Ok Human

Weezer

Lun 08 febrero, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Ok Human Pablo Rebolledo Bañados Weezer

La banda de rock alternativo geek más famosa de los 90s nunca ha dejado de estar a la par de su peculiaridad. Es siempre un tiro al aire cuando hablamos de la calidad de su discografía, y de cuando simplemente quieren hacer las cosas por burlarse de ellos mismos, o de vez en cuando acertarle a una joyita en su carrera.

Con un “Black Album (2019) que recibió una paliza de críticas, en comparación al recopilatorio de covers que lanzaron con “Teal Album” el mismo año, el grupo que tiene a Rivers Cuomo como principal letrista, teniendo previamente el patrón de sacar algo bien hecho y otro para la reacción aleatoria, pues llega “OK Human”. Habiendo anunciado sencillos con sonidos más distorsionados y ligados al humor característico del grupo, “Van Weezer” seguía siendo el único lanzamiento con el cual enfrentarían el 2021, pero “OK Human” sorprendió al lanzar como sencillo la tierna y melancólica “All My Favorite Songs”, cuyo video musical y letra retratan la cuarentena de una manera juvenil y acertada.

El sencillo abre este disco que, de una manera muy genuina y honesta, debe ser de los trabajos sonoros más bellos que la agrupación ha sacado. Son pocas las veces que Weezer se ve en el ojo del huracán buscando aprobación en el nivel de composición, pero Rivers Cuomo sacó una faceta de piano y voz que es imposible no encantarse en todas sus canciones. “Bird With a Broken Wing” debe ser una de las canciones más hermosas que ha escrito, esa voz afligida ya no tiene necesidad de una distorsión o un grito desprolijo para captar la atención, con cuerdas y arreglos de orquesta, baterías que recuerdan a baladas ochenteras de la época, pues nada se escapa del sentimentalismo acá.

Acá la narración cumple una herramienta importante, la lírica sigue siendo muy fiel a su propuesta, con las típicas comparativas de la cultura popular y la descripción de las acciones que definen la vida de Cuomo. Con eso, hay una sensación de que las transiciones están todas pensadas para que el oyente no se despegue, así creando uno de los álbumes más conceptuales de la banda. Pasar de “Aloo Gobi” a “Grapes of Wrath” se vuelve una canción por si sola, sumandole muchos puntos a la estructura, eso mismo ocurre en la sentida y literal “Playing My Piano” a “Mirror Image”, donde la batería da el inicio de entrada con una elocuencia perfecta.

La existencia de una emoción que es expulsada como un suspiro está presente en “Numbers”, que entre arreglos de cuerdas y con una formula volátil, nos hace recordar canciones clásicas de las cuales nos sentamos a llorar o sentirnos acompañados. En toda la duración, Rivers habla de sí mismo y sus pensamientos más tristes, pero está vez vuelve a convertir a sus oyentes en  protagonistas de melodías poéticas y sublimes, como también de tracks más alegres como “Screens”, que se puede interpretar como una canción típica de Weezer en estructura, pero con otros elementos que lo vuelven un tema sello del grupo.

“Dead Roses” nos envuelve en una ambiente oscuro y melancólico, marcando ritmo con bases que parecen ser los relojes con la cual la ansiedad juega en esas largas noches de insomnio de cuarentena. Con un toque dramático de banda sonora, los instrumentos de aire dan un poco de tensión mientras la inspirada voz de Cuomo acompañado de voces secundarias nos someten en el misterio. Con efectos lo-fi, “Everything Happens for a Reason” es la transición precisa para la canción que tiene más influencia de Supertramp en el disco, “Here Comes The Rain”, finalizando con la que parece ser una continuación del primer track, “La Brea Tar Pits” da final a un disco que simplemente desborda con su preocupación al detalle, producción y su excelente desplante en temas de composición.

“OK Human” tenía todo para ser un paso en falso más, uno que aludía a Radiohead más que a Los Beatles con el uso de los colores como títulos de sus trabajos anteriores. Pero dentro de una movida con tintes más artísticos, pues la banda llena un marco en blanco, contando una narrativa que es sencilla en duración y que nos sumerge en unos de sus mejores discos a la fecha. Weezer sorprende en esta ocasión, al sentirse más humilde y mucho más apegado al riesgo de su propuesta, sin fallar y anotando un puntazo para ser uno de los mejores discos de este año que recién comienza.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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