Ultra Mono

Idles

Lun 05 octubre, 2020 - Diego Montanari
Etiquetas: Idles Pablo Rebolledo Bañados Ultra Mono

Idles logró un hito con “Joy As An Act Of Resistance”. Creó un sonido totalmente renovado con un género como el post hardcore y el punk, adecuando su mensaje con intenciones de unir, crear lazos y burlarse de los conservadores. Himno tras himno, una energía enrabiada y con carisma, pues lo que dejó este disco era insuperable. Y pues al parecer eso terminó siendo lo que ocurrió.

“Ultra Mono” tenía todo por detrás, la prensa anunciando este lanzamiento con mucha cabida, las sesiones previas grabadas en los interiores del mítico Abbey Road, y material audiovisual que – para que venir con cosas- está muy bien hecho. Pero ¿Qué es lo que ocurrió acá? Las pretensiones de los fanáticos temían que esto iba a ser un paso atrás en términos de sonido. Dejando claro este punto sin darle muchas vueltas, la crudeza de esta producción rescata toda la esencia de Idles, pero claramente este se sintió como un paso asegurado más que una necesidad de re-inventarse.

El primer paso en el cual tal vez algo de sorpresa se perdió, fue al soltar tantos sencillos para promocionar la venida de este nuevo trabajo. Algo inusual, que algunas bandas independientes han optado por abrazar, esto debido a la cuarentena y sus consecuencias. “Mr. Motivator” es divertida e irónica, simple e histriónica, mientras que “Grounds” nos decía que algo de jugado iba a tener este proceso, con aires de post punk más clásicos, y que decir de la íntima “A Hymn” en donde los padres de los integrantes comparten pantalla en esta cotidianidad consumista, y la irreverente “A Model Village”, vivencia empírica del vocalista Joe Talbot queriendo escapar de su entorno conservador y elitista.

Dejando de lleno estos sencillos tan variados y a la vez confusos, partimos con una ametralladora de energía con “War”, digna de sus dotes desprolijos, eso demostrado de inmediato con un gallito de Talbot apenas empieza la canción. Errático, con las guitarras haciendo ruido y la batería imparable hasta no dar más. No hay cansancio, hay gritos e incluso más usos de las voces como recursos. Corta y precisa. “Anxiety” se mantiene más justa y ajustada en su progreso, la letra contando los problemas del primer mundo y el título siendo un concepto de lo que nos vuelve seres intranquilos y siempre inseguros. Esa salida es digna de una destrucción en vivo de sus instrumentos y con una intensidad agresiva.

“Kill Them With Kindness” podría resumir la línea lírica de sus canciones, esa que tiene de fondo la bestialidad y el enojo como combustible, con una letra que llama a confrontar a los haters con armonía y con seguridad de sus gustos. Pero realmente estamos ante una burla de como los gobiernos más opresores piden tranquilidad, cuando todo lo que entregan es miseria misma, y migajas a los más esforzados.

El disco va de alguna manera subiendo decibeles, convenciendo que siguen sedientos de demostrar su descontento como lo han sabido aplicar en vivo. La producción es cruda y más directa, es el combo en el hocico que venían trabajando, pero con más estrategia en la ejecución. Los temazos de acá, esos que te quedan en la cabeza, se quedan resumidos en tres tracks: “Ne Touche Pos Moi”, “Reigns” y “Danke”, la cual cierra este nuevo capítulo de la misma manera que en Joy, con desequilibrio de sus integrantes desatando y no dejando a nadie vivo.

Ya con “The Lover” y “Carcinogenic” tenemos más muestras de que Idles tomó esto como una manera mucho más profesional de llevar su música a otro tipo de sonido. Con mayor calidad y más preocupados de los detalles como coros o guitarras que tratan de rellenar con muros de sonido. Punto alto que es admirable, pero la sensación de que algo falta es notoria, y es que hay ausencia de himnos o canciones pensadas en esa fibra que tanto logró en su álbum anterior. Incluso si lo vemos de manera más objetiva, este podría ser considerado una segunda parte de algo que no alcanzaron a grabar. No es algo negativo, pero deja sabor a poco, no porque no haya temas buenos, pero es que tal vez pudo haber sido más.

“Ultramono” de todos modos es un buen disco, uno que tiene que ser vivido en vivo directamente, porque te dan ganas de saltar, pegar y bailar con los temas más fuertes, pero que tal vez en el orden de los factores faltó algo de sazón. Es una vuelta asegurada, que no es floja pero que nos deja un poco confusos ¿Será el próximo paso la re-invención? ¿O algo más de lo mismo? Claramente eso no importaría, con tal de tener material nuevo y el tiempo suficiente para digerir, y terminar amando algunos tracks de esta nueva placa.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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