuro de cada pensador/a y comenzar a entender la oscuridad de ciertas etapas de la vida misma, esta canción parece una bella pieza con la cual alguien puede acurrucarse en sus ambientes melódicos y melancólicos.

“No Vamos a Caer” agarra un bajo rítmico y contagioso sacado de un post punk primitivo, mientras que las guitarras acompañan con acordes en un camino agridulce. Es también un cuestionamiento a las visiones reduccionistas que se pueden encontrar en movimientos donde el jipismo o la positividad tóxica nos obligan a bloquear nuestros enojos y penas, con versos que replican que caer en esas fantasías sería absurdo. En simples palabras, vivir los procesos como son.

“Los Búhos No Son lo que Parecen” comienza a crear un patrón desde el bajo nuevamente, y esta vez las texturas sonoras de la guitarra empiezan a soltarse más, arrastrándose entre un piso lleno de tormentos y heridas abiertas. Un riff sucio se mete entremedio, mientras lo ambiental se va acumulando en el fondo, y parece ser la entrada a otra sección e intención del disco en su duración.

Con una sensación happy-sad, “Ganando la Noche” es más bailable en su propósito, con coros más ligados a un pop ochentero oscuro, y con una pisca de influencias con las cuales esta canción va danzando entre lágrimas y pensamientos. Siendo la más breve, la melancolía empieza a ponerse más intensa con “Ruidos y Viento”, pausada y totalmente reflexiva, es un momento de intimidad personal donde se escucha un desgarro en ese quiebre cercano al final, donde la emotividad se pone a flor de piel. “Vamos a Quemar lo que nos Quitaron” se siente más levantadora y empoderada, es un espectro más cercano a la rabia en sus intenciones, guitarrera y más entusiasta en su estructura, seguida de una más movida que es el tema homónimo, que entre efectos más psicotrópicos despide este disco.

Una cosa que es compleja y difícil de lograr, es tratar de no sonar como otras bandas, y claro que es un trabajo arduo. Pero lo que presenta El Purpurado de Charol en este tercer disco y ocho temas, es que se puede encontrar una identidad propia con el mensaje más sincero posible, y priorizando el desarrollo de este. Es un trabajo muy bien logrado en sus pistas, con una producción que tiene algo de underground, pero aun así se percibe una preocupación por tener un sonido de calidad en su amalgama emocional.

Acá si o si prima un concepto y emotividad donde las letras son precisas, pero significantes y totalmente sufridas con los tiempos de ahora. Es un proceso invernal donde los tintes más oscuros se visten de una belleza intensa en guitarras y bajos profundos, es una música con el potencial de ser visible en la imaginación y real en la sensibilidad.

“Nada Volverá a Ser Igual” es lo que podemos esperar de estos tiempos turbios y tan indescriptibles en su entorno. Este solo retrata lo que las personas sienten en la soledad, una enorme cantidad de ideas y pensamientos que simplemente hacen más largas las noches, pero enriquecen con nuestras penas. Es parte del crecimiento dicen, da rabia, pero es justo y necesario.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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