Typhoons

Royal Blood

Lun 17 mayo, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Pablo Rebolledo Bañados Royal Blood Typhoons

En las acciones se dice que están las verdaderas respuestas. Royal Blood desde su debut obtuvo la maldición de ser “la salvación del rock”, en donde medios trataron de buscar a la banda que mantenga al género vivo, pero que sin dudas con un bajo mecanizado para sonar como guitarra, una batería y una voz joven dejaron a todos los oyentes con los pelos arriba. Su segundo disco, ¿“How Did We Get So Dark?”, fue una muestra de como ese rock afilado y minimalista podía seguir retumbando los parlantes con actitud y originalidad, así asegurándose su carrera en lo que parecía más una segunda parte de su primer trabajo.

Bajo este alero, el dúo simplemente experimentó y con unos cuantos vistazos, se encerraron en el estudio buscando y agregando algún sabor musical que pudiese crear una nueva piel con la cual distorsionar. Parece algo metódico, estos tras sus maratónicas giras alrededor del mundo, y sus teloneos importantes a bandas como Pearl Jam o Queens of the Stone Age, pues Royal Blood logra algo notable en su nuevo disco “Typhoons”, el cual demuestra que no todos nacen con la genialidad que estos dos músicos contienen en sus cabezas, esto sin perder ni una pisca de la rebeldía que los destaca.

Con videoclips- uno de sus grandes fuertes promocionales- lograron mostrarnos una faceta que combina el estilo bailable desarrollado por artistas pop y R&B de artistas populares como The Weeknd y Dua Lipa en sus últimos discos, pero con la instrumental que dentro de estos beats más disco, combinaron perfectamente su estética y concepto. “Trouble´s Coming” llega a cimentar de inmediato con sus bajos bailables y baterías más marcadas, demostrando que este camino estará lleno de un groove del cual es imposible no mover el cuerpo en su ejecución. El bajo sigue siendo el predominante rockero, combinando matices, armonías vocales que le dan el gusto soul y teclados que le agregan un filtro futurista. “Oblivion” es estratégico, aprovechando las pausas para rematar con líneas de bajo totalmente vacilables y con una energía sacada de la electrónica noventera. Incluso los coros tienen sensaciones de ese rock más sensual, con aires contemporáneos demostrando una cruza perfecta entre el pop y un sonido más sucio.

“Typhoons”, la cual es la que otorga el nombre al disco entero, juega con sonidos más oníricos, en uno de los factores que le agrega el toque ochentero, con recursos de producción que recuerdan los años dorados del pop. Contagiosa en su ejecución, donde el uso de voces secundarias es bien utilizada en todo momento, contando con las ya conocidas bajadas de la cual el dúo sabe aprovechar al máximo su ímpetu. “Who Needs Friends” se percibe más agresiva desde el comienzo, el filtro del bajo es más peligroso y pesado, agregando detalles como el cencerro y campanitas en partes específicas. “Million and One” se va metiendo de lleno en un aura envolvente, con sonidos de ciencia ficción que van siendo intercalados con pianos elegantes, esta canción aprovecha más su simpleza y ejecución, con algo más preciso y concreto.

“Limbo” es una carretera donde muchas influencias van mezclándose y creando una persecución perfecta de un cyberpunk. Donde cada detalle antes era para ambientar, acá se convierte en un componente narrativo donde la pista de baile se prende al lado de un buen groove, el uso de baterías que se repiten y que experimentan más con sus beats. Con esa energía de platillos azotando casi al final, nos vuelven a meter en este subterráneo espacial del cual vamos viajando hacia otro lado del disco el cual explorar. “Either You Want It” es de los temas más jugados del disco, después de demostrar la versatilidad y el estilo que iban a formar en las canciones anteriores, acá juegan más con los tiempos y las entradas, en donde el bajo y la batería están en tiempos distintos, mientras el piano logra contener este tipo de polirritmia. La vibra de Queens of the Stone age logra aparecerse en su estructura y sensualidad, eso hasta que de sentón y con una faceta desafiante, “Boilermaker” llega con esa fuerza imparable bajo la mano y producción de Josh Homme en este track en específico. El tema toma una vibra parecida como a la de un Seven Nation Army, está es la más cercana a las raíces iniciales de Royal Blood, y es un tema del cual nunca te aburres, repitiéndolo cuantas veces se pueda.

“Mad Visions” entiende sus espacios con mayor impacto, con efectos de la batería que van variando y cambiando en sus pulsos, con el bajo tomando un rol trasero en la producción, pero también teniendo dos roles rítmicos. Se percibe que la intensidad baja en su sonido, hay una potencia existente, pero la disimula de buena manera. El bajo en los parlantes o audífonos tienen dos filtros, uno más limpio y el otro totalmente distorsionando, debe ser de las primeras veces que Royal Blood prueba el sonido orgánico de las 4 cuerdas. Esto se convierte en una transición totalmente conceptual con “Hold On”, siguiendo esta instrumental con una canción que es de dos partes, por su gran similitud, pero diferente intención. Acá hay una vibra clara de Daft Punk en sus influencias, debido a sus sintetizadores robóticos, a lo que ya en un impredecible dueto de voz y piano, “All We Have Is Now” es un final anti climático y totalmente triste, incluso llega a plantear una propuesta que tal vez el dúo podría probar a futuro. Es fúnebre, triste y con la voz de Mike Kerr demostrando que puede llegar a tu corazón igualmente con su interpretación, dejando ahí una incógnita para lo que podría ser el próximo paso.

Es imposible no sentirse contagiado por sus ritmos totalmente ligados a la música disco, o por sus bajos distorsionados que cumplen una función más complementaria en esta ocasión, y no tanto la de un detonador sónico que reemplaza a la guitarra. Todo acá es una práctica de como seguir sonando minimalistas y agregar más detalles, y mantenerse concisos de manera fluida, es el ejercicio de escuchar, conocer y ser lo más abierto de mente para lograr encontrar un sonido opuesto que pueda calzar con tu formula.

A principios puede sonar algo plano en su estructura, pero a las tercera o cuarta escucha debería pegar fuerte el efecto sonoro con el cual se atrevieron a componer. El disco crece con las reproducciones, dando más enfoque a todos los instrumentos y acompañamientos con los cuales adornaron este nuevo capítulo. Practicando también la idea de un concepto y una narrativa, cosa que igual es uno de los grandes puntos de estas canciones, creando transiciones y coherencia sonora a medida que avanza.

Mike Kerr y Ben Thatcher de alguna manera bajan sus decibeles, en pos de experimentar y encontrar la frescura en otras texturas musicales que- bajo su formato bajo-voz-batería- logran encontrar una pincelada que calza naturalmente con su música. Y es que el alardear o plantear la idea de este disco nunca fue una prioridad en general, los lanzamientos hablaron por si solos, y con eso también creerse el cuento de que están metidos en una historia futurista y bailable, y no soltarse de eso en ningún momento. “Typhoons” es el salto que prepararon de manera muy minuciosa, lo que podría considerarse un paso en falso para muchos grupos del rock moderno, en este caso se vuelve el ejemplo de que es posible mantener tu raíz musical, agregar muchas cosas nuevas y no perder tu identidad. Sí, este álbum debe ser uno de los más creativos sonoramente de su discografía, abriendo las puertas para ideas más atrevidas a futuro.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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