No Gods No Masters

Garbage

Lun 12 julio, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Garbage No Gods No Masters Pablo Rebolledo Bañados

Sin titubeos y directa siempre, no es novedad que Shirley Manson ha sido una de las figuras más importantes e influyentes cuando hablamos de feminismo, injusticias y de las luchas sociales que se libran alrededor del mundo. Bajo esa consigna, la cantante viaja a dar charlas al respecto cuando puede, y visita los lugares donde estas ocurren, siendo Chile la que la impactó más por su contexto y los antecedentes previos. Todo este escenario político social inspiró a que ella- con Garbage- grabasen uno de sus discos más incendiarios y confrontacionales.

“The Men Who Rules The World” deja claro el malestar con el que Shirley se arma contra el machismo, eso entre guitarras que suenan funky entre beats industriales que agregan esta sensación de modernismo con sonidos de maquinas de apuestas. Es como si cada guiño de los estereotipos que se replican fuera representado musicalmente, con una producción solida y con sus versos totalmente empoderados denunciando a los violadores, machistas y retrogradas. Las salidas aprovechan sus ambientes en sintetizadores y baterías que marcan al pulso mecánico con la que estas frases incendiarias van contando a base de un pop potente y bajos subterráneos que nos introducen en una actitud colectiva.

“The Creeps” acelera los bpms, y de inmediato se percibe más concisa y precisa en sus líneas de bajo, con una guitarra distorsionada que adorna entre medio. Es rockera en esencia, pero mantienen a tope un pop más experimentado con teclados cercanos con influencias de la década pasada en su entorno. El total de todo instrumentalmente arrasa con su alrededor, va como una fuerza con la que es imposible debatir o contrarrestar, tiene un sentido de unidad totalmente fuerte.

La oscuridad y densidad no se esconde en “Uncomfortable Me”, pues su letra es personal y trata de representar las inseguridades con las cuales muchas personas que no encajan en su entorno tienen que lidiar día a día. Con un pop mucho más ligado al dream pop y el synth wave, esta canción muestra una sinceridad cálida en su abismo, con arreglos y una producción que transmite una sensación indeleble. “Wolves” es naturalmente una canción sello de Garbage, tiene ese enfoque de la batería, la dupla de guitarra y bajo constante, con la interpretación seductora y peligrosa de Manson ocupando esos espacios con total seguridad, con quiebres espaciosos y ambientaciones góticas a ratos.

“Waiting for God” es más pausada y dramática, un aura de misterio se combina con un descontento que es reflejado y basado en el racismo. Los hechos ocurridos a raíz del asesinato de George Floyd a manos de la Policía durante el año pasado se reflejan sensiblemente. Se siente pesimista, creando una incertidumbre que aterra a ratos, pero con miras hacia un futuro que puede ser mejor.

Con ambientaciones futuristas y góticas, “Godhead” nos devuelve a esos susurros arriesgados y provocadores de Shirley en su máxima gloria, con un sonido más moderno de un pop con sintes que mezcla la faceta más rockera en sus guitarras punzantes y precisas. Es peligrosa, es una advertencia que busca intimidar, pero que al final es una declaración de las objeciones que la sociedad impone a las mujeres por tener una voz actualmente. Es inmersiva y con actitud de sobra.

“Anonymous XXX” toma la guitarra acústica y la hace sonar con rabia, tomando el mensaje anterior, ahora la narrativa cambia. Los insultos descritos anteriormente, ahora son las palabras de las cuales el movimiento feminista ha hecho historia, a través de rabia, consciencia y mucho aguante, todas han tenido que dejar algo en el anonimato por las críticas. Acá el juego de palabras, y la referencia al cuestionado mundo del porno, ocurre criticando al máximo el acto primitivo de la misoginia, buscando el placer antes que conocer algo a fondo. No hay espacio para metáforas, las cosas son dichas como son, y la instrumentación ayuda a colorear ese enojo de una manera sofisticada y explorativa en sus sonidos más percutivos.

Acercándonos al final, “A Woman Destroyed” ya nos anuncia que las cosas se pondrán más tenebrosas. Es el climax apuntado en su título, con una producción que trata de representar un terror cercano, que termina siendo una mezcla de pop experimental punzante en sus loops y ritmos. Tiene cambios significantes en su estructura, llega y simplemente se adentra en un tipo de sonoridad subterránea y grave, con sonidos de campanas de iglesia. “Flipping the Bird” es más cercana a los ritmos bailables y góticos de The Cure, por su presencia post punk y dark wave en el bajo, pero también por su batería totalmente adecuada al estilo, con la guitarra marcando acordes específicos y en momentos precisos.

El tema homónimo es un tipo de liberación, se siente desde su soltura mucho más prendida y segura en sus mensajes. Tiene rasgos clásicos de los 70s como Blondie, con sonoridades futuristas traídas de esa época, con una batería que está en constante ritmo y una línea de bajo justa y precisa. “This City Will Kill You” toma los instrumentos de cuerdas y el piano, ambientando como si fuese película noir con sus escenarios en blanco y negro, buscando el crimen en un lugar que nunca está tranquilo. Tiene más atención en los detalles de producción, y un aura onírica a pesar de todo.

A Garbage solamente- y siempre- le ha bastado con poner la actitud por sobre cualquier cosa. Algo que conocen al revés y al derecho, sabiendo reinventarlo cuando pueden, y siempre buscando adaptarse a sonidos actuales en su camino. Si bien este disco contiene un gran mensaje y propósito con el mundo y lo revoltoso que está debido a los distintos estallidos sociales ocurridos (principalmente el de Chile) explora distintas maneras de darle frescura a un sonido que ya hemos escuchado de esta agrupación.

Algunas ideas parecen ser sacadas de otras partes de su discografía, algunas son sencillamente reciclajes bien ejecutados, pero son pocos los grupos a los cuales puedes darle el buen visto aplicando eso continuamente. Las ambientaciones más misteriosas tienen la atención y el detalle por sobre cualquier cosa, las primeras son grandes canciones del buen pop rock bailable que la banda ha sabido crear con el correr de los años, y si le sumas las letras que ahora no titubean con sus ideales, estamos ante un disco que define lo que siempre ha sido Garbage: una música futurista con los pies a tierra.

“No Gods No Master” se agradece por su mérito y propósito, más que por su novedad musical, y eso suma a ratos. De repente ya es muy obvio, o muy reiterativo líricamente, pero tiene ese sello vocal de Manson y el ingenio instrumental que al final le terminan dando onda al espectro que la banda ofrece. Es un disco con una dirección clara, y al menos en el orden de sus tracks hay una narrativa y un camino por el cual se atraviesa hacia un desarrollo, clímax y conclusión que coherencia tienen.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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