Vince Staples

Vince Staples

Lun 16 agosto, 2021 - Diego Montanari
Etiquetas: Pablo Rebolledo Bañados Vince Staples

Cuando hablamos de los sonidos y producciones más creativas e innovadoras dentro del rap de los 2010, tener a Vince Staples es un gran ejemplo de unir la creatividad con canciones energizantes, sofisticadas y también de un oído más específico en sus composiciones. Sus discos “Big Fish Theory” (2017) y “FM” (2018) tenían una faceta explosiva, llena de breakdowns con bajo potentes y una energía que instaba al desorden con una pisca de agresividad. Ahora – al igual que cualquier artista en su recorrido- tiene que haber un disco que al final muestre un lado más cercano a la realidad y a los sentimientos que uno siente, algo así como una retrospectiva de lo que has hecho con tu vida.

Con un disco que contiene su nombre, representado en una portada donde una foto antigua de Staples está observando hacia el futuro, esto es una manera de recordar de donde viene cada uno, en un trabajo nuevo que contiene sus canciones más accesibles y pegajosas en términos de producción. Incluso, se deja de lado un poco el experimentar con los beats y los quiebres duros, para otorgarnos algo más cargado de un neo soul y R&b alternativo que funciona de manera fluida y relajada.  Es un relato de la nostalgia y el pasado, vista desde el presente con mayor madurez y totalmente chill en su cometido.

Los recursos acá son más cercanos al lofi, con ese guiño hogareño y de videocasetera, creando un poco esta retrospectiva. En las dos primeras canciones, “ARE YOU WITH THAT?” y “LAWN OF AVERAGES”, se logra visualizar el uso de elementos oníricos y con samples creando este tipo de sentimiento melódico plasmado en filtros burbujeantes y con un flow más hablado que de costumbre. Ambas son declaraciones donde la desconfianza con gente ha jugado malas pasadas, siendo un tipo de itinerario donde las metas y el desarrollo de estas complementan en la formación de la personalidad y actitud de Vince. Es una sinceridad en forma de música.

El cálido beat de “SUNDOWN TOWN” nos brinda un bajo reservado y una instrumentación orgánica que da espacio a vibras más ligadas a la fantasía de alguna manera, un beat más apresurado y una ambientación totalmente entregada a una arista minimalista. Se siente más pasajera, para cuando los teclados brillantes de “THE SHINING” introducen una canción más trap en su intención, cantado de parte de Vince y con mayor enfoque a los adornos musicales que entrega la producción de KennyBeats. Debe ser un track muy tradicional con estilo predominante.

“TAKING TRIPS” tiene más elegancia en sus pulsos, es más profunda y futurista en ciertos detalles, tratando de simular un viaje distinto con sus estilos. Con samples hablados al final, es pegajosa y oscura en su instrumentación, “THE APPLE AND THE TREE” es intima, el audio del inicio es de la mamá de Vince tratando de argumentar por qué a su padre se le acusó de asesinato, describiendo que fue inculpado por algo que no hizo. A lo que “TAKE ME HOME” logra conectar esta narrativa en donde el hogar no es visto con la misma calma que en otras realidades -donde al parecer las peleas familiares eran comunes en su barrio- con coros de soul que le agregan gran sazón a esas guitarras acústicas que logran crear tensión hacia un final etéreo.

“LIL FADE” vuelve un poco a esas ideas con las que ha jugado en sus anteriores trabajos, decibeles más controlados, y creando una armonía con los teclados complementando la voz de Staples, quien toma un paso a paso de su cotidianidad con un flow relajado. “LAKEWOOD MALL” hace la transición para el último del disco, “MHM”, el cual debe ser el más prendido de todos, es más suelto y vibrante, es como si este recorrido que creó llegó a su conclusión para celebrar o soltar lo que querría contar, así permitiendo un rapeo más conciso y marcado.

Vince Staples se le destaca siempre por su alegoría e ideas con las cuales él va rapeando, con beats interesantes y fuera de lo común del espectro del cual se está acostumbrado en este género. Siempre con estructuras impredecibles y que se arriesgan a ratos con saturaciones leves, para así proponer frescura en su instrumentación, pero acá se percibe que – con un rap más consciente y meloso en su expresión- este trabajo condensó de manera justa y precisa sus momentos. Son 22 minutos en los cuales se hace muy pasable la escucha, en donde todo es muy efímero, pero con una vista panorámica que permite retomar un poco del rap de realidad, que usualmente es más crudo, con una pisca reflexiva y con un lenguaje de calle que llega a poner la identidad en sus escritos.

Minimalista, con detalles pequeños pero importantes, cada canción funciona como una tarde entera en donde entre una caminata o repaso, se puede desenvolver y estar ahí con mayor madurez en su entorno. Es muy personal, no por algo su nombre es el título de esta producción, y lo que logra la instrumental es darnos un vistazo más sensible y real del rapero, con tracks que pueden ser disfrutados por más oídos, pero sin perder es hilo de todo.

Es corto y cuenta lo que tiene que contar, si bien Vince abre su corazón e historias, prefiere darles una pincelada justa para no saturar. Es un resumen de lo que ha vivido, de lo que es ahora, y un recordatorio impreso de sus vivencias y familiares, donde las lecciones más grandes son sacadas con pinzas. Si bien es breve, queda la sensación de que algunas ideas musicales pudieron haberse desarrollado más, porque contenido y creatividad hay de sobra, pero que prefieren mantenerse en ese alero de relajo y pasividad, para entregar algo más del corazón y no tanto de la razón.

Por Pablo Rebolledo Bañados

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