Seek Shelter

Iceage

Mar 01 junio, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Iceage Pablo Rebolledo Bañados Seek Shelter

Desde su ruidoso debut New Brigade (2011) el post punk hardcore ruidoso de Iceage no pasó para nada desapercibido. Una energía juvenil que aprovechaba cada una de sus inquietudes tempranas para reventar con un rock errático y con muchas letras que hablaban a la inseguridad. Es así, que sucesivamente la banda empezó a crecer al mismo tiempo con su música, llegando a encontrar sonidos más sofisticados y mejores trabajados como los logrados en “Beyondless” (2018), donde la bestialidad de sus primeros trabajos comenzó de a poco a surcar entre ambientes y texturas mucho más honestas con sus pensamientos adultos.

Siendo descrito como un disco hecho pre-pandemia por su vocalista Elias Bender Ronnenfeldt, él ahonda en como uno crece y no es el mismo de hace 10 años atrás, explicando que, si bien la mayoría de estas canciones en “Seek Shelter” fueron escritas antes de la pandemia, calzan perfectamente con el tiempo donde se concedieron. La coincidencia no es menor, y él cree en el azar de las circunstancias y es así como su primer tema “Shelter Song” llega a tomar rasgos más ligados al britpop de The Verve, y ahondando en una emotividad melancólica donde las sensaciones son más cálidas, desde una soltura folk en la voz, como también guitarras desérticas, mientras las voces secundarias emocionan en sus secciones. Esa bajada de la guitarra pega por su delicadeza mostrando momentos de gran emotividad, como también de coros más clásicos en su estructura.

Con un bajo totalmente grueso y efectos de sintetizadores sincronizados con el hihat marcando apresuradamente con su ritmo, “High & Hurt” logra crear una especie de densidad con todos sus elementos, en donde la claridad se pierde en comparación en su anterior track. Hay una gran cantidad de efectos en cada instrumento, incluso percusiones de bongoes que van en una carrera mientras al unisonó nos encontramos con un coro de estadio, que es azotado por un quiebre brusco de la batería que no respeta su alrededor. Esta canción explora más las guitarras en sus distorsiones, como también en sus distintas funciones, mientras que una se encarga de adornar, otra agarra las 6 cuerdas y las hace retumbar.

Volvemos a un aura más sensible con “Love Kills Slowly”, donde la intimidad y la tristeza nos envuelven en una nube que utiliza sus lagrimas para hacer flotar al auditor con una interpretación vocal que es menos prolija pero más ligada al corazón. Con su gran coherencia con el ambiente creado y esa sensación de melancolía que es encantadora y lacrimógena, este tema es un calmante donde el piano se vuelve el canalizador de estas penas. La batería incluso parece acompañar más a su cantante en este mar totalmente perturbado por un desamor, quien de a poco se va ahogando con sus lamentos. “Vendetta” es rara en su demostración, las percusiones toman un rasgo más sabroso, la guitarra se pierda en la parte trasera mientras la principal va pegándole a un riff hipnotizante entremedio de una amalgama de sonoridades espaciales que hacen todo más difuso. Secuenciadores revuelven la cabeza mientras vientos van metiéndose, es constante y totalmente volátil, toma rasgos experimentales que acumulan texturas y capas.

Más elegante y con mayores detalles en su tranquilidad, “Drink Rain” toma al piano como protagonista total de esos colores musicales que acompañan a su vocalista en un día lluvioso. La guitarra complementa, la batería parece tranquila, pero a ratos está inquieta jugando con el hi-hat, agregando bronces más al final en una canción que es plana y de transición en su cometido. Las armónicas lejanas de “Gold City” se vuelven un espacio para palabrear y relatar con guitarras que repiten su mismo acorde mientras la gran parte de la dinámica va en la voz y la batería. Se siente levantadora y llena de otra energía en comparación a sus temas anteriores, pero igual encontrándose con una zona de comfort en su composición. “Dear Saint Cecilia” se escucha atrevida desde la lejanía de su producción, la guitarra vuelve a hacer estruendor con un buen riffeo, y es acá donde esa locura rockera de sus primeros trabajos aparece con una faceta más trabajada. Es algo con mayor orden en su manifestación y secciones más preparadas.

“The Wider Powder Blue” tiene un trabajo de metalófonos, con el mismo estilo de sonoridades explorados alrededor del disco, cuando para el final con “The Holding Hand” atraviesan una etapa más misteriosa y que termina en un ruidoso desquite sonoro en donde los decibeles vuelven a volverse parte del ADN del grupo en su máximo éxtasis. Teniendo en cuenta esto, cuesta digerir el disco al principio, y no porque sus canciones sean complejas, sino que también hay factores de producción que claramente pudieron haber sido mejorados y clarificados. Se entiende que hay una propuesta donde acá lo experimental alimenta un poco lo difusa de la comunicación en sus distintas partes, a medida que escuchas seguido este disco, te darás cuenta que hay un trabajo muy variado de instrumentos, adornos e ideas, pero que pierden su fuerza por tanto acumulo de sobreproducción tratando ser algo más disruptivo.

Probar nuevas influencias nunca es malo, el tema es tratar de hacerlas calzar o darle tu propio sello. Este debe ser el disco más ligado al britpop que ha sacada Iceage, quienes anteriormente habían venido de un espectro más desordenado y punk, ahora en una afinidad musical más sofisticada, quisieron probar con esa psicodelia new wave acústico que este movimiento noventero logró revitalizar en su década. En ese sentido, no se siente como el más novedoso de los álbumes que han salido durante este año, pero si una manera de homenajear ese tipo de composición y alma. Independiente de que el experimento de buscar estos sonidos más populares puede encontrarse en la disyuntiva de que los temas tengan identidad propia o no, no quita que haya canciones que estén bien pensadas en sus respectivos estilos y que contienen una sinceridad interpretativa que logra enganchar por sus coros pegajosos.

“Seek Shelter” busca un lugar donde el grupo pueda acomodarse con mayor seguridad, en donde hay aciertos como también algunas pinceladas que pudieron ser retratadas de mejor manera, igualmente tenemos himnos que en vivo podrán ser cantados a pulmón abierto. Logra condensar rasgos mínimos de sus primeros trabajos, y refinar otros de su último disco, para así ser minuciosos en sus creaciones. Es un repaso a la música popular británica de los noventas en todo su esplendor, y bajo ese alero es un gran homenaje a ese tipo de representación, pero dentro de lo que Iceage puede lograr, algo de su ADN se sacrifica para darle vida a estas canciones que contienen una energía juvenil sacada de otra época.


Por Pablo Rebolledo Bañados

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