The New Abnormal

The Strokes

Mar 14 abril, 2020 - Diego Montanari
Etiquetas: The New Abnormal The Strokes Valentina Armijo

 

 

Después de 7 años el grupo de rock americano, The Strokes, lanzó un nuevo álbum de estudio este 10 de abril. Con nueve canciones y producido únicamente por Rick Rubin, destacado por sus colaboraciones con Red Hot Chili Peppers, Lana del Rey e incluso Ed Sheeran. A pesar de haber conseguido su reconocimiento en los 90’s, este disco posee gran influencia sintética de los años 80’s.

 

Hablando de aquellos años, algo inevitable en lo que fijarse y hablar es el arte elegido para la carátula del disco. Un trabajo figurativo hecho por el artista neoyorkino Jean Michel Basquiat en 1981, un homenaje al saxofonista Charlie Parker, a quien lo apodaban “Bird”. Lo que quería Basquiat era plasmar el estilo libre y radical que llegó a tener Parker. Para The Strokes es una declaración.

 

En su último trabajo, Comedown Machine, el uso del bajo era bastante agudo y a veces pesado al oído. Sin embargo, en la misma portada que tiene muy en común con The New Abnormal es el uso del bajo. A pesar de que es una guitarra con más densidad y sonido grave

 

El primer track, “The adults are talking” comienza con una especie de tambor ochentero por unos segundos para luego arrancar con los demás instrumentos. La melodía no es del todo pegajosa y aún así es una gran tema para iniciar este disco; tiene como duración 5 minutos pero pasa desapercibido. Además, establece de forma inmediata el tono: otro tema por lo que da la idea que pudo haber sido grabado a continuación y así, se mantienen bajo la misma línea de creación.

 

Ése otro tema era “Selfless”, justamente el segundo tema de TNA. Aquí comienza un tono más eléctrico, que de vez en cuando podemos escuchar cómo coincide y converge la voz de Julian Casablancas con la guitarra, ya sea de Albert Hammond o Nick Valensi, la sincronía está muy bien hecha. Es un buen track de continuidad.

 

“Brooklyn Bridge Chorus” cuenta una historia que puede sonar parecida, que quizás incluso hemos vivido, que hemos sentido a veces. Fuera del círculo, a pesar de estar dentro. “Mientras más profundo, menos sé”, dice una de las frases en la letra. Sin embargo, no cae en la tristeza debido a la euritmia transmitida por los instrumentos y la energía del canto.

 

Un tema más rockero y uno de los singles destacados es “Bad decision”. Este cuarto tema de TNA, y es más fuerte en batería; sin duda, Fabrizio Moretti se luce. Desde el primer primer coro es posible notar -y apreciar- que tiene un aire en su letra y melodía un poco la canción Dancing with myself, de Billy Idol (himno perteneciente a 1981). Sobretodo en los ‘oh, oh’ que agrega Julian desde el segundo coro. Rubin, el productor, es conocido por hacer samples pero no se sabe si tuvo algo que ver. Aún así, “Bad decisions” tiene singularidad.

 

Una sensación de iluminación con alegría e impulso energético motivacional inunde la mente y el cuerpo cuando comienza “Eternal Summer”. Es un tema que trata sobre descubrimiento y desilusión, en donde la batería y una guitarra trabajan muy bien entre los tonos oscuros y claros que posee esta especie de balada rockera con un pequeño toque de psicodelia.

 

“At The Door” podemos escuchar la voz de Casablancas más cerca, más claro, en esta canción de amor. En este tema en particular, lo sintético enfatiza los cambios en un modo en que pareciera ser casi el único instrumento -además de la voz- que se hace presente. Evidentemente tiene una vibra diferente, probablemente tiene una gran historia detrás. Real o no, no importa.

 

Déjalo resonar, dice la letra en “Why Are Sundays So Depressing”. Y eso es lo que se debe hacer. Hay una gran batería, aunque también es innegable que la guitarra se destaca mucho más. Nuevamente, se genera un enlace entre esta y la voz de Julian. El final es inesperado, te deja querer más, con hambre, como dice en la canción.

 

 

“Not The Same Anymore”. El título deja claro el tono de la canción, y aún más su composición. Es una balada melancólica, cruda, que trata sobre rendición. Algo bastante particular en este tema son los coros. Es como si la historia fuese relatada de forma cronológica. Cada coro es el mismo, pero en un tiempo futuro. Al terminar, se vislumbra que más que rendición, pudo haber sido sanación también. Tiene un desenlace muy bello.

 

Finalizando con “Ode To The Mets” vuelve lo sintético, pero no por mucho. La magia comienza en el oído derecho, luego al izquierdo, después ambos y comienza la voz. Más tarde se une la batería impulsando la canción. La guitarra sigue y trata de igualar la vocal de Casablanca, lo más debe ser oído. Es un gran himno de terminación y de enfatización de cómo ambos, instrumento y sintético pueden convivir en el arte.

 

También de que pueden ayudar a hacer un gran regreso. Entertainment weekly dijo que con abnormal, este grupo ofrecía más que juventud imprudente, un rock que hacía extrañar los viejos tiempos. Y años atrás, Rick Rubin dijo a Rolling Stone que no tenía control sobre lo que sucederá con una grabación, que era más experimentación y esperar el momento en que te quitan tu aliento. Así se siente la nueva anormalidad de The Strokes.

 

Por Valentina Armijo

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