Somebody’s Knocking

Mark Lanegan Band

Mié 04 marzo, 2020 - Diego Montanari
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En su undécimo álbum Mark Lanegan nos vuelve a sorprender con una pieza que parecía haber encontrado en un justo punto de acuerdo entre su pasado y el presente. “Somebody’s Knocking” es su resultado, el cual posee la decisión de mirar hacia el futuro.

Su voz tan particular que lo hace ser reconocido en la música, regresa con una obra que posee toques y sonidos de Manchester, recuerdos de los ochentera y su lado electrónico.

Lanegan es buen fan de New Order y Depeche Mode, él expresa sus gustos en los temas y desea plasmar canciones pegadizas, como las de la vieja escuela. En 14 canciones propuso experimentar y sacar sus deseos a la luz.

Intriga, misterio, entusiasta y tonos amenazantes, así se define “Disbelief Suspension”, tema que abre el disco, una manera de dedicación al new wave y post-punk. A través de una sonoridad sigilosa, expone el recuerdo de varios exponentes del género. Luego, «Letter Never Sent», habla sobre la introspección, el dolor y la tristeza, va avanzando con sintetizadores y cuatro pisos con guitarras góticas que producen un single de la década pasada, pero que perdura.

La oscuridad se apodera de “Night Flight to Kabul’, un tema destacado y contagioso en el álbum, posee armonías de guitarra y las clásicas voces rasposas de Lanegan. De esa misma línea continua la sombría “Dark Disco Jag”, riffs, sintetizadores y una voz que canta desde el inframundo. Las clásicas influencias de The Mission o Sisters of Mercy se hacen presentes.

 

 

Desde su nicho sale a la luz en “Gazing From The Shore”, expone riffs de sintetizador, un estado mal humorado, pero que va cambiando su ánimo hasta caer en un coro suave. Este tema se diferencia de los anteriores, ya que muestra el lado “b” del disco, además de recordar su pasado.

Con todo el potencial grunge suena “Stitch It Up”, una combinación que mezcla secuenciadores más agresivos con riffs arenosos de rock garaje. La voz de Mark cambia con gran efecto de versos que van de agudos a graves, los coros le dan apoyo, formando un tema pegajoso, novedoso y alborozado.

Por otro lado, “Playing Nero” o “Paper Hat” recorren el blues en diferentes caminos, en estos temas se crea una atmósfera sombría, pero con un ritmo de baile delicado, una balada elegante infundida en cálidas olas instrumentales y sintetizadores electrónicos.

En más de seis minutos, “Penthouse High”, una pista destacada, bailable y con sonidos particulares. A pesar de la oscuridad y el sincero arrepentimiento de la letra, la canción está llena de esperanza, profundidad y luz.

El camino va tomando su destino y comienza a cerrar en “She Loved You”, donde la banda continúa aventurarse fuera de su zona de confort, instruyéndose en sonidos ligados al new wave combinados con la actualidad.

El término de este experimento extravagante, “Two Bells Ringing at Once”, un final hermoso y conmovedor; la voz de Lanegan, letras poéticas junto a los teclados son todo lo que se necesita para cerrar este viaje diverso de logros musicales.

Por Fernanda Schell

 

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