Nomadland: “Tarde o temprano tenemos que ser rebeldes contra el sistema”

Ganadora como Mejor Película en los Oscar 2021

Jue 29 abril, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Cholé Zhao Frances McDormand Nomadland Pablo Rebolledo Bañados

Para la historia del cine y su narrativa nunca ha sido ajeno el ya pisoteado concepto del “Sueño Americano”, uno que con el tiempo refuerza que una buena propaganda es simplemente un panfleto de una realidad que solo beneficia a unos pocos, perpetuando un sistema económico hostil que toma la sobre explotación como principal propulsor. Durante el 2008 se pudo ser testigos de este quiebre cuando ocurrió una de las crisis económicas más grandes en EE.UU, hecho que dejó a muchas familias sin opciones y en la pobreza máxima, cuando lo contrario se les había prometido si es que había fidelidad al comercio o la marca donde trabajaban.

Frances McDormand nuevamente nos llega a deleitar con una interpretación sensible y genuina en “Nomadland”, la tercera película de la comentada directora Cholé Zhao, donde abordan la vida de los rechazados por estas tragedias económicas dentro de ese país. El papel de Frances logra describir la situación que muchas familias y personas tuvieron que vivir después de la crisis económica, adoptando el camino de la carretera y el culto de las camionetas (vans) para ir en busca de distintos trabajos en diferentes lugares para así subsistir en este sistema capitalista que los dejo en la miseria. Desde ahí, la película va teniendo momentos totalmente sentimentales, con un guion que avanza lento pero seguro, para garantizar una experiencia que se complemente por su excelente cinematografía y dirección.

La historia se centra en Fern, quien mantuvo su fidelidad con su pueblo Empire por muchos años, hasta que esta crisis económica azotó con fuerza el trabajo, dejándola sin donde ir y después con todo desplomado por la muerte de su esposo. Viviendo en su auto, en las noches más frías y constantemente encontrándose con seres queridos preocupados por ella y su situación, es que finalmente decide tomar el consejo de una amiga suya, y comenzar este camino fuera del sistema gringo. Es ahí que la película toma un ambiente que se siente casi que, como un documental de la vida real, en donde cada persona que forma parte de este grupo de conductores y nómades logra mostrar interpretaciones muy reales y genuinas con su entorno, aprendiendo métodos y tips para sobrevivir a este contexto.

Cada detalle en la peli en si es muy cercano a la vida real, en donde nombres de marcas como Amazon y ambientaciones son los mismos lugares donde estos hechos sucedieron, así manteniendo una representación muy certera y a ratos, desoladora de lo que significa estar endeudado/a en un país donde las oportunidades están escasas para ciertas personas. Aquí nace uno de los puntos fuertes del film, esas puestas de sol o la nieve que cae incesantemente mientras los sueños o metas cambian constantemente en la mente de su protagonista, conociendo personas que tuvieron la misma mala suerte que ella, y que pasaron por momentos duros para lograr escaparse, dejando inconclusas algunas partes esenciales de sus procesos.

La vejez, etapa en la que muchos deberían descansar y disfrutar de sus ahorros, es simplemente una ilusión que poca gente opta en su vida, y es que Fern se tropieza de frente con esa realidad. Es frustrante en el transcurso, pero revela que la edad de descubrir y conocer nunca acaba, bajo su lente sensible y sus experiencias, sigue manteniendo una actitud positiva siendo única opción, donde ella debe resolver sus dudas e inquietudes, en esta etapa que parece la final de su vida. Ese concepto del que cuando seamos viejos estaremos realizados se rompe, para mostrar que es tal vez una de las más grandes fantasías que se podrían desear bajo un sistema que no te ayuda. Bajo ese mismo relato nos damos cuenta que nunca es tarde para rebelarse, y a veces ese tipo de etapa de rebelde, punk o antisistema llega tarde, para ir en busca de algo más profundo.

La situación de sus personajes es muy real en toda su actuación y también el complemento de una banda sonora compuesta solamente de piano, que es uno de los factores que logran transformar esta obra en algo mucho más tangible y profundo. Casi que, buscando un espacio e intención de manera intuitiva, siempre acierta a las escalas más lacrimógenas en puestas de sol, atardeceres y noches donde la dirección de cámara es un lujo.

“Nomadland” por un lado, tiene un ritmo que al principio cuesta agarrar debido a la soledad de su protagonista, pero al igual que una persona en esa misma situación, uno/a no habla, no quiere interactuar ni sentir nada. Es el camino y las personas las que van dándote razones para comunicarte y crecer conociendo distintas realidades en el trayecto. Y eso se construye de manera natural y totalmente encantadora, al darle un relato visual desde el comienzo.

Este film tiene el potencial de ser un ejemplo claro de que tarde o temprano, nuestra rebeldía se activa y sin importar cual podría ser realmente la situación, pero un sistema así no llega a abastecer a los más necesitados, no dejándoles otra opción que largarse de su métrica. Ahora de alguna manera, cuesta escaparse de este problema cuando a veces las deudas te saturan y uno solo quiere vivir dignamente, pero es en el acto de desobediencia donde esta película brilla. Sin recursos, con sus camionetas y con poco y nada de pensión. Pero al menos libres.

Por Pablo Rebolledo Bañados.

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