Tonic Immobility

Tomahawk

Mar 13 abril, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Fernanda Schell Tomahawk Tonic Immobility

Podríamos decir que Tomahawk es una de las pocas bandas de rock como tal. Este año volvieron a la carretera musical con “Tonic Immobility” su primer disco de larga duración en ocho años. Los músicos Mike Patton (Faith No More), Duane Denison (The Jesus Lizard, Unsemble), Trevor Dunn (Mr. Bungle, Fantômas) y John Stanier (Helmet, Battles), se volvieron a unir para crear una pieza recargada en rock.

Denison acerca de esta producción comentó que “no nos mostramos negativos ni nos adentramos en temas políticos. Para mí el rock siempre ha servido como realidad alternativa a todo lo otro. Siento que esto es otro ejemplo de ello”.

En este quinto álbum de estudio, producido conjuntamente entre Paul Allen y la misma banda, exploran diferentes sonidos y texturas, que demuestra el apetito de la banda por la experimentación y el rock no convencional o popular.

El disco contiene un puñado de temas que nos recuerdan a los dos primeros discos de la banda “Tomahawk” (2001) y “Mit Gas” (2003), donde exponían un sonido fuerte y crujiente que podría describirse como post-hardcore con tintes country y hard rock de carácter avant-garde. 

Arrancan con ‘¡SHHH!’, perturbador, intrigante y misterioso, inicia con unas notas que abren toda la potencia y digitación laberíntica de un Denison que sale con los dientes afilados, distorcionandose poco a poco junto a la guitarra, que marcará varios momentos importantes del disco. Patton divide su garganta entre el suspenso y una voz pesada tipo hardore.

El sonido de ‘Valentine Shine’ proviene de una especie de sonora de The Shield o Tony Hawk’s Pro Skater. Es sofocante, pesada, sofocante a base de Dunn y Stanier, mientras Denison juega al punk rock disonante y Patton posee una voz desesperada. Por otro lado, ‘Predators and Scavengers’, inicia como un rock and roll, de subterráneo, un poco más ocurro, con riff repetitivos que van tomando fuerza. Fue coescrito después de que Patton observará animales en su propio patio, lo que más tarde llevó a cavilaciones sobre el estado de la sociedad.

Por otra parte, ‘Doomsday Fatigue’, un hombre se hunde en las grietas del suelo. Al igual que ‘Business Casual’, se escabullen por la escena, riffs que merodean, el bajo atronador despeja un amplio espacio para el vox tambaleante de Patton, rebotando entre los tonos susurrados de una canción, los gritos y el rap de rock duro.

Un poco más oscuro y duro, ‘Tattoo Zero’, Patton posee una voz más profunda, con una narración cadenciosa y llena de tensión. Continúa haciendo una broma interna del mundo que los rodea, nadie está a salvo. A través de esa misma energía continúan con ‘Fatback’, apodera de líneas de bajo y rap del vocalista que se van entrelazando para hacer un tema original.  

Hay varios niveles de escalofríos que a veces se convierten en una neblina más húmeda, como en ‘Howlie’, donde expone algunas de las sensibilidades más metálicas hasta que vuelve a acumularse entre gritos. ‘Eureka’ es una instrumental, experimental, que va recorriendo diferentes expresiones y estados, muy diferente a lo anteriormente escuchado.

Imágenes de unicornios y tranvías existen junto con crudas referencias al alcoholismo en ‘Sidewinder’, una especie de melodía melancólica que se refugia en los suaves sonidos. Después de eso, surge un ‘Recoil’, posiblemente la jugada más arriesgada del disco: ¡Tomahawk coqueteando con el reggae! ¿Quién lo hubiera esperado? Algo bastante llamativo y novedoso.

Después de salir de Jamaica, comienza un inspirado pasaje rocker gentileza de Denison, ‘Dog Eat Dog’, el último corte, bastante variado en sonido, en su justa medida, convirtiéndola en una de las canciones más redondas del catálogo de esta agrupación.

En el mismo la guitarra de Duane Denison cobra un papel protagónico guiando pues cada uno de los temas a través de sus chirriantes acordes y crepitantes solos. A su vez, Patton y sus interesantes experimentos sonoros no se quedan atrás, ya que la voz de este artista es tan diversa y versátil que su rango vocal va desde desconcertantes alaridos cacofónicos hasta susurros melodiosos que emulan una canción de cuna. Finalmente, la base rítmica de Tomahawk es lo mejor que se puede encontrar hoy en día, puesto que Dunn y Stanier en cada uno de los temas mantienen un ritmo poderosamente uniforme y un tempo de carácter amenazador pero sólido. 

“Tonic Immobility” es una mezcla que posee de todo, desde momentos veloces, agresivos, llenos de pasión, tensión, diversidad de tonos, géneros, algunos más lentos, otros reflexivos o atmosféricos, donde puedes relajarte, pensar, analizar el mensaje a través de una gran sólida base que Tomahawk ha construido durante estos años. Sin duda es una gran obra, llena de potencia y calidad. Como siempre, Patton nos sorprende. 

 Por Fernanda Schell

Deja un comentario

comentarios

Últimos Posts

Amöniacö present...

Diez años han pasado desde el lanzamiento oficial en 2011 del primer disco de l...

Leer más

This is Pop

Un título interesante de Netflix...

Leer más

“La geometría d...

Editado por Gourmet Musical ...

Leer más

Eventos musicales ...

Destacan Ases Falsos, Los Tres, María Colores, entre otros...

Leer más